El virus dictadura también es mutante

Los días de la pasada Navidad estuvieron dominados en el mundo por las noticias sobre las mutaciones del Covid-19.

Sobre todo saltaron las alarmas por la mutación que se descubrió en el Reino Unido, que se temía pudiera ser mucho más mortífera y paralizó gran parte de Europa. Las mutaciones ocurridas en Sudáfrica y Nigeria también causaron gran preocupación.

Pero los científicos dieron declaraciones tranquilizantes. Explicaron que todos los virus son mutantes, sin que necesariamente se hagan más mortales. Pueden ser más contagiosos, pero no más letales. BBC Mundo dio a conocer al respecto declaraciones de una prestigiosa científica llamada Adriana Heguy, directora del Centro de Tecnología del Genoma de la Escuela de Medicina Grossman, de la Universidad de Nueva York, quien explicó que las mutaciones ocurren en todos los organismos. “A medida que las células de cualquier organismo se replican van adquiriendo mutaciones”, aseguró la experta. Y en una información de Deutsche Welle se aclaró que precisamente porque los virus mutan, las personas se resfrían regularmente.

Hablando comparativamente, se puede decir que en el orden político y social las dictaduras son virus malignos y ponzoñosos que también mutan, como los virus patógenos. Con la diferencia de que, casi siempre, las dictaduras al mutar se vuelven más odiosas y mortíferas. Una prueba muy clara de que la dictadura es mutante se puede ver en Nicaragua, donde ese maligno virus político ha mutado y al mutar se ha vuelto más total, agresivo y letal.

Cuando Daniel Ortega recuperó el poder, en enero de 2007, Nicaragua era un país normal. Tenía una democracia con muchos defectos, pero funcionaba básicamente el Estado de derecho, los poderes públicos estaban separados, las garantías constitucionales y los derechos humanos eran respetados básicamente por el aparato del Estado.

Sin embargo, el mismo día de su nueva toma de posesión presidencial Ortega mostró su objetivo de restaurar la dictadura, al hacer que el Ejército y la Policía por su origen sandinista le juraran lealtad personal. Poco después, la titular de un inventado “Consejo de Comunicación y Ciudadanía” anunció que las informaciones públicas serían “filtradas”. Y se sabe que la restricción de la libertad de prensa es el comienzo y luego la obsesión de toda dictadura.

Ortega consiguió el respaldo empresarial y entonces la nueva dictadura todavía en ciernes revistió una modalidad institucional. A partir de allí sus cambios fueron graduales, con eventuales episodios criminales y mortíferos en algunos lugares del interior del país. Y a fines de 2008 el régimen orteguista mutó hacia la modalidad de “dictadura electoral”.

La gran mutación terrorífica de la dictadura fue en 2018, cuando la gente se cansó de sus desmanes y se produjo el estallido social y político del 19 de abril, que fue reprimido de manera sangrienta. Las consecuencias de aquella mutación de la dictadura fueron horrendas, al extremo de que la represión degeneró en crímenes de lesa humanidad.

Y ahora el exacerbado virus dictatorial tiene al país en una de las situaciones más trágicas de la convulsa historia nacional.

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