Cristiana Chamorro Barrios ha retado a Daniel Ortega y Rosario Murillo, a un debate sobre el legado de logros, honor personal y orgullo político de su madre, la expresidenta democrática de Nicaragua doña Violeta Barrios de Chamorro.
El debate sería también sobre el legado del padre de Cristiana, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, cuyo asesinato en enero de 1978 desencadenó la gran rebelión popular que fue aprovechada por el FSLN y Daniel Ortega para derrocar a la dictadura somocista y hacerse del poder en julio de 1979, con el fin de instaurar otra dictadura.
Dice Cristiana que reta a Daniel Ortega y Rosario Murillo, porque esta últimamente “se ha dedicado a injuriar a la familia Chamorro, llegando al colmo de ultrajar la gestión de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), a quien el propio pueblo la ha bautizado como la Madre de la Democracia Nicaragüense”.
“Les insto a dar la cara —dice Cristiana a Ortega y Murillo— con amplia apertura a la prensa oficialista e independiente, nacional e internacional, y que la ciudadanía juzgue quién dice la verdad y quién miente”.
Ortega y Murillo deberían agarrar valor y aceptar el reto de Cristiana. Sería una magnífica oportunidad para que argumenten y prueben todas las imputaciones injuriosas que con el ventajismo de su gran poder mediático, hacen a una dama honorable de 91 años de edad que no puede defenderse por sí misma, pues, como señala Cristiana, “está postrada en su cama, delicada de salud, con su conciencia tranquila porque su herencia es la paz y la concordia”.
Los ataques difamatorios de los dictadores Ortega y Murillo contra doña Violeta y la familia Chamorro, son motivados sin duda por la posibilidad de que en el caso de que las elecciones de noviembre fuesen competitivas, justas y libres, Cristiana podría ser la candidata presidencial de la oposición democrática unida. Ortega y Murillo saben muy bien que en unas elecciones libres, Cristiana los derrotaría con contundencia igual que los derrotó doña Violeta en febrero de 1990. Esta posibilidad desvela a la pareja dictatorial, que en su irracional sentido del poder político y económico del Estado creen que es suyo para siempre.
Cristiana Chamorro Barrios no se ha presentado como precandidata presidencial. Ella no pertenece a ninguno de los partidos o alianzas políticas opositoras que existen en el país. Pero cuando su nombre fue mencionado por alguien como posible candidata, declaró estar dispuesta a servirle a Nicaragua, siempre y cuando haya una gran unidad opositora a la dictadura. Para muchos Cristiana sería una excelente candidata y luego presidente de Nicaragua, precisamente por su falta de afiliación partidista, su trayectoria de lucha por la democracia y la defensa de la libertad de expresión y de prensa, por su preparación profesional y su experiencia lograda en el gobierno de doña Violeta, por el legado político y moral de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Por eso Cristiana es quien más probablemente podría derrotar a Ortega en una limpia lid electoral.
En este sentido, el reto de Cristiana a Daniel Ortega y Rosario Murillo no es solo un desafío para debatir en un amplio escenario público y mediático. Lo es también en lo que se refiere a afrontar un objetivo difícil y muy riesgoso de llevar a cabo, pero que por eso mismo es un estímulo para la persona que valerosamente decide afrontarlo.