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Nicaragua tan cerca de la Unión Europea, tan distinta a ella. ¿Qué ha pasado con el AdA a ocho años de su vigencia?

Nicaragua puso en vigencia el 1 de agosto del 2013 su asociación con la Unión Europea, donde 500 millones de consumidores de alto poder adquisitivo se convertían en un mercado atractivo para vender más productos. ¿Qué ha pasado desde entonces? Esta es la realidad.

Han pasado casi ocho años desde que Nicaragua se convirtió, junto con Centroamérica, en socia de una de las regiones más ricas del mundo: la Unión Europea (UE). En el 2012, cuando Nicaragua fue el primer país en la región en rubricar el Acuerdo de Asociación con el bloque europeo, la misión era clara: intentar  conquistar a una buena parte de los 500 millones de consumidores de alto poder adquisitivo, pero para ello se requería transformar la matriz productiva, darle valor agregado a los productos y diversificar la oferta exportable para llegar a esos exigentes compradores, lo que se traduciría en mayores ingresos y por ende convertiría a Nicaragua en una economía menos empobrecida.

El 1 de agosto del 2013 tres de los seis países firmantes del pacto en Centroamérica pusieron en marcha el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, que era más que un acuerdo comercial, muy distinto al DR-Cafta con Estados Unidos, por ejemplo, porque este buscaba fomentar también la cooperación y el diálogo político, con la finalidad de ayudar a la región a reducir la significativa brecha que separa a los centroamericanos de los europeos. Desde entonces, ¿qué ha pasado con el AdA para Nicaragua?

Según datos de la Delegación de la Unión Europea en Nicaragua, entre 2014 y 2019 las exportaciones de bienes de Nicaragua a ese destino pasaron de 247 millones  de euros (291.24 millones de dólares) a 344 millones de euros (405.61 millones de dólares), citando cifras de la Agencia Europea de Estadísticas (Eurostat). Esto significa un crecimiento del comercio de 39.28 por ciento para dicho periodo, ya amparado en los beneficios arancelarios que contempla el Ada para Nicaragua y el resto de la región.

El 2020 no fue un buen año, precisamente por la pandemia, que azota sin piedad a Europa, muchos de los cuales son compradores de productos nicaragüenses y cuyos gobiernos se han visto obligados a confinar a sus ciudadanos para intentar frenar la expansión del Covid-19, lo que también ha ocasionado la destrucción masiva de puestos de trabajo.

Es por ello, que según datos, también facilitados a LA PRENSA por la sede diplomática de la UE en Managua, el año pasado los envíos de Nicaragua hacia ese mercado cayeron nueve por ciento respecto al 2019 al registrar ingresos por 313 millones de euros (alrededor de 369.06 millones de dólares).

No hemos superado los rezagados

Para el presidente de la Asociación de Productores  y Exportadores de Nicaragua (APEN), Guillermo Jacoby, el país no ha aprovechado todo el potencial del AdA, pese al crecimiento que registran las cifras previo a la pandemia. Esto debido a que Nicaragua no ha podido transformar su cesta exportadora hacia productos con valor agregado, una lucha que data desde hace casi 200 años.  «Nosotros deberíamos estar exportando por lo menos 500 millones de  dólares anuales,  es decir  haber duplicado  las cifras con  las que arrancamos el  Tratado, pero no lo hemos hecho», suscitó.

Lo que sucede es que los   otros países  centroamericanos que tienen productos similares a los de Nicaragua  han sido más  competitivos y  han aprovechado  el  mercado europeo, reconoció Jacoby. «Nosotros tenemos desventajas porque  no tenemos productos de valor agregado, no tenemos una  alta productividad, no somos un  país competitivo,  lo que somos es un país comparativo, es decir, que nuestra mano de obra es  barata, entonces eso hace que nosotros no  seamos productivos», apuntó el titular de APEN.

Adicionalmente  dijo que los costos más altos de energía de la región  están  en Nicaragua y eso tampoco les beneficia.  «Si nosotros fuésemos competitivos tuviéramos mayor  industria, mayor valor agregado, entonces sí estaríamos  hablando de que lo hubiéramos aprovechado mejor»,  precisó. Reconoce  que han  habido intenciones de crecer más, pero la realidad es que no  ha sucedido  lo  que se esperaba con  el AdA.

Pandemia afectó el poco avance

De hecho la pandemia empeoró el pobre aprovechamiento que Nicaragua ha sacado del AdA. Las cifras de la Unión Europea muestran sobre los principales productos que vende el país  que en café  se pasó de 105 millones de euros (123.81 millones de dólares)  en 2019 a  114 millones de euros  (134.42 millones de dólares) en 2020.

También camarones, langostas y otros mariscos pasaron de  91  millones de euros (107.30 millones de dólares)  en 2019 a 53 millones de euros (62.49 millones de dólares)  en 2020.

Los envíos de bananos pasaron de  31 millones  de euros  (36.55 millones de dólares) en 2019 a 28 millones de euros ( 33.01 millones de dólares)  en 2020. Estos datos muestran  que  solo el  café tuvo incremento en sus envíos durante la pandemia.

La balanza favorece a Nicaragua, pero muy poco

La situación es tal que la balanza comercial, si bien favorece a Nicaragua, lo cierto es que el margen es estrecho. Por ejemplo, en el 2020 a la Unión Europea se le facturó en compra de productos 169 millones de euros (unos 199.27 millones de dólares), ligeramente inferior a los 313 millones de euros (alrededor de 369.06 millones de dólares) que ese mercado pagó por los productos nicaragüenses.

Es decir la balanza se inclina a favor de Nicaragua por un margen de apenas 144 millones de euros, pese a que ese es un mercado de 500 millones de consumidores de alto poder de compra  y Nicaragua un mercado de apenas seis millones de consumidores.

«No puede ser que  nosotros estemos  importando casi lo  mismo  que exportamos, pero la razón  es que no tenemos una oferta de productos  lo suficientemente atractiva para que los países europeos nos compren.   Nuestra oferta de productos es  pura materia prima, y  a los europeos les gusta el producto transformado porque ellos tienen  una economía de servicios y  compran productos transformados», a juicio de Jacoby

Después de 10 años del acuerdo, los aranceles  comenzarán a reducirse al punto que Nicaragua podrá traer varios productos libres de aranceles  y viceversa para lo que se envíe a Europa. En la agricultura, por ejemplo, los aranceles sobre los principales productos se eliminaron, excepto para las “zonas sensibles” de los mercados locales.

Por ejemplo, Centroamérica garantizará entrada libre inmediata de vinos, aceitunas, aceite de oliva, manzanas, cerezas, uvas y pasas, pero no para carnes (bovina, porcina, aves), arroz, aceites vegetales, tomates, frijoles, cebolla, papas, maíz y miel, según  información de APEN.

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Algunos aportes a la integración regional

Europa reconoció sus marcadas asimetrías con la región y por eso integró dentro del Acuerdo dos componentes: el de cooperación y el de diálogo político, bien lo recuerda Jacoby. Esto, precisa, estimularía la integración centroamericana, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea.  «Básicamente lo que buscaba el AdA  era impulsar el  desarrollo económico  de los países centroamericanos y  en función de eso es que se  firmó con  la región», recordó Jacoby.

Entonces, ¿cuánto se ha avanzado por ejemplo en la integración centroamericana? Jacoby recuerda que con ese objetivo se creó el proyecto Regional de Apoyo  a la  Integración Económica Centroamericana, pero este se terminó  en 2018. Entre los resultados de este proyecto está la Declaración Única Centroamericana (DUCA),  la reforma del  reglamento  Centroamericano  para la Administración de Contingencia Regional  del ADA,  la Estrategia Regional para la Facilitación  de Comercio,   y el  Programa   Intensivo para la Internacionalización. En este último  participaron  más de cien  empresas centroamericanas.

Para Nicaragua  el área prioritaria del AdA  ha sido  la adaptación  y mitigación  del  cambio  climático, es decir  la protección  al medioambiente, la biodiversidad, agua potable,  saneamiento, conservación de recursos hídricos,  resiliencia comunitaria, reducción  de riesgos de desastres  y prevención. En  segundo lugar era prioritario  el desarrollo productivo sostenible, enfocados en un  sistema amigable con  el medio ambiente y  apoyando la educación de calidad   y relevante  para el  cambio  climático  y producción sostenible para la economía verde.

«El AdA tenía un enfoque  bien orientado hacia la transformación,  hacía una economía más verde y enfocada en  la protección   del medioambiente, pero eso no ha significado mayores importaciones de la Unión Europea», considera Jacoby.

El presidente de APEN  declaró que en el área  centroamericana se han apoyado 300 mipymes para que tengan los  mecanismos  necesarios para exportar productos  a nivel intrarregional y  hacia la Unión Europea.

Sacar provecho a productos orgánicos

Pero más allá de eso, ¿cuáles son los principales mercados para Nicaragua desde la Unión Europea, que tiene 27 destinos? En 2019 los principales destinos de las exportaciones nicaragüenses, según Eurostat, fueron: Alemania con  un 19 por ciento de los envíos al igual que España, seguido de Bélgica con el 15 por ciento, Holanda el 13 por ciento, Francia 10 por ciento, Italia el 9 por ciento, Polonia 5 por ciento y Suecia el tres por ciento.  Cabe recalcar que en 2019 siete países de la Unión Europea registraron importaciones desde
Nicaragua por montos inferiores a los 0.5 millones de euros, señaló la Delegación de la Unión Europea en Nicaragua.

La Unión Europea se ha convertido cada vez más en un mercado altamente interesado en el consumo de productos agrícolas orgánicos, y por ende, este sector representa un gran potencial exportador para socios como Nicaragua y demás países centroamericanos, dijo la fuente  consultada. «En 2019, Nicaragua ocupó el puesto número 47 en exportaciones de productos orgánicos a la UE, ocupando el tercer lugar, de Centroamérica justo después de Honduras (19) y Costa Rica (36). En este sentido cabe recalcar que, las exportaciones orgánicas nicaragüenses crecieron 37 por ciento respecto de 2018, y existe potencial para mayor crecimiento en el futuro», observaron.

Otro argumento: ¿la distancia geográfica como barrera?

Leonardo Torres, presidente del Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, expresó que  el  nivel de  aprovechamiento del acuerdo  es bajo por la distancia geográfica que se tiene con  Europa,  al  punto que resulta más fácil  el  comercio  con Estados Unidos.

«En la Unión Europea estamos  hablando de 27 países,  y  cada uno  tiene sus complicaciones para exportar,  pero  se podría aprovechar.  Creo que tenemos que trabajar más de cerca con  el  Gobierno para evaluar correctamente este  alcance,  ver qué acciones  puede tomar tanto la gran empresa como la mipyme», señaló.

En cuanto a la atracción de inversión, desde la Unión Europea hacia Nicaragua esta pasó de 293 millones de euros en 2014 (345.48 millones de dólares)  a 608 millones de euros (716.90 millones de dólares) en 2019, según datos de Eurostat. No obstante, se encuentran por debajo del nivel máximo de 873 millones de euros (1,029.36 millones de dólares) alcanzado en 2013.

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La UE ha apoyado a Nicaragua

Pero además en el periodo 2014-2020 la UE aportó fondos bilaterales para el desarrollo productivdo por un monto de  68 millones de euros (80.9 millones de dólares aproximadamente), mediante los cuales se han hecho inversiones importantes para el comercio, como el paso fronterizo de San Pancho en la frontera sur. Además, se han mejorado la infraestructura de servicios y de apoyo técnico a los productores ganaderos de la región central sur y productores de granos de las regiones central norte y Las Segovias.

De igual manera, a través de los fondos de sociedad civil de han apoyado importantes iniciativas de promoción de cadenas con inclusión de las mujeres y jóvenes, incluyendo miel, pargo en jaulas, acopio de hortalizas y frijoles, café y plátano, atendiendo a más de 30 cooperativas, uniones y federación de cooperativas, detallaron.

Desde los fondos regionales, a través de programas como INTEC y el ECO-Business Fund/LAIF, se han apoyado a cooperativas de cacao, mariscos, frutas y vegetales, así como de café especiales, de manera que aprovechen de mejor manera el mercado europeo. También, desde los fondos regionales se apoyó el proceso de reactivación de la caficultura con el  Programa Centroamericano de Gestión Integral de la Roya del Café (Procagica-RD), mediante el cual se ha aportado a la renovación, fertilización y manejo de la roya en los cafetales. Finalmente, se han fortalecido los procesos de agilización de exportaciones e importaciones, a través de la implementación de las declaraciones únicas y de la Plataforma Digital de Comercio.

Se requiere más que un acuerdo comercial

Pese a esa cooperación y la vigencia del AdA,  el informe Centroamérica en la Economía Global, publicado por el  Banco Centroamericano de Integración  Económica en 2020,  desde que entró en  vigencia el AdA en 2013   no  se observaron mayores cambios.

«Esto indica que los tratados son una condición necesaria, pero no suficiente para que los exportadores diversifiquen sus destinos de exportación, a pesar de que existe evidencia que el valor y calidad de las exportaciones incrementa dependiendo de variables como la distancia y el ingreso del país de destino. Al efecto distancia suele atribuirse que para poder cubrir los mayores costos de transporte las firmas se ven obligadas a exportar bienes de mayor valor y calidad para que sea rentable y atractivo en el nuevo mercado», destaca el  documento.

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