Cristiana Chamorro Barrios sugirió al Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.), enviar a Nicaragua una misión diplomática, acompañada por la OEA, a fin de negociar con el régimen de Daniel Ortega las condiciones para que las elecciones de noviembre próximo sean justas, competitivas, limpias y legítimas.
Cristiana, hija de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y de la expresidenta democrática Violeta Barrios de Chamorro, ha sido mencionada por muchas personas como posible candidata presidencial y aparece a la cabeza de los sondeos que se han hecho al respecto. Cristiana no se ha postulado a sí misma, pero tampoco ha rechazado la propuesta ciudadana de que ella sería la mejor candidata del sector democrático; y ha dicho que está dispuesta a servir a Nicaragua, igual que lo hizo su madre, pero que las elecciones tendrían que ser libres y limpias y la oposición unirse en una amplia alianza electoral opositora.
La también exdirectora ejecutiva de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, organismo promotor de la libertad de prensa que canceló sus operaciones para no someterse a la represiva ley de agentes extranjeros, hizo la sugerencia a EE. UU. durante su participación en un foro de Diálogo Interamericano. Este es una red de expertos y líderes regionales que tiene el objetivo de “fomentar la gobernabilidad democrática, la prosperidad y la equidad social en América Latina y el Caribe”.
Diálogo Interamericano realizó el miércoles de la semana pasada un foro sobre “El plan de Biden para Centroamérica; perspectivas de la región”, en el cual participaron personalidades regionales como la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla; la exvicepresidenta y excanciller de Panamá, Isabel de Saint Malo; Eduardo Stein, exvicepresidente y excanciller de Guatemala; y María Eugenia Brizuela de Ávila, exministra de Relaciones Exteriores de El Salvador.
Al hablar sobre Nicaragua, Cristiana Chamorro Barrios dijo que “en este momento primero se debe activar las formas de multilateralismo. Segundo enviar una misión de alto nivel de parte de la Administración (Biden), para negociar con Ortega y entender qué es lo que Ortega necesita en este momento. Esta misión debe ir acompañada por la OEA, para reactivar las conversaciones en el pasado… Creo que estamos a tiempo para mayo y que la Administración (Biden) venga a Nicaragua para hablar con Ortega e iniciar profundas negociaciones para restaurar la democracia”.
La sugerencia de Cristiana Chamorro es tan oportuna como necesaria. Daniel Ortega entiende la política solo como una cuestión de fuerza, como una lucha en la que el más fuerte somete al que tiene menos fortaleza, o lo obliga a aceptar un acuerdo. Y no cabe ninguna duda de que EE. UU. es la única fuerza que podría convencer —no necesariamente vencer— al dictador de Nicaragua, de que por el bien de su país y de la región, de él personalmente y de su familia, debe cumplir su obligación de realizar elecciones auténticas que revistan de legitimidad al Gobierno que salga electo. Incluso del mismo Ortega, en el caso de que limpiamente pudiera vencer con los votos a sus contendientes electorales.