JC Ramírez tuvo balance de 4-2 y efectividad de 1.74 en la temporada regular de la LMP. LA PRENSA/CORTESÍA

Un nica brilla en la Liga Mexicana, anunciando que está listo para regresar a las Grandes Ligas

En lugar de lamentar que su bola rápida no echaba humo como antes de la operación Tommy John, JC Ramírez no dejó de entrenar y creer en él mismo.

En lugar de lamentar que su bola rápida no echaba humo como antes de la operación Tommy John, JC Ramírez no dejó de entrenar y creer en él mismo, y al parece estamos en presencia de un segundo aire del tirador nicaragüense que está brillando en la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).

La LMP no son las Grandes Ligas, pero es un circuito de reconocido dominio de los bateadores, sin embargo JC ha sido inmune a la rayería y ha impuesto su ley, reflejada en su última actuación: la noche del martes tiró ocho entradas sin carrera, con seis hits, sin bases y cinco ponches, para anotarse la victoria de los Tomateros de Culiacán 9-2 ante los Sultanes de Monterrey.

JC puso su balance en tres victorias y par de derrotas en cinco salidas, con efectividad de 1.57 en 34.1 entradas, con 30 hits, ningún jonrón, 13 pasaportes y 22 bateadores abanicados.

El derecho pinolero retiró a 10 de los primeros 11 bateadores que enfrentó, y su inning más difícil fue el sexto, cuando Gilberto Galaviz y José Aguilar dieron hits consecutivos sin out. No obstante, Ramírez dominó a Alejo López en rola para doble play y luego ponchó a Paulo Orlando.

Tras la operación, la mayor adversidad que ha tenido JC es recuperar su intimidante bola rápida, que era su arma principal. En México, ha hecho disparos de 95 millas por hora, un poco por debajo del nivel de cuando soltaba fuego, pero lo suficientemente bueno para combinarlo con la madurez como lanzador que ha adquirido en su duro proceso de recuperación.

Con 32 años de edad, JC podría atraer la atención de equipo de las Mayores. Los buenos brazos nunca son despreciables. Este año recibió contrato de Ligas Menores con invitación al spring training de parte de los Angelinos, pero en los entrenamientos de primavera no parecía listo para ese nivel. Entonces, se marchó a su casa a entrenar más duro y ahora en México está viendo los frutos de su esfuerzo.

JC ha mostrado dominio, poder y durabilidad con los Tomateros. Una prueba es que tiene un promedio de siete innings en el montículo en cada una de sus cinco salidas, lo que es un indicativo de lo saludable que está su brazo. No lleva una gran cantidad de abanicados, pero ni aun cuando su bola rápida tocaba las 100 millas por hora fue un ponchador.

Ahora que se acercan los playoffs en México, JC está tirando con más frecuencia. Los Tomateros llevaron al suave al nica mientras probaban otros extranjeros y desde mitad de octubre, cuando inició la liga, hasta el final de noviembre, solamente hizo tres aperturas, mientras que en diciembre ya lleva dos salidas.

JC tuvo su mejor año en las Mayores en 2017, cuando los Angelinos lo convirtieron en abridor tras una carrera como relevista, y resultó todo un éxito, aunque le costó una lesión que en 2018 lo llevó al quirófano. Regresó en 2019 y no fue el mismo. En realidad, quizá nunca vuelva a ser igual, pero cuando se trabaja duro, siempre habrá más de una manera de triunfar.

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