¿Participar, sí o sí, en las elecciones?

La Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano, de Costa Rica, realizó el pasado jueves 25 de marzo un conversatorio político denominado “La Crisis en Nicaragua y el papel de la Comunidad Internacional”, en el cual participaron el expresidente costarricense, Luis Guillermo Solís, el exeurodiputado español y actual presidente de la Fundación Euroamérica, Ramón Jáuregui, y Cynthia Arnson, del Centro Wilson de Estados Unidos.

En su intervención, el expresidente Solís dijo que la comunidad internacional tiene obligación ante la crisis de Nicaragua, pero principalmente la tienen los nicaragüenses. Y recomendó que Estados Unidos, la Unión Europea y los opositores nicaragüenses trabajen juntos en una interacción positiva, para lograr que el proceso electoral funcione en busca de una solución democrática de la crisis sociopolítica.

Más claro y directo fue el exeurodiputado español Ramón Jáuregui, quien encabezó la delegación del Parlamento Europeo que vino a Nicaragua a finales de enero de 2019, para ver la situación y hacer las recomendaciones del caso al Parlamento y la Unión Europea. Aquella misión europea fue la última delegación internacional a la que Daniel Ortega permitió ingresar al país. Desde entonces la dictadura endureció su posición ante la comunidad democrática internacional, y no ha querido flexibilizarla hasta ahora a pesar de las gestiones de la OEA y las sistemáticas sanciones de EE.UU., Canadá y Europa.

Jáuregui expresó que en una situación en la cual la dictadura de Ortega no parece dispuesta a ceder, la oposición nicaragüense debe unirse para participar en las elecciones de noviembre, y si es necesario y posible, ocupar “parcelas de poder” desde las cuales seguir presionando por la negociación de acuerdos para una transición pacífica a la democracia.

“El 18 de abril necesita una respuesta. Si la oposición no se presenta a las elecciones este año, el 18 de abril muere… esa oposición nunca se ha sometido al veredicto de las urnas… si no lo hace se diluye”, advirtió el experimentado político español que es militante socialista, pero democrático.

En la misma línea habló la representante del Centro Wilson, Cynthia Arnson, quien aseguró que la unidad opositora “es una precondición fundamental para enfrentar al régimen de Ortega de forma exitosa”. Y coincidió con el español Jáuregui en que las fuerzas opositoras deben retar a Ortega y participar en las elecciones de noviembre con un solo candidato presidencial.

Sin embargo, esa inteligencia y sofisticación política no existe en Nicaragua. La política nicaragüense sigue siendo rudimentaria, se habla un lenguaje muy radical y se apuesta a jugar solo cuando se tiene todas las posibilidades de ganar, y de ganarlo todo. Eso de conseguir “parcelas de poder” para luchar desde abajo, de las que habló Jáuregui, aquí se desprecia como colaboracionismo zancudo, oportunista y claudicante.

En este sentido, llama la atención lo dicho por Juan Sebastián Chamorro en LA PRENSA de este lunes 29 de marzo, acerca de que ante la posibilidad de que las reformas electorales de Ortega sean “cosméticas y a su medida”, la oposición debe tomar una decisión; y que él personalmente cree que debe ser de participar, así sea solo para demostrar un posible fraude. Sin duda que es una posición realista y valiente, la de Juan Sebastián, frente a la presión del todo o nada que hay en la oposición, sobre todo en las todopoderosas y fulminantes redes sociales, en las que mucho se dice pero muy poco se razona.

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