El panorama en Nicaragua sigue siendo desalentador para la democracia. El país se encuentra hundido, por tercer año consecutivo, en el índice de los tres estados considerados autoritarios en América Latina, según el informe Índice de Democracia 2020, de la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist.
Nicaragua en 2020 ocupó el puesto 22 de 24 de los países menos democráticos en América Latina, solo superado por Venezuela (23) y Cuba (24). El puntaje del país mejoró 0.5, pasando de 3.55 en 2019 a 3.60 en 2020, sin embargo el informe señala que el autoritarismo en el país continúa en ascenso. A nivel mundial, Nicaragua está de 120 de un total de 167.
Le puede interesar: En Nicaragua aún prevalece la afinidad por el caudillismo, revela un estudio de Funides
Hasta 2017, Nicaragua estaba dentro de la categoría de un sistema democrático híbrido, pero tras la represión estatal a las protestas de 2018, el país decreció en términos democráticos y entró a la clasificación de «regímenes autoritarios». A partir de entonces no ha dejado de ocupar el puesto.
Aprobación de leyes represivas
El reporte indica que la pandemia del Covid-19 provocó que los países de América Latina, pero sobre todo los considerados «autoritarios» e «híbridos», aprovecharan la emergencia de salud pública «para mejorar sus poderes y fortalecer sus posiciones».
«Hubo tendencias autoritarias crecientes en países como Venezuela y Nicaragua, por ejemplo. En 2020 las autoridades de esos países aprovecharon la situación para reprimir aún más a la oposición», dijo Joan Hoey, autora del informe, en una entrevista con BBC Mundo.
Lea además: Noruega es la mejor del mundo y Corea del Norte la peor. Diez cosas que no sabías sobre la democracia
En el caso específico de Nicaragua, The Economist señala la aprobación de reformas y leyes para restringir la participación ciudadana, como la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros, un mecanismo de espionaje financiero contra ciudadanos, medios de comunicación, organizaciones y asociaciones sociales y opositoras que reciban recursos de gobiernos y agencias extranjeras.
Pero esta ley además ordena que las personas naturales o jurídicas, nicaragüenses o de otras nacionalidades que actúen como «agentes extranjeros» deben abstenerse, de intervenir en cuestiones, actividades o temas de política interna y externa, ya que son pena de sanciones legales.
Además, la revista especializada menciona la Ley de Ciberdelitos, que permite «sancionar lo que califica como desinformación».
Lea también: El embajador Carlos Trujillo se despide destacando su lucha por «la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela»
The Economist es clara en señalar que estas leyes «no auguran nada bueno para la perspectiva de unas elecciones libres y justas en noviembre de 2021», cuando se espera que se realicen las votaciones generales.
Tres democracias plenas en la región
En general el informe revela que debido a las restricciones provocadas por la pandemia del Covid-19, se produjo un retroceso en la democracia en casi el 70 por ciento de los países del mundo en 2020. Sin embargo, tres países destacan como las únicas tres «democracias plenas» en la región.
A nivel latinoamericano, los puestos 1, 2 y 3 del índice lo ocupan Uruguay, Chile y Costa Rica, respectivamente. Y a nivel mundial, estos países están en los puestos 15, 17 y 18, respectivamente.
«Creo que es un desempeño bastante bueno. La mayoría de los países de América Latina clasifican como democracias imperfectas, algo que la región tiene en común con Europa del Este. Se caracterizan por ciertas deficiencias, sobre todo en el funcionamiento de los gobiernos», dijo a la BBC la autora del informe. Pero señaló que en general, «la región está siendo arrastrada hacia abajo por los países donde hubo esas grandes regresiones: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, etc.».
¿Otro dictador en proceso?
El informe señala que el único cambio en la clasificación de países por tipo de régimen fue la degradación de El Salvador, que pasó de una «democracia defectuosa» a un «régimen híbrido», pero ¿qué significa esto?
Según el reporte, las denuncias de corrupción bajo el gobierno liderado por Nayib Bukele proliferaron durante el transcurso del año, lo que inclinó a El Salvador hacia el autoritarismo.
Dentro de las acciones que le dan esta clasificación, la revista señala que Bukele mantiene una concentración de poder en el ejecutivo. En abril 2020 desobedeció varios fallos de la Corte Suprema pidiéndole que respete los derechos humanos mientras hacer cumplir las reglas de cuarentena durante la pandemia del Covid-19, después de que las fuerzas de seguridad había detenido arbitrariamente a personas.
Lea también: Nicaragüenses deben unirse para conseguir la restitución de los derechos humanos
Además, en febrero de 2020, el presidente rodeó la Asamblea Legislativa con militares y policías para presionar a la legislatura para aprobar un préstamo de 100 millones de dólares. También es un crítico de los medios independientes. Según The Economist, si estas y otras acciones permanecen existe el «riesgo de cicatrices permanentes sobre la democracia salvadoreña».