La ganadería es una de las actividades de mayor relevancia económica en Nicaragua. Este rubro genera al país más de US$700 millones en exportaciones y en los últimos diez años ha aportado hasta un 25 % de las divisas.
De los 136 mil productores involucrados en esta cadena, 75 % son pequeños, 20 % medianos y 5 % grandes, lo que indica que en Nicaragua el sector ganadero, productor de terneros y leche, está en manos de pequeños y medianos productores.
Dada su importancia para la economía de este país y de los principales mercados internacionales que consumen carne nicaragüense, entre ellos: Estados Unidos, El Salvador, Puerto Rico, Taiwán, México, Guatemala, Costa Rica, Japón, Tailandia, Hong Kong y España, los ganaderos tenemos como misión producir más carne, con mayor calidad e inocuidad, de forma responsable con la comunidad y el medioambiente.
Para enfrentar los distintos retos de los mercados mundiales, el sector ganadero en coordinación con las empresas pertenecientes a la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne), integrada por Nuevo Carnic, Carnes San Martín, Novaterra y Macesa, hemos trabajado diversas estrategias que nos permitan promover y mejorar la productividad y comercialización de nuestros productos.
Una de estas estrategias que hemos implementado para mejorar nuestros sistemas productivos son los corrales de engorda para garantizar carne de mejor calidad y más segura.
Los corrales de engorda, conocidos como feedlot en inglés, optimizan la industria ganadera nacional, promueven el uso de raciones con granos como el maíz y otros derivados de la agroindustria, que aseguran una eficiente nutrición del ganado.
Un aspecto clave es que los feedlot permiten un mejor uso de la tierra al reducir la extensión utilizada que necesita el productor para la crianza y pastoreo, lo que a su vez hace que este no busque más tierras y se libere presión sobre los recursos naturales y el avance de la frontera agrícola.
De esta manera, la eficiencia productiva se traduce en carne de mejor calidad, producida en menor tiempo, aumento de exportaciones y mayores beneficios ambientales y económicos para la comunidad y el país.
Otro de los aportes para optimizar nuestra producción es la implementación de tecnologías para el mejoramiento genético del ganado, índices reproductivos y el uso seguro de productos veterinarios.
A esto se suma la ganadería sostenible, otra de las estrategias que impulsamos para aumentar la productividad en armonía con la naturaleza. Este modelo de producción nos ha permitido fomentar la implementación de sistemas eficientes y amigables con el medioambiente y la comunidad al promover la cero actividad en reservas naturales, áreas protegidas y comunidades indígenas, así como contribuir a la reducción de la huella de carbono y el fortalecimiento de la biodiversidad, lo que se traduce en un mejor manejo, mayor productividad y rentabilidad.
Gracias a estos esfuerzos y el compromiso con el mejoramiento continuo, hoy Nicaragua produce carne de excelente calidad cumpliendo con estándares internacionales. En este proceso, el Sistema Nacional de Trazabilidad e Información Bovina (SNITB) ha sido fundamental para certificar nuestros procesos de producción y asegurar que la carne que consumimos es de las mejores y más inocuas de Centroamérica. Este sistema inició en el 2006 y a la fecha lleva 125,220 fincas ganaderas registradas, un avance del 76 %.
Todas estas acciones están encaminadas a fortalecer la productividad del sector ganadero que nos permitan acceder a nuevos mercados a través de tratados comerciales en los que se reconozca la producción sostenible, calidad y los atributos nutricionales de la carne nicaragüense.
El autor es director ejecutivo de Canicarne.