Juicios y multas a periodistas

El periodista independiente David Quintana, director del medio digital de información Boletín Ecológico, fue condenado esta semana por un juez de la dictadura de Daniel Ortega a pagar una multa de 13,500 córdobas (equivalentes a más o menos 387 dólares).

Quintana había sido declarado culpable de supuestos delitos de injurias y calumnias, tipificación del Código Penal que el régimen está usando para golpear al periodismo independiente y reprimir el ejercicio de la libertad de información y de expresión.

También la periodista Kalúa Salazar, jefa de prensa de Radio La Costeñísima, de Bluefields, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, fue condenada a fines de septiembre del año pasado, con el mismo pretexto, a pagar una multa de 7,684 córdobas.

En el mismo ámbito de la información se destacó esta semana la denuncia de que continúan las agresiones policiales contra Radio Darío de la ciudad de León, y personalmente contra su director propietario Aníbal Toruño y los empleados de la emblemática radioemisora.

Toruño se encuentra fuera del país y se reunió esta semana, por separado, con el secretario general de la OEA, Luis Almagro; y con Pedro Vaca, relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para la Libertad de Expresión. A ambos los puso al tanto de las agresiones de la dictadura contra Radio Darío y todo el periodismo y medios de comunicación independientes de Nicaragua. Por lo cual los dos funcionarios demandaron al régimen de Ortega que deje de reprimir a los medios de comunicación y al pueblo de Nicaragua.

En cuanto a los procesos y multas a periodistas por acusaciones infundadas de injurias y calumnias, cabe recordar que este era un procedimiento represivo regular de la dictadura somocista, como lo es de todos los regímenes dictatoriales donde sobreviven algunos medios independientes. No fue por casualidad que no mucho tiempo después de que Ortega retomó el poder, en enero de 2007, el director y el jefe de redacción de LA PRENSA, Jaime Chamorro Cardenal y Eduardo Enríquez, respectivamente, fueron condenados —dos veces el primero y una el segundo— por la acusación falsa de haber cometido el delito de injurias y calumnias.

De manera que además de los dos periodistas multados recientemente, cabe esperar que esta forma de represión probablemente va a continuar. Por tanto es bueno recordar que cuando el somocismo multaba a los periodistas, se hacían colectas de dinero entre los ciudadanos para pagar las multas. Aquello era un gesto de solidaridad con los periodistas reprimidos, pero también una muestra de repudio a la dictadura.

Bueno sería que ahora se repitiera tal experiencia tan generosa y alentadora.

Editorial Aníbal Toruño David Quintana Kalua Salazar archivo
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