La Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió el miércoles de esta semana su tradicional Mensaje de Cuaresma.
El período cuaresmal que comienza el Miércoles de Ceniza y termina el jueves de la Semana Santa, es para la Iglesia un tiempo especial de arrepentimiento, perdón y esperanza. Por eso, al comenzar la Cuaresma los obispos envían a los católicos y a toda la sociedad un mensaje de profundo contenido espiritual, fundado en esos conceptos trascendentales.
El Mensaje cuaresmal de la Conferencia Episcopal de Nicaragua es evangélico y pastoral. Pero en la complicada situación del país, los obispos, en virtud de su misión profética y su compromiso con la sociedad, también dejan sentada una clara posición para que los católicos y todos los que quieran atender su mensaje se orienten ante la compleja problemática política nacional.
Citando la Carta Encíclica del papa Francisco sobre la fraternidad y la amistad social, Fratelli Tutti (“Hermanos todos”), proclamada en octubre de 2020, los obispos señalan que “la cuaresma es un tiempo de gracia para orar por una sociedad nueva, que ‘se encamine a la prosecución del bien común y, a partir de esta finalidad, reconstruya una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano’”.
Bajo esa inspiración, la Conferencia Episcopal declara en su mensaje cuaresmal: “En este año, en el cual como pastores nos unimos a la aspiración de los nicaragüenses, sobre las necesarias reformas electorales, hacemos votos para que sea un año en el que se supere todo tipo de confrontación, descalificación y acciones que vayan en contra de este ejercicio cívico y democrático, que todo nicaragüense tiene derecho de ejercer; esto se puede lograr si se deponen actitudes de poder, de individualismo y haciendo caminos de conversión por el bien común”.
Algunas personas en el sector de la oposición política y social, esperaban que en este Mensaje los obispos se pronunciaran sobre la invitación que los miembros de la Comisión de Buena Voluntad para promover la unidad opositora nacional hicieron a la Conferencia Episcopal, a fin de que se sumara a este esfuerzo e integrara a alguno de sus miembros, o un representante oficial.
El obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, fue invitado personalmente a formar parte de dicha comisión, pero la declinó públicamente y por su parte la Conferencia Episcopal ha evitado referirse al asunto en su Mensaje cuaresmal. Esto se puede o se debe entender como que los obispos no quieren involucrarse en un asunto que es estrictamente político opositor.
A nuestro juicio es correcto que no se involucren. La Iglesia interviene en la política cuando se trata de mediar en graves conflictos del gobierno con la oposición, del poder con los ciudadanos. Ya lo ha hecho. En tiempos del somocismo lo hizo con buenos resultados y durante el régimen actual sin lograr nada positivo, más bien pagando un doloroso precio con los infames ataques de la dictadura, físicos y verbales, contra obispos y sacerdotes, contra templos e imágenes religiosas sagradas.
En el caso de la oposición, que lucha por sacar del poder a la dictadura, toca a sus dirigentes y a la Comisión de Buena Voluntad integrada por laicos honorables, lograr con sus propios esfuerzos la gran unidad que necesita para enfrentar exitosamente a la dictadura.