El teléfono celular se ha convertido en indispensable para nuestra vida, sin su presencia nuestro presente sería vacío e insípido, sus ventajas son múltiples y maravillosas; pero si no sabemos darle uso correcto, recibiremos toneladas de perjuicios. Muchas personas viven tan distraídas con el celular que a veces se les olvida realizar alguna actividad de suma importancia en familia, innumerables accidentes de tránsito suceden por exagerada e indisciplinada distracción de ir revisando el celular a la hora de conducir, nos hemos adaptado tanto al teléfono que vivir sin él es como no respirar, existen opiniones erróneamente al afirmar que es el peor invento que el hombre ha realizado, es uno de los mejores inventos de la historia, solo que gran número de la población —especialmente jóvenes— no le da el uso ideal.
Crónicas para reflexionar
Amelia es una empresaria, poeta y escritora que ha logrado tener muchos éxitos en todo lo que ha emprendido, menos en el amor. José se enamoró de esta triunfante dama; en un radiante atardecer de un fin de semana inolvidable la invitó a tomar un café al más fino de los restaurantes de la ciudad. Él quedó más encantado que nunca de su cálida sonrisa y espectacular mirada, el siguiente fin de semana ella lo invitó a su casa a almorzar, durante estaban en la mesa él estuvo más concentrado en el celular que en aquella elegante mujer.
Amelia decidió que el postre fuera una apacible lectura poética y muy emocionada le preguntó: —¿Puedo leerte unos poemas de mi autoría que han sido publicados en una hermosa antología impresa con poetas de diferentes países? Él respondió: —Claro que sí—. El poema que leyó duraba menos de tres minutos, en ese corto tiempo José recibió 5 llamadas y todas las respondió. Lógicamente ella se molestó y en cuanto le dio final a la lectura, también le dio fin a una relación.
La siguiente anécdota sucedió en la Avenida Central de la capital costarricense, exactamente por La Plaza de la Cultura. Esta avenida siempre por las mañanas y por las tardes se inunda de personas; unos caminan tomando fotos, algunos con gran rapidez u otros despacio, ver esa multitud desde la plaza es mágico, lo que le sucedió a Pedro en este distinguido lugar es imborrable de su memoria y probablemente esta historia se ha repetido con otras personas. Él caminaba entre el gentío, iba escuchando música con los auriculares en sus oídos y al mismo tiempo escribía en el celular. Totalmente iba distraído que no se percató cuando en su rostro una chica le estrelló un pastel, hasta entonces se enteró que andaba por una calle poblada. ¿Cómo sucedió el accidente? Según lo que él narra, es que la chica iba igual que él, entregada al celular y nadie les avisó que chocarían frente a frente.
El pésimo uso que algunos le dan al celular está afectando puntualmente sus vidas, hay personas que dejan de comer por estar pendientes de quién comenta sus publicaciones, otros trasnochan sin sentido. Hoy la infidelidad vive en límite esplendor, provocadas por la descontrolada práctica del móvil. Las crónicas que he narrado es un reflejo de lo que actualmente se está convirtiendo en una costumbre cotidiana, el manejo inapropiado del teléfono celular es un infeccioso virus que cada día se desplaza con extrema celeridad por todo el globo terrestre.
El autor es escritor y poeta.
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