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Después de mostrar destellos de un talento que buena parte de los expertos consideran extraordinario, Jonathan Loáisiga parece ubicado en dirección su establecimiento definitivo en este 2021 en las Ligas Mayores.
Dueño de un arsenal impresionante, que combina el poder de su recta y la precisión de sus disparos de rompimiento, Loáisiga tiene además la experiencia de 36 partidos y 79.1 innings lanzados en las Grandes Ligas.
Es además, un joven de 26 años, necesitado de su consolidación como atleta para garantizarse su futuro y el de su familia. Y la única forma de conseguirlo es saltando al siguiente nivel con su labor y eso puede hacerlo ahora.
Y lo más importante es que tiene el material necesario para ser el destacado relevista que los Yanquis han visualizado en él. Su salud se ha restablecido y su ambición se ha expandido. Solo hace falta producir los números.
A menos que ocurra algo imprevisto, Jonathan debe continuar en el bullpen de los Yanquis, con quienes logró las mejores cifras de su joven carrera en la recortada temporada del pasado 2020.
Acumuló marca de 3-0 y 3.52 en 23 episodios, con 21 hits, 13 carreras, 11 limpias, siete bases y 22 ponches. Su whip fue de 1.21 y aunque bajó su ritmo de ponches (8.6) mejoró su puntería: 2.7 bases por cada nueve innings de trabajo.
El año pasado, quedó claro que Loáisiga es un hombre del bullpen. Se siente más cómodo en esa labor y su repertorio, al contraerse a recta y curva, se volvió más efectivo. Así que seguramente debe seguir ahí.
Loáisiga es versátil. También puede iniciar partidos, incluso, puede ser un «opener», como se les llama a la relevistas que son utilizados de forma ocasional como abridores, por lo general durante un episodio.
Eso lo decidirán los Yanquis en base a lo que se les presente en la etapa de preparación primaveral. Sin embargo, es claro que Loáisiga se siente mejor y es más efectivo como relevista que como abridor.
No obstante, puede ser un engaño observar que el nica lanzó para 3.24 como abridor y 3.68 como relevista. Lo que sucede es que Toronto lo castigó en una sola salida con tres carreras limpias en un inning y afectó sus números.
Su efectividad global saltó desde 2.70 hasta 3.86 aquel 21 de septiembre. De igual modo, eso perjudicó sus datos como relevista. Sin esa mala salida, habría tenido 1.84 en sus relevos durante el 2020.
Sin embargo, al final es la suma total de los éxitos y los tropiezos lo que va dando forma a un lanzador, con sus ajustes técnicos y la firmeza de su carácter, algo en lo que Loáisiga ha sido aventajado.
De frente a este 2021, uno supone que Jonathan debe estar con la motivación a su tope en la búsqueda de su establecimiento definitivo, tanto por su legado como también por su futuro y el de los suyos.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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