La comunidad estudiantil y educadora de los colegios privados de Nicaragua volvieron a las aulas tras un largo confinamiento en sus casas bajo la modalidad en línea que adoptaron en 2020. Este año los centros educativos han retomado las clases presenciales bajo un modelo híbrido y un estricto protocolo de bioseguridad contra la Covid-19 que los ha obligado a cambiar; desde ajustes físicos en los espacios, hasta idear dinámicas seguras para enseñar con las mascarillas puestas a un grupo de infantes que inician su educación en la «nueva normalidad» en tiempos de pandemia.
LA PRENSA visitó dos centros privados de Managua y comprobó que el uso obligatorio de la mascarilla, la reducción del número de alumnos en el salón de clases o habilitar más vías de ingreso al colegio, son parte de las medidas que han tomado para el retorno seguro a las aulas este 2021.
Los directores aseguran que no ha sido fácil este proceso – puesto que se requirió del consenso de la junta directiva, profesores y padres de familia para llegar a una decisión – pero que todo fue necesario para brindar protección a la comunidad y confianza a las familias que temen un contagio de coronavirus.
Muchos padres de familia se llenaron de temor tras la noticia de que los colegios privados volverían a los salones de clases después de que el país vivió – a inicios de este 2021 – brotes dispersos de del Covid-19. El Ministerio de Educación (Mined) anunció el inicio del año lectivo presencial a nivel nacional para el 1 de febrero, luego de que los colegios públicos hicieran un esfuerzo para adaptarse al contexto y elaboraran un plan de estudios con guías y evaluaciones que dejó más inconformidades que buenos resultados más allá de aprobados en papel.
No todos están conformes con esta decisión del Mined, pero solo los colegios privados pudieron adaptarse a la modalidad en línea que obligó a maestros y alumnos a aprender de nuevas tecnologías y metodologías. Las limitaciones para el sector público, sin acceso a estos elementos ni recursos, marcaron otra brecha en la educación y crearon nuevos problemas, así que ante la necesidad de reforzar los procesos de aprendizaje, el retorno presencial directo o escalonado ya empezó.

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El problema es que para esta transición de regreso a las aulas tampoco todos tienen las mismas condiciones, ventajas y recursos para garantizar una educación segura. Es aquí donde los docentes de colegios insisten en que es un arduo trabajo conjunto y de compromiso responsable entre el Mined, docentes, madres y padres de familia y alumnos.
«Ha sido un reto concienciar a los padres de familia que tenemos que comenzar (las clases presenciales), que el colegio no puede detenerse, fue un gran reto al inicio que ahora que han visto que estamos aplicando el protocolo de bioseguridad, ya están más tranquilos», señala la directora de primaria del Colegio Centro América (CCA), Leyla Vallecillo.
El padre y rector del CCA, Silvio Avilez, también asevera que el primer desafío que tiene el colegio es dar un espacio seguro para se eviten los contagios debido a que conforme pasa el tiempo «las medidas se pueden relajar», sin embargo, enfatiza que para prevenir ese escenario, estarán «en campaña permanente».
«Un reto es garantizar que el colegio con presencia de estudiantes sea un espacio seguro en tema de contención de un posible contagio y por ello la exigencia del protocolo de bioseguridad (…) El protocolo está escrito y hay cosas que no cambian, como el uso de mascarilla y distanciamiento físico, lo adaptable es la modalidad de las clases. Lo de la pandemia hay que irlo evaluando periódicamente, tenemos que ir midiendo el comportamiento de la pandemia», expone el rector del CCA.
Buena respuesta de padres de familia
Pese al temor que tienen los padres de familia, las autoridades del CCA aseguran que los padres de familia han aceptado la decisión de las clases presenciales y han visto cómo poco a poco han ganado confianza para enviar a sus hijos a la escuela.
Esta misma reacción la tienen los padres de familia del Liceo Franco Nicaragüense «Víctor Hugo», que según la dirección, han respondido de buena manera al regreso a clases presenciales desde noviembre de 2020 (el año escolar inicia en septiembre y termina en junio, tomando de referencia el calendario francés).
La dirección ha dispuesto de un protocolo completo y detallado para las diferentes partes del colegio, alumnos, docentes y administración, y este se someterá a cambio de acuerdo al comportamiento de la pandemia.
«El protocolo está adaptado a las instalaciones y alumnos. Nos reunimos cada semana para ir mejorando, es un trabajo con cambios cada día», dijo la dirección del Liceo.

Los colegios privados volvieron a abrir sus puertas luego de considerar la necesidad que tienen los estudiantes de educación inicial de relacionarse y desarrollar sus habilidad psicomotoras y cognitivas, como parte de su proceso de aprendizaje con sus pares. Este aspecto lo destacó la Unicef, que hizo un llamado a los gobiernos a la reapertura y preparación de los centros educativos.
«Es prioritario que las autoridades educativas, tomadores de decisiones en salud y servicios sociales básicos a nivel nacional y local, así como administradores, directores y docentes, emprendan la planificación para el retorno a clases presenciales con miras a fortalecer los sistemas educativos de conformidad con las condiciones sanitarias adecuadas», expone el organismo.
Este es el protocolo que ocupan tres colegios privados
Modelo híbrido
Tanto como el CCA y Liceo Franco Nicaragüense, el colegio Bautista también ha expuesto el protocolo que ha tomado en este nuevo ciclo escolar, y uno de los puntos es el modelo híbrido que mantienen por ahora.
Los tres centros alternan los días que se imparten las clases en línea y los días de sesiones presenciales. El primer bimestre de este año, el CCA mantendrá las puertas abiertas para preescolar y de primero a cuarto grado de primaria. El resto de estudiantes reciben las enseñanzas en modalidad virtual. El colegio Bautista también mantiene las clases en línea a partir de cuarto grado de primaria.
De igual forma, los tres centros dividen en dos el grupo de alumnos de cada grado para que una parte llegue al colegio, mientras la otra realiza asignaciones en línea, y viceversa.
Tanto en el CCA como el Liceo, el regreso total al colegio de la comunidad estudiantil será escalonado, y dependiendo del comportamiento de la pandemia en el país.
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Entrada y salida
El CCA y Liceo habilitaron entradas para cada grado y así evitar aglomeraciones. Por ejemplo, el CCA cuenta con dos entradas para preescolar y dos para primaria, mientras que el Liceo destinó específicamente una entrada y salida para preescolar, primaria, secundaria y maestros.
A la salida, el Liceo dispuso de toldos, y sillas que mantienen la distancia social, para que los estudiantes puedan esperar a sus padres al aire libre.
Clases

Los tres centros decidieron reducir el grupo de estudiantes por cada aula, es decir, cuando normalmente era una asistencia de 25 alumnos, actualmente es de 10, máximo 15 estudiantes.
Para los niveles de preescolar y primer grado de primaria, las maestras se aseguran de desinfectar los juguetes antes de usarlos y de garantizar la distancia física lo que más que puedan.
Todas las aulas cuentan con buena ventilación: puertas y ventanas abiertas durante toda la sesión.
Receso
El CCA y Liceo Franco Nicaragüense han estipulado un espacio para cada grado. La dirección delimitó el lugar donde será el receso para los niños de preescolar y de los primeros grados de primaria, además los niños están bajo la supervisión de los docentes para garantizar que los estudiantes cumplan con las medidas de protección.
Medidas de higiene

Los colegios tienen señalización desde el portón de la escuela, donde indica el distanciamiento social necesario entre cada alumno y personal. La dirección también hizo uso de rótulos para señalar los pasos a seguir del lavado de mano. Asimismo aumentó la cantidad de lavamanos y los dispensadores de alcohol están más al alcance de los estudiantes.
Cada vez que termina la jornada de clases, limpian y desinfectan las aulas por completo, además de fumigar.
Atención personalizada vs. aulas saturadas de alumnos
Para los niños que no pueden llegar a clases por problemas de salud o por ser vulnerables al virus, los colegios privados brindan clases personalizadas a través de aplicaciones donde el docente comparte la clase.
Aunque la emergencia sanitaria ha afectado a todos los sectores y ha dificultado retomar las actividades cotidianas -como el trabajo presencial o las clases-, además que representan desafíos colectivos y personal, se debe reconocer la posición de ventaja en cuanto a recursos y preparación con la que cuentan tanto docentes, como alumnos y padres de familias que forman las comunidades educativas de colegios privados.
En estos colegios se ha dispuesto todo esfuerzo para instruir, comunicar y disponer los elementos necesarios para garantizar educación de calidad sin arriesgar la salud. En contraste, el regreso a clases para el sector de educación pública es preocupante, según declaraciones de los profesores que laboran para el Mined, que no recibieron instrucciones específicas sobre la protección del personal y los estudiantes, tienen salones repletos de alumnos y tampoco cuentan con el apoyo del sistema de educación para acceder a alcohol o mascarillas. En algunas zonas carecen de jabón e incluso pueden pasar días sin tener agua. Así es como en Nicaragua la educación trata de adaptarse a «la nueva normalidad».
Ahora entre los útiles escolares las maestras mantienen el alcohol, como parte de las medidas de prevención de la Covid-19. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ
El CCA cuenta con una aplicación que refleja la temperatura corporal de la persona. LA PRENSA/ROBERTO FONSECA
Los niños de preescolar también cumplen con el distanciamiento físico. Los docentes limitaron el espacio en cada mesa. LA PRENSA/ROBERTO FONSECA
El Liceo Franco dibujó cómo sería la espera en el portón principal del colegio para evitar aglomeración. LA PRENSA/WILMER LÓPEZ