Es alarmante la fragilidad del pitcheo en la Liga Profesional

El pitcheo ha sido sometido a un castigo despiadado en la Liga Profesional, en la que ha dominado la ofensiva de todos los equipos

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Es muy claro que los roles tradicionales del pitcheo se han transformado. Lanzar un juego completo o, más aún, bordar una blanqueada tiene ribetes de hazaña. Ahora en un juego se puede utilizar a un staff completo para ganar.

¿Y eso es una locura? Pues no necesariamente. El éxito es la razón suprema de todos los esfuerzos, cualquiera que sean, y eso incluye el beisbol. Así que si un abridor trabaja seis o cinco innings de forma dominante, ya cumplió.

Y si no puede llegar a los cinco episodios que lo hacen elegible para ganar el juego, el bullpen, todo el bullpen, se hace cargo. Lo esencial es la victoria, aunque eso implique echar mano de todos los brazos de los que se dispone.

En Nicaragua no es distinto. Lo que es alarmante es el nivel de fragilidad que se ve en los equipos de la Liga Profesional. Aquí no hablamos de completar juego. Eso no existe. Lo que sorprende es que no se saca un inning.

Quizá ese explique todo el júbilo que muestran algunos lanzadores cuando logran la gran “proeza” de completar una entrada sin carrera. Celebran a lo grande y apuntan al cielo para expresar su gratitud a Dios. ¿Lo han visto?

Solo consideren que los Tigres de Chinandega tienen el mejor pitcheo de la liga de forma colectiva: 4.61 antes de la jornada de anoche. En cualquier beisbol habría alarma si un equipo mostrara un porcentaje así tan alto.

Sin embargo, hay una diferencia ostensible entre el 4.61 de los Tigres y el 5.59 de los Leones. Los Gigantes tienen 5.60 y el Tren del Norte 5.66. Aquí una ventaja de 10 carreras no es garantía de nada. Te pueden remontar.

No hay un solo lanzador elegible que trabaje por debajo del 3.30. El más efectivo de la liga es el cubano Lázaro Blanco con 3.38. Luego los dominicanos Willy Paredes 3.40 y Johan Flande 3.71. Es alarmante lo que sucede.

El nica mejor ubicado es Jorge Bucardo, quien con 4.65 es el séptimo lanzador más efectivo. Luego no hay ninguno otro pinolero entre los 12 primeros lanzadores de este torneo. Esto no había sucedido en ligas pasadas.

Algo hay que hacer. Aquí se juega el Pomares y luego la Profesional y como no hay un plan que los articule más allá del calendario, va a ser difícil que se vea algo distinto en un mediano plazo. La crisis del pitcheo es aguda.

El Pomares se juega cada fin de semana. Los brazos trabajan a un ritmo. Luego viene la Profesional y se juega diario. Los brazos no aguantan esa frecuencia. Y no es por los innings, sino por la continuidad en el uso.

Y si observamos hacia los jóvenes en el Pomares, no se observan brazos prometedores. Y los más caracterizados del país, están batallando en la Profesional. «A veces no pueden sacar un out», me dijo un coach recientemente.

 

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