El organismo internacional Human Rights Watch (HRW), a través de una conferencia de prensa realizó la presentación del Informe mundial 2021 sobre derechos humanos en América Latina en la que destacó desde el principio la consolidación – en 2020 – de Venezuela, Nicaragua y Cuba como dictaduras en la región.
En el caso puntual de Nicaragua, el organismo internacional remarcó la gravedad con la que el régimen de Daniel Ortega ha venido aplastando cualquier derecho fundamental de la ciudadanía en el país, a base de represión y por la vía de los hechos, que tildaron como «una situación realmente de una gravedad enorme».
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«La dictadura de Ortega y Murillo está absolutamente concentrada en restringir el ejercicio de libertades, reprimir a la oposición política, a los medios de comunicación independientes y a la sociedad civil. Ese gobierno es responsable por masivas y gravísimas violaciones a los derechos fundamentales lo cual incluye asesinatos a sangre fría, desapariciones y torturas», expuso José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW.
Vivanco resaltó además la brutalidad con la que sigue operando la Policía Orteguista, cuyos actos represivos contra la oposición son cometidos de la mano de «un grupo de ampones armados que trabajan para la Policía».
«Lo hacen también mediante la aprobación sumaria de legislaciones que cierran espacios para la defensa de los derechos fundamentales y lo que persigue es asfixiar a la sociedad civil nicaragüense», agregó Vivanco, en referencia a la serie de leyes aprobadas por la aplanadora del régimen en la Asamblea Nacional como la Ley de Agentes Extranjeros, la Ley de Ciberdelitos, la ley de Inhibición, así como la propuesta de establecer cadena perpetua en el país.
Hacerles un llamado «no tiene mayor sentido»
Para el director de las Américas de HRW, hacer un llamado a la cordura al régimen orteguista «no tiene mayor sentido» para aplacar la actitud represiva de la dictadura, pues considera que «sería ingenuo de nuestra parte hacer un llamado a la pareja gobernante, el señor Ortega y la señora Murillo, para que mejoren su récord en derechos humanos».
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«Son dos dictadores sanguinarios que están aferrados al poder y que solo entienden el lenguaje de la presión interna e internacional. Lo que seguiremos haciendo de nuestra parte es incrementar esa presión, haremos todo lo posible para que el tema de Nicaragua siga estando como una cuestión prioritaria tanto en Europa como en los Estados Unidos», manifestó Vivanco.
Sobre el planteamiento de que a finales de este año se prevén realizar elecciones presidenciales en Nicaragua, Vivanco cuestionó que no puede ser posible porque todavía hay más de 100 presos políticos encarcelados injustamente, además que no existen garantías judiciales ni entidades que puedan servir para amparar a las víctimas.
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«Nosotros creemos que no existen condiciones hoy en día en Nicaragua para que esas elecciones puedan ser justas, competitivas y creíbles», cuestionó Vivanco.
Vivanco recordó las elecciones realizadas en Nicaragua en 1990, cuando el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), al mando de Ortega, perdió el poder con el triunfo de Violeta Barrios y señaló que, dada esa experiencia, «mi impresión es que Ortega no va a permitir que existan condiciones justas, para que se lleve un proceso electoral responsable y creíble».
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«Por ello es que la comunidad internacional, tanto Europa como Estados Unidos, deben seguir monitoreando y presionando al Gobierno de Ortega con el propósito de lograr una transición pacífica a la brevedad posible de la dictadura a la democracia», expresó Vivanco.
Agregó que para que se de esa transición pacífica en Nicaragua, debe estar contemplado primero elecciones libres, la liberación de los presos políticos «y que se recupere la independencia de un poder Judicial que hoy en día se encuentra controlado en términos absolutos por el gobierno de Ortega y Murillo».