“Hemos logrado vacunar a más de 2.5 millones de compatriotas, lo cual nos pone en una situación de privilegio y liderazgo no solo en América Latina, sino a nivel mundial”. “Nuestra meta es vacunar a toda la población de riesgo, es decir cerca de cinco millones de personas antes del mes de marzo, y a toda la población objetivo, cerca de quince millones de compatriotas antes del mes de junio”. Presidente Sebastián Piñera
En un proceso ordenado y metódico, que se inició en agosto de 2020, Chile ha negociado, hasta la fecha, más de 40 millones de dosis, suficientes para vacunar dos veces a su población de 19.2 millones de habitantes, para ello suscribió acuerdos con los laboratorios Pfizer, AstraZeneca, Sinovac y Johnson & Johnson, así también con el programa global Covax. El objetivo final: proteger la salud y la vida de sus ciudadanos, lograr la inmunidad de rebaño y reactivar la economía.
La estrategia ha apuntado a elaborar una base de vacunas diversa y de varios laboratorios internacionales que trabajan desde hace meses en pos de la cura. Así se logró conseguir, de diferentes tipos y en distintas etapas de desarrollo, ello para cubrir los inevitables riesgos, en un virus del cual prácticamente no se cuenta con información precisa.
¿Cómo Chile, país emergente, con una incidencia limitada en el ámbito internacional, ha logrado situarse al lado de las naciones más poderosas del mundo para asegurar suficientes dosis de vacunas e inmunizar a su población? Los recursos económicos ciertamente han sido un factor relevante, pero también el eficiente manejo de la cosa pública, el trabajo serio y profesional de su sector salud y la experiencia adquirida por décadas en los procesos de vacunación masiva de toda su población.
Como se ha señalado, Chile adoptó esta estrategia desde muy temprano. Pasó rápidamente a las negociaciones con muchas compañías farmacéuticas. La tradición de un modelo económico altamente abierto al comercio y conocido por la gran cantidad de Acuerdos de Libre Comercio vigentes (26, que alcanzan a 64 economías) y el honrar sus compromisos financieros, ciertamente ha ayudado: los negociadores comerciales chilenos tienen importantes habilidades, una amplia gama de contactos internacionales y están habituados a enfrentar escenarios complejos.
El pasado miércoles 3 de febrero, cuando se cumplió casi un año del inicio de la pandemia por el Covid-19 en Chile, comenzó el proceso de vacunación de acuerdo con el plan impuesto por el Ministerio de Salud. Este se convierte en el plan de inmunización colectiva más grande de la historia del país; con gran tradición en campañas que datan del siglo XIX. El proceso de vacunación es abierto y con un sentido de salud pública, ya que incluye a chilenos y extranjeros residentes o en proceso de obtener su residencia.
Tal como señaló el presidente Piñera, el objetivo del gobierno chileno es vacunar a más del 80 por ciento de su población para junio del año en curso. A pesar de haber asegurado más del doble de las dosis necesarias, ahora se buscan acuerdos adicionales en caso de que esos contratos fracasen.
Apreciamos como la planificación oportuna y la no improvisación, el tener recursos ahorrados para adquirir los materiales que se necesitan, la amplia red de salud pública y atención primaria, los municipios y el sistema de gobiernos locales y la capacidad de coordinación entre diversas entidades, incluyendo las empresas privadas de servicios asociados tan importantes como el transporte de insumos y personal hasta los lugares más apartados del país más extenso del mundo, con una longitud de 4,329 km.
Hoy estamos percibiendo algunos avances —en una lucha ardua y constante— que involucra a todos los países del orbe.
El autor es embajador de Chile en Nicaragua.