Dialogar es arte y cultura

A diario, en el mundo brotan nuevos asuntos por resolver, y siempre va quedando inédito lo del mañana. Es igual en nuestro país, lo importante es que en alguna medida se resuelve como una entidad, para transformar en sentido óptimo la realidad mundial y nacional, por supuesto, eso le corresponde a cada país. Jorge Luis Borges en el libro El Palabrista dice: “No se puede saber de antemano cuáles son los hechos trascendentales de cada día. La crucifixión de Cristo fue importante después, no cuando ocurrió”. (Pág. 95. Edición 1995. Ediciones Libertarias, S.A.).

En este mundo relativamente todo es inédito, no se sabe qué puede suceder el día de mañana, hay que posesionarse del buen arte y cultura de paz para dialogar, tomando como pilar fundamental la comprensión, y el humanismo de futuro.

Entonces, por conveniencia mutua, mediante un diálogo y/o conversación, es donde se comparten las ideas, pensamientos, situaciones, y se resuelve, buscando un punto de equilibrio, para que las partes queden satisfechas con sus acuerdos. Para ello debe imperar la voluntariedad, flexibilidad, equidad, neutralidad, humanismo, para saber compartir.

Logrando estos tópicos, se obtiene una notable restauración social, económica, política, cultural, bienestar y desarrollo en cualquier país, incluyendo el nuestro. Siendo una alternativa a la justicia tradicional como cambio de cultura de castigo por infringir, a un cambio de cultura de diálogo, así se desarrollan mucho mejor las cosas.

Ahora Jaime Balmes, en su libro El Criterio, nos enseña: “No debemos tener el entendimiento en inacción, con peligro de que se ponga obtuso y estúpido, y, por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y avivarle, conviene que su luz sea buena para que no nos deslumbre, bien dirigida para que no nos extravíe”. (Pág. 8, Ediciones Universales Bogotá, 1987). Por tanto, un buen diálogo de paz y cultura mediada, el mundo, y lógicamente nuestro país y sus partidos políticos los conllevaría a futuros más razonables. Y, si el entendimiento tuviese facultades de conducirse a sí mismo, no habría ningún problema. Esto es un fidedigno hecho en todos los países del mundo y en todos los tiempos, porque precisamente se funda en el hombre y sus necesidades, haciendo la vida soportable porque va ocurriendo por partes, y paulatinamente, hasta llegar al objetivo deseable.

En el libro El Príncipe, Nicolás Maquiavelo sabiamente nos dice: “cuando se evita un inconveniente, se cae en otro; la prudencia está en saber discernir dichos inconvenientes y tomar por bueno el que sea menos malo”. (Pág. 106. Editorial planeta S.A. 1983). Claro, es condición sine qua non, siempre, se esté dónde se esté, habrá dudas, pero hay que tomar lo mejor, por el bien de la patria, sociedad, bienestar, desarrollo y el futuro. Eso es buen arte y cultura para buscar un buen entendimiento, a través de un diálogo. Somos seres humanos, y sabemos perfectamente que conversando se llega a la raíz, para buscar el fin como criterio de un buen fortalecimiento de futuro.

Hay que ir edificando una sociedad, Estado, cultura, un mundo práctico, no un mundo de metáforas, ni de soliloquios, porque lo que se trata es que el orbe y específicamente nuestro país, vayan siendo mejores, abundantes y de calidad. Dice Jorge Luis Borges en la obra El Palabrista: “Me disgusta la venganza. Creo que la única venganza es el perdón, el olvido. Esa es la venganza y, desde luego, el olvido lleva consigo el perdón ¿no?”. (Pág. 152). Lo razonable sería que la venganza no se transforme en el siglo XXI en un síndrome, en fenómeno. No lo permitamos.

El autor es abogado y notario público.

Opinión Jorge Luis Borges archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí