Costa Rica cerró el año 2020 con un déficit fiscal de 8.3 por ciento del PIB, el más alto de las últimas décadas, aunque por debajo de la proyección oficial, anunció este lunes el gobierno.
El ministro de Hacienda, Elian Villegas, indicó que un esfuerzo de contención de gastos permitió que el déficit fuera casi un punto porcentual menor al 9.2 por ciento del PIB proyectado por el Banco Central.
«Como representante del Poder Ejecutivo agradezco el compromiso de actores políticos, sociales y económicos de la sociedad costarricense, sin cuyo aporte habría sido imposible alcanzar los resultados fiscales que hoy presentamos», dijo Villegas en una videoconferencia.
La cifra fue dada a conocer en momentos que el país negocia un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le abriría las puertas a recibir el financiamiento que requiere para cuadrar sus cuentas. Este acuerdo obligaría al país a adoptar medidas de ajuste para eliminar el abultado déficit fiscal.
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Costa Rica cerró 2019 con un faltante fiscal de poco más de 6 por ciento con respecto al PIB, luego de que en octubre de 2018 puso en vigor un plan que incluyó nuevos impuestos para contener la brecha.
Sin embargo, la pandemia de la Covid-19 echó por tierra sus esfuerzos, al aumentar los gastos públicos para atender la emergencia sanitaria y social, mientras el cierre de la economía redujo los ingresos del Estado.
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La última vez que el país registró un déficit fiscal de esa magnitud fue en 1981, cuando alcanzó 9.1 por ciento del PIB.
El gobierno anunció también que el déficit primario, que excluye el servicio de la deuda, alcanzó 3.5 por ciento del PIB, por debajo del 4 por ciento proyectado por el Banco Central.
La deuda del gobierno central alcanzó 69.7 por ciento del PIB, ligeramente abajo de la previsión inicial de 70.1 por ciento.