Niños de Bilwi jugando en medio de los escombros, tras el paso de los huracanes Eta y Iota. LA PRENSA/JADER FLORES

Bajan cifras nacionales de desnutrición, pero en la Costa Caribe Norte la niñez padece de hambre

Los niños con algún tipo de desnutrición tienen un rango de crecimiento menor, tienden a obtener menos logros educativos y menores ingresos económicos durante su edad adulta, advierte especialista

Desde que iniciaron las clases en el país, el 1 de febrero, doña Elena Morales tiene una nueva preocupación: ¿qué puede darles de desayunar a sus hijas de 8 y 15 años? Antes de que los huracanes Eta y Iota azotaran el Caribe Norte de Nicaragua, a la madre de familia le alcanzaba para preparar sándwiches a sus hijas, pero ahora con costo ajusta para darles un poco de café antes que se vayan al colegio.

«Ahorita todo está difícil, antes yo le podía hacer sándwich, ahora no le puedo hacer nada, peor que le vaya a dar 20 córdobas para su merienda, porque a veces no tenemos ni para las fotocopias», lamentó Morales. Su hijas cursan el tercer grado de primaria y quinto año de secundaria.

Doña Elena apunta que no es la única en Bilwi que pasa por esta situación, ya que tras el paso de los ciclones las familias no solo se quedaron sin sus casas sino también sin sus herramientas de trabajo para pescar. Lo poco que ganan los pescadores primeramente lo destinan para levantar sus viviendas. La comida ha quedado como segunda opción si no tienen techo sobre sus cabezas.

«Nosotros hacemos dos tiempos, el desayuno, porque tienen que tomar algo y salir de la casa, y el almuerzo, como a las 2:00 (de la tarde). Ya en la cena vemos si nos sobra algo», compartió doña Elena.

Cifras bajan, pero el problema aumenta

Según datos del Ministerio de Salud (Minsa) para el 2020 se registra solo un 4.6 de desnutrición aguda a nivel nacional, hubo una disminución del 20 por ciento en comparación con el censo de 2016. Bilwi, Carazo, Managua, Chinandega y Matagalpa son los lugares con las mayores tasas. Mientras que el indicador de desnutrición crónica se sitúa en 10 por ciento a nivel nacional, cuando en el 2016 era de 13.7 por ciento. Los departamentos con altas tasas de desnutrición crónica son: Madriz, Jinotega, León, Nueva Segovia y Bilwi.

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En cuanto a los datos sobre el censo nutricional en niños de 6 a 14 años de edad, también disminuyó de 4.9 a 3.2 por ciento para el 2020.  Masaya, Nueva Segovia, Granada y Estelí presentan mayores tasas. La desnutrición crónica pasó de 9.3 a 8.2 por ciento. Las mayores tasas son en Madriz, Matagalpa, Jinotega, Nueva Segovia y Bilwi. Pero esta disminución en números no se ve reflejada en la realidad de la ciudad caribeña.

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Los huracanes dejaron más empobrecidas las familias del Caribe Norte. LA PRENSA/Wilmer López

El testimonio de doña Elena Morales alerta que el escenario de la desnutrición aguda y crónica en los niños pudiera agravarse en Bilwi, debido a la destrucción que ocasionaron los huracanes no solo en las infraestructuras de las viviendas y sus fuentes de trabajo, sino también en los cultivos de las familias. Esto deja a familias más empobrecidas y niños más vulnerables a la desnutrición.

La información sobre el censo nutricional realizada el año pasado no reveló mayores detalles, como las acciones que realiza el régimen de Daniel Ortega para tratar esta problemática o en qué condiciones están las familias de las comunidades afectadas por huracanes, que enfrentan una situación de emergencia alimentaria.

Al respecto, el doctor y miembro del Comité Científico Multidisciplinario (CCM), Leonel Argüello, enfatizó que la alimentación es un elemento importante para obtener buena salud, y en esto influye la calidad de los alimentos, la cantidad de comida y los hábitos alimentarios para un bienestar del ser humano.

«La nutrición nos permite que nuestro organismo funcione adecuadamente para crecer y desarrollarnos plenamente. Si un niño o niña es mal alimentado es propenso a enfermarse y tienen problemas de concentración, son pasivos, desmotivados, no atienden la clase y hay poco interés en el estudio que tienden a tener un rendimiento académico bajo», dijo el doctor Argüello.

Desnutrición, un factor de alto riesgo

Sobre los tipos de desnutrición, el miembro del CCM explicó que la diferencia entre la aguda y la crónica es que la primera se debe a que el niño o la persona está alimentándose en menos cantidad y calidad o tiene una enfermedad, casi siempre infecciosa, que le impide aprovechar adecuadamente los alimentos para nutrirse.

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«En la edad infantil después del destete o que le suspenden el pecho y cuando le introducen alimentos tienden a bajar de peso o desnutrirse, especialmente por asunto de falta de higiene y la introducción de la pacha, que casi siempre está con moscas. También alrededor de un año de edad existe un incremento de la desnutrición. Por eso es tan importante la lactancia materna exclusiva durante los seis meses», refirió el doctor.

Los niños que padecen algún tipo de desnutrición tienen más probabilidades de convertirse en adultos de baja estatura, obtener menor rendimiento educativo y menores ingresos económicos durante su edad adulta, señaló el doctor.

En cuanto a la desnutrición crónica «es el retardo en el crecimiento del niño con relación a su edad, y es el resultado de factores socioeconómicos presentes en el entorno del niño durante su periodo dentro de la futura madre, nacimiento y crecimiento».

La pobreza, un factor incidente

Los datos sobre el censo 2020, publicados en un medio oficialista, revelaron que Managua y Bilwi comparten altas tasas de desnutrición, pese a que pudiera pensarse que son escenarios contrarios. Sin embargo, la nutricionista Anadela Morales Meléndez aclaró que la relación de estos departamentos es porque en Nicaragua hay complejidad, dificultad y carencia para llevar una alimentación adecuada a las familias.

«La desnutrición en los niños dependerá del factor económico que tenga la familia del niño, sumado a la disponibilidad y acceso de los alimentos en base a la economía del hogar donde el niño se encuentra», declaró la nutricionista clínica de adultos y niños, Morales Meléndez.

Por su parte, el doctor Argüello consideró que la relación de Bilwi, un departamento empobrecido, con los demás departamentos es porque en el país predomina la pobreza, el problema de desnutrición no tiene que ver con etnia sino de acceso a una buena alimentación.

«Las tasas son los riesgos que existen de que ocurra algo, recordemos que Managua es una mezcla de gente que migra del campo a la ciudad buscando mejor horizonte, que muchas veces no lo encuentra y por lo tanto el acceso a alimentos no es justo para muchas familias, que deberían estar protegidas. Bilwi es la ciudad más poblada del Caribe Norte, por tanto, posiblemente también tiene mucho desempleo como la capital. Es más una falta de acceso a alimentos nutritivos y educación alimentaria nutricional que un asunto de etnia. Gente muy pobre pueblan estos lugares», señaló el doctor.

Si bien en los colegios públicos brindan una merienda escolar —que consiste en cereal, arroz y frijoles— para los primeros grados de primaria, son los padres de familias que se encargan de cocinar y darle una «mejora» (crema o queso), y que muchas veces cuentan con limitaciones.

Recomendaciones

Tanto el doctor y como la nutricionista brindaron consejos para que las familias atiendan posibles casos dentro de su hogar:

– Los primeros seis meses procure brindar lactancia materna exclusiva a su bebé.
-Aplique higiene también en los alimentos, trastes, pachas y demás utensilios relativos a la alimentación.
-Una buena alimentación consiste en consumir alimentos de manera suficiente, variada, balanceada, colorida e higiénica.
-Es importante promover los grupos de alimentos y la importancia de la combinación: energéticos, formadores y protectores. Entre los energéticos están el arroz, maíz o harina de trigo. Los formadores: carnes, huevo y productos lácteos. En los protectores se encuentran verduras y frutas.

Si considera que su niño tiene problemas de peso:

-Lo primero es acudir a una unidad de salud, ya sea pública o privada para que el niño sea evaluado por profesionales de la salud y poder estimar el grado de desnutrición que tenga.

-Posteriormente continuar un seguimiento en el tratamiento que le indique y complementarlo con una atención nutricional que pueda orientar a las familias en mejorar la alimentación del niño con los alimentos que dispongan en el hogar. «Es decir que un niño no va a necesitar consumir alimentos especiales de altos costos para poder mejorar, pero sí va a necesitar que sus padres tengan una buena educación nutricional para que con lo que cuentan en casa con ello poder mejorar su salud», puntualizó la nutricionista.

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