En un artículo que publiqué en LA PRENSA el 9 de septiembre del año pasado expresé mi indignación ante los ataques infundados del régimen y sus secuaces contra el doctor Francisco Aguirre Sacasa y doña Victoria Cárdenas
Pero nunca pensé que este atropello sería superado por los últimos ataques de nuestra estimable vicepresidenta doña Rosario Murillo contra la familia Chamorro. Todo porque pareciera que le teme a una posible candidatura de doña Cristiana Chamorro Barrios viuda de Lacayo en las próximas elecciones. El ataque, proviniendo de doña Rosario, sugiere que ella sería la candidata del FSLN y no su estimable esposo don Daniel Ortega.
En Nicaragua siempre hemos tenido diferencias políticas, pero nunca habíamos experimentado tal bajeza salvo quizás en los 1980. Las diferencias políticas nunca se llevaban al ámbito personal ni familiar y recuerdo como en los 1970 liberales y conservadores, somocistas, antisomocistas y sandinistas (entonces agazapados) conversábamos civilizada y amistosamente.
Por lo que la bajeza de la estimable vicepresidenta no tiene nombre ni antecedentes. Tan o más importante, está llena de mentiras y falsedades históricas. Atacar de esa forma en particular a doña Violeta Chamorro es además de falso e injusto, vulgar y vergonzoso.
El gobierno de doña Violeta inició la reconstrucción del país en lo institucional, económico, social. Promovió la concordia, y la reducción de la pobreza. En lo personal doña Violeta es un símbolo de honestidad y servicio público, lo que le ha dado un lugar privilegiado en nuestra historia y nadie se lo puede o tiene derecho a mancillar. Que se cometieron errores, siempre los hay, pero no de deshonestidad.
Pareciera que la estimable vicepresidenta, por razones que no comprendo, confundió en sus ataques contra la familia Chamorro a su propio gobierno y familia y está dando las últimas patadas de un ahogado que Dios no permita que le pase.
Mencionó, posiblemente sin querer, que “todo el mundo lo sabe”.
Pero se equivocó de cancha. Por supuesto que todo mundo sabe quiénes son los usurpadores, entreguistas, saqueadores y violadores de las libertades de los nicaragüenses. Por lo que doña Rosario debería tener más cuidado en hablar de enjuiciamiento ya que le puede rebotar cuando la mayoría de los nicaragüenses están buscando una salida pacífica y sin castigos que le devuelvan la armonía al país. Lo de sin castigos es controvertido, mayor razón para tener cuidado en lo que se dice.
Al terminar este breve artículo me enteré que doña Cristina retó a nuestros estimables gobernantes a un debate público. Muy bueno. Ya era hora de que respondan, aunque por supuesto no lo harán por razones que todos sabemos.
El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada
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