Unión para ser Unidad

Nicaragua vive un año electoral y uno de los más importantes de su historia, por segunda ocasión tendremos posiblemente en nuestros votos el poder de cambiar el rumbo del país y dirigirlo por la senda de la democracia. En 1979 tuvimos la oportunidad y no se hizo ya que el FSLN usurpó el triunfo del pueblo. Con la victoria de 1990 se aprovechó la rendija que se abrió a la democracia llenando al pueblo de esperanza y confianza en el futuro, sin embargo 16 años después se perdió. Los de hoy son los mismos que ayer nos condujeron por la ruta equivocada, de guerra, pobreza, confiscaciones, etc. y que nuevamente nos imponen dictadura, muerte, cárcel y exilio.

Todos entendemos perfectamente el fracaso que sería perder unas elecciones avaladas por la comunidad internacional. Sin unión esto es lo que prácticamente nos estamos jugando, y que algunos políticos de oposición se rehúsan a comprender. El pueblo entiende muy bien lo que significa una derrota, ya que al fin y al cabo es el que pone los muertos, los presos, el exilio, los torturados, los acosados, la falta de empleo, pobreza, etc. ¿Y entonces? ¿Qué pasa? ¿Hay desvinculación entre la mayoría de los políticos y el pueblo? ¿Hay acaso falta de empatía?

La oposición tiene el concepto erróneo de que la unión es coyuntural, y es tal vez por eso que cree que tiene suficiente tiempo para formarla, hay que entender que la unión es muy poderosa y de incalculable valor, que no se le ha dado el verdadero peso que tiene y que con tiempo se fortalecería, situando a la oposición en condiciones diferentes y más ventajosas a las actuales. Darle poder a la unión es fundamental, o sea hacerla monolítica y sobre todo perdurable en el tiempo. Esto permitiría enfrentar a la dictadura post elecciones con mayor eficacia y mejor capacidad de respuesta ante los embates del orteguismo. Desgraciadamente son pocos los políticos que con responsabilidad y madurez han apoyado una unión sin restricciones o condiciones.

¿Por qué perdimos las elecciones del 2006? No fue principalmente por falta de unión? ¿Y cómo se avizora el futuro de Nicaragua ganando las elecciones? Y ¿creen que el próximo gobierno la tiene fácil? ¿Creen acaso que Daniel no va a querer mandar desde abajo reeditando lo acontecido de 1990? ¿No será mejor estar todos verdaderamente unidos y enfrentar esta situación? Deberíamos de querer mejorar la historia y no caer en los mismos errores. Es decepcionante ver la inmadurez de muchos de nuestros políticos que toman decisiones solamente para corto plazo, interesándoles solamente el resultado inmediato, no hay una visión estratégica de mediano y largo plazo para el país.

Si no hacemos algo pronto, la unión se tendrá que hacer de último momento, pegada con saliva a como tradicionalmente se ha hecho. Es contrastante y al mismo tiempo decepcionante ver por un lado a un Ortega buscar desesperadamente una salida a su complicada situación, jugando bola recia para mantenerse en el poder o dar las mínimas garantías, mientras la oposición juega a la unidad, descalificándose unos a otros y esgrimiendo excusas infantiles, ante la gran problemática en que nos encontramos.

¿Cómo podemos exigirle a la dictadura todo lo que se necesita en cuanto a elecciones libres, liberación de presos, derogación de leyes, etc.? Si por falta de voluntad política de la oposición no hay unión todavía y que en el mejor de los casos sería electorera y frágil.

Queremos que nos ayuden del extranjero, pero no hacemos nuestra parte. Una unión monolítica y perdurable en el tiempo, garantizaría la permanencia de una oposición firme y seria incluso si no hubiesen elecciones.

En ocasiones me pregunto si algunos de oposición prefieren la bota de la dictadura y la pobreza de Nicaragua en vez de ponerse de acuerdo ¿serán cálculos políticos mal hechos o es que ven el zancudear como una opción? Con cualquier respuesta hay que poner a la patria primero.

El autor es . Ex secretario general del Ministerio de Defensa (1999). Ex secretario general Ministerio de la Familia (2001)

Opinión
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