Un embrión de la cultura nicaragüense

Una de las joyas históricas prácticamente olvidadas y medio en abandono en la Nicaragua actual es el colegio tridentino San Ramón de León.

Fue acatando lo dispuesto por el concilio de Trento (sesión 23 capítulo 18) que el 15 de diciembre de 1680 se crea el seminario de enseñanza después de 149 años de existencia del obispado de Nicaragua, cuatro años después de la fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala (31 de enero de 1676), 44 años después de la fundación de la universidad de Harvard en Boston (1636) y mas de cien años después de ser creada la universidad de San Marcos en Perú (12 de mayo de 1551) la primera en el continente americano.

El obispo Andrés Navas de Quevedo, gran defensor de los indígenas, para dicha obra facilita dos casas donadas a él por don Bartolomé Roque y su esposa Dorotea Mendoza en testamento de 1679 para misas a perpetuidad de sus almas y además seiscientos pesos de su propia bolsa para compra de muebles y útiles escolares.

Desgraciadamente el edificio fue quemado por el pirata Dampier en 1685.

El obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz decide vender el viejo edificio (me imagino que el quemado) por mil seiscientos pesos a don José Bazán.

Con planos del arquitecto don Diego Porras se comenzó a construir el nuevo edificio el 12 de octubre de 1752 bajo la dirección de don Francisco Benítez de Salamanca que es finalizado el 8 de junio de 1753.

Ya antes de 1735 se habían creado las cátedras de solfa, teología, moral y artes por el obispo Dionisio de Villavicencio.

También el 13 de octubre de 1677 se dieron órdenes por cédula Real de la Corte de Madriz, de crear dos cátedras en León: una para el estudio de la gramática y otra para estudiar la lengua materna de los indios.

El colegio se proyectó en Honduras, El Salvador y la muy pobre Costa Rica donde jóvenes de esas hermanas repúblicas venían a estudiar en él. El historiador costarricense Luis Felipe Gonzales lo reconoce como el centro mayor de cultura de los costarricenses hasta mediados del siglo XIX.

Todos estos hechos demuestran el interés enorme que tiene el imperio español y el clero de educar y por ende también proteger al indígena en sus colonias americanas.

Fue pues este germen lo que dio origen a la verdadera Universidad por decreto del 10 de enero de 1812, pero es hasta el 24 de agosto de 1816 que nace en Nicaragua la vida universitaria con su primer rector, doctor don Francisco Ayerdi.

Hombres como don Pedro Chamorro y don Albino López de la Plata donan dinero y otros demuestran su verdadero amor impartiendo clases gratis o a como lo hizo don Miguel Larreynaga al dar su biblioteca de tres mil selectos libros a la nueva universidad.

El colegio San Ramón, decadente a la vista de clérigos, autoridades y ciudadanos yoquepierdistas, debería de ser un centro de cultura y de viviente atracción turística para todo aquel que visite León.

Ahora, lamentablemente tenemos exrectores que donan sus libros a entidades poco conocidas o de orígenes inciertos sin seguir el ejemplo de don Jerónimo Larreynaga y Silva. Obispos indiferentes, entidades turísticas sin educación y espíritu y dos o tres billonarios que solo les gusta figurar en revistas de economía sin seguir el ejemplo de don Pedro Chamorro y de don Albino López para promover una de las joyas históricas y culturales más grandes de Centroamérica.

El autor es médico.

Opinión
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