Justo en los días en los que el coronavirus puso el freno al desbocado ritmo con que se movía el mundo y se pasó llevando al deporte, al que bajó de las nubes y lo colocó en un segundo plano, mientras sobrevivir se volvió la principal prioridad, ver hacia el pasado fue una alternativa.
La crisis se agudizó y nos colocó a todos frente a preguntas fundamentales que a menudo evitamos sobre el sentido de nuestras vidas. Y cuando el deporte nacional se paralizó por completo, me dediqué a escudriñar en los peloteros retirados, en esos que marcaron una época, que hicieron historia.
Y comencé a escribir columnas Zona de Strikes aquí en LA PRENSA sobre figuras que trascendieron en sus equipos locales y también en la Selección Nacional, al extremo de dejar huellas entre los fanáticos, esos que han sobrevivido al olvido y que aún hoy día alumbran desde el pasado y el silencio.
Ese vistazo hacia el pasado permitió quitarles el polvo de encima a atletas que han sido abandonados a su suerte o que han sido maltratados por nuestra indiferencia, porque a menudo nos identificamos con nuestra época y nos parece que ninguna otra es buena, aunque no necesariamente sea así.
Y mientras hacía los relatos de las carreras de Pedro Selva, Ernesto López, Calixto Vargas, Sergio Lacayo, Porfirio Altamirano, Julio Juárez y muchos otros exjugadores nacionales, comencé a recibir muchos mensajes con sugerencias y observaciones sobre esos peloteros traídos al presente.
Me sentí muy animado por la reacción del público, que ahora, con el soporte de las estadísticas, podía tener una idea más precisa sobre el impacto de peloteros que podían estar menospreciados o sobrevalorados por la emoción del momento en el que protagonizaron sus historias en el terreno de juego.
Así que decidí juntar esas columnas dentro de un libro que lleva por título precisamente Zona de Strikes, el Beisbol de Ayer, en el que ofrezco relatos sobre 80 jugadores ya en el retiro y que brillaron en la década de los años 70, 80, 90 y parte de los años 2000. Solo jugadores en el retiro.
Sé que el beisbol nacional no inició en 1970, pero esa fecha marca un punto de inflexión en el beisbol nacional porque ahí se fundó la Primera División y a partir de ahí se ha dado un seguimiento más ordenado al trabajo de los jugadores, cuyos ancestros se remontan hasta 1891, cuando se comenzó a jugar aquí.
Este libro es un aporte, muy modesto, por cierto, al esfuerzo de articular la historia del beisbol nacional que continúa muy dispersa todavía, a pesar de los grandes esfuerzos de colegas como Edgar Tijerino o Martín Ruiz en ese sentido.
El libro trae 300 páginas con detalles de estos ochenta jugadores, entre los cuales están los 16 big leaguers pinoleros, los que también están colocados en un ranking de acuerdo con su nivel de impacto en las Ligas Mayores hasta este momento, lo mismo que detalles sobre destacados narradores y comentaristas nacionales.
El libro circulará a partir del viernes 12 a un costo de 200 córdobas. Se podrá adquirir en Hispamer o por delivery en todo el país con cargo adicional. Espero les guste.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR