Aprueban leyes con fines perversos

Cuando los próceres de nuestra independencia fundaron nuestras repúblicas más o menos hace 200 años, analizaron detenidamente la forma de gobierno que se habían dado las naciones tanto de Europa como los Estados Unidos (EE. UU.) y llegaron a la conclusión, casi unánime, de que el modelo que mas convenía para nuestros pueblos era el sistema democrático, con sus pesos y contrapesos. Hubo algunos, como el Héroe Nacional Argentino, José de San Martín, que incluso llegó a pensar en trasplantar la monarquía europea a nuestras tierras y otros como Simón Bolívar, que al principio vaciló, pero que al calor de las batallas emancipadoras se convenció de que América tenía que ser el continente de la libertad y la esperanza del universo.

Hago estas breves remembranzas porque en América Latina y principalmente en Nicaragua, que es lo que más nos atañe, han surgido últimamente una serie de autócratas que aupados por ejércitos mafiosos, han copado el poder público disfrazados de socialistas, y pretenden perennizarse en el mando, en franco menoscabo de las libertades ciudadanas a que tiene derecho todo ser viviente, acorde con la dignidad humana. Así, esta nueva generación de dictadores retrógrados pretenden como los antiguos monarcas ser ellos, sin consultar con nadie, quienes ignorando por completo la separación de poderes, se autoadjudican por sí y ante sí el poder de dictar Leyes y luego aplicarlas, en función de sus propios intereses y el de los testaferros que los acompañan en sus pervertidos propósitos.

Veamos ahora lo que en pleno siglo XXI, el siglo consagrado para los avances tecnológicos, está pasando en Nicaragua. Existe allí, para los que no lo saben, una pareja de autócratas, los Ortega-Murillo, que mediante elecciones fraudulentas y mañosamente planificadas, han asaltado el gobierno y basándose en el respaldo con que cuentan de una guardia pretoriana y de una policía corrupta se han entronizado en el poder no para defender al pueblo sino para reprimirlo. Ergo, es un gobierno ilegítimo. Y por si fuera poco, cuentan con una Asamblea de borregos (producto de los mismos fraudes) que ellos llaman legislativa, que servilmente se han dedicado a estar aprobando leyes, impuestos arbitrarios y otras iniquidades contra la libertad de expresión, confirmando lo que escribió hace algún tiempo con fundado temor el autor de El Espíritu de las Leyes, Charles Louis de Montesquieu: “No hay tiranía más cruel que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia”. Al constatar estos tremendos abusos que comete el binomio dictatorial en Nicaragua, muchos nos preguntamos: ¿Qué corona tienen Daniel Ortega y la Rosario Murillo, para estar dictando leyes a su gusto y antojo que están dirigidas a estrujar y expoliar groseramente a nuestro pueblo, empobreciéndolo cada día mas?

Si por la víspera se saca el día, es obvio que la dictadura en su enfermiza obsesión por conservar el poder, va a hacer hasta lo imposible para impedir que se verifiquen elecciones libres y transparentes el 7 de noviembre del presente año en nuestro país, tal como lo demanda nuestro pueblo y la comunidad democrática internacional. Por lo que la pregunta es: ¿Se está preparando la oposición debidamente frente a tal eventualidad? Hay que organizar en cada barrio, en cada cantón, en cada cabecera departamental, los Comités de Defensa del Voto, con la energía y capacidad suficiente para impedir el nuevo fraude lectoral que seguramente ya está preparando la dictadura. ¿Estará dispuesta y en condiciones, la dirigencia opositora unida para convocar a una huelga general indefinida, en caso el régimen imperante se niegue a reconocer el triunfo de la oposición en dichos comicios? A modo de sugerencia tengo varias otras flechas en mi carcaj que si es necesario pueden contribuir a abatir la dictadura, si se empeña en perpetuarse en el poder en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo nicaragüense. Por ahora, me abstengo de darlas a conocer, porque confío en que la dirigencia opositora unida sabrá estar a la altura de las circunstancias y no desaprovechará esta oportunidad única, que se le va a presentar para devolverle a nuestro pueblo todos y cada uno de sus derechos que le han sido brutalmente conculcados.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

Opinión Simón Bolivar archivo
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