Información es poder del bueno y del malo

Actualmente la información disponible a la humanidad es verdaderamente impresionante, sobre todo cuando se encuentra, literalmente, al alcance de los dedos de la mano. Esto conlleva ventajas inigualables comparadas con épocas recientes, pero existen problemas potenciales derivados de la cantidad considerable que está disponible, y peor aún, para aquellos que no pueden soñar con obtenerla por razones económicas y de tecnología.

Personas del primer mundo tienen el privilegio para disfrutar de estos adelantos, quedando rezagados sus pares de países tercermundistas, perpetuando, así, la brecha educacional, y disminuyendo considerablemente la posibilidad de un crecimiento económico robusto que permita, gradualmente, salir del estancamiento educacional y del retraso en “crecer” la economía para conseguir una nación viable que evite la paralización en lo educacional, económico y democrático.

Las tecnologías de comunicación han venido cambiando a través de los tiempos, gradualmente, pero en épocas recientes el avance ha sido exponencial, asombroso y alucinante, algo considerado como ciencia ficción hace unos pocos años, actualmente es una realidad, y lo que tenemos hoy ha superado a pasos agigantados más allá de lo que gente brillante se imaginaba… y mañana, nos sorprenderemos mucho más. Los avances actuales se siguen dando como por “obra de magia”, abanderados principalmente por los niños prodigiosos del Silicon Valley y sus contrapartes en otras partes del mundo.

Los que disponen de información relevante y saben beneficiarse de ella, como familias, líderes, empresas, gobiernos, ONG, partidos políticos, etc., son los que la usan para bien o para mal, con el propósito fundamental de ser exitosos independiente de consideraciones morales. Hitler con su genio de la información Goebbels, influenciaron considerablemente al pueblo alemán, uno de los más sofisticados y educados del mundo, que ellos habían sido ultrajados y humillados después de la derrota en la Primera Guerra Mundial (Tratado de Versalles), pero que ahora estaban predestinados, como “raza superior”, a regir a los destinos del mundo y a ocupar el lugar privilegiado que solo el pueblo alemán se merecía. Y así, los alemanes se embarcaron en una demencial aventura que terminó con un saldo de 50 a 60 millones de muertos, incluyendo 11 millones de judíos y la destrucción masiva de la infraestructura millonaria de la época. Y como si esto fuera poco, en la consolidación del comunismo.

Mussolini y sus colaboradores más cercanos elaboraron, por su parte, un programa exhaustivo de propaganda con la información necesaria orientada a favorecer su imagen y la del fascismo. Todos los medios de comunicación de Italia de la época hicieron una propaganda muy efectiva para convencer a la ciudadanía de las bondades de su líder indiscutible. Todos los medios sociales estaban enfocados en promover a Mussolini, existiendo un control absoluto en las noticias que se publicaban. Se enfatizó el culto a la personalidad, la virilidad, la acción y fuerza por encima de las negociaciones y el entendimiento, el revivir al Imperio romano, la unidad nacional y el desprecio a la plutocracia, al liberalismo y al bolchevismo. El control de los medios de comunicación, incluyendo periódicos, radio, TV y cine, fue absoluto y no se permitía ninguna información que no enalteciera la imagen de Mussolini y el fascismo.

La nula o escasa libertad de prensa, en tiempos de Hitler y Mussolini, evitó el libre debate de ideas tan crucial para impedir la formación de dictaduras férreas y caer en proyectos de nación demenciales que perjudicarían al mundo entero.

Monseñor José Salcedo, colombiano, fundador de Acción Cultural Popular, educó a más de 4 millones de campesinos en áreas remotas del territorio de su país usando la radio, pionero en el mundo de la educación usando medios de comunicación. Monseñor constantemente repetía: “el ignorante es un esclavo” y “la educación nos hace libres”. En 1949 decidió crear un programa educacional para educar a un segmento olvidado de la sociedad colombiana, siguiendo su lema “Los medios de comunicación deben utilizarse para la educación”. Esto es un claro ejemplo en como los medios de comunicación pueden usarse para tener un impacto favorable en el desarrollo de los pueblos.

Es evidente que la libertad de expresión consignadas en las constituciones en países verdaderamente democráticos y practicadas a cabalidad, es condición sine qua non para evitar que gobiernos dictatoriales coarten el juego libre de ideas y la libertad de prensa. Thomas Jefferson dijo: “estoy a favor de la libertad de prensa y contra toda violación de la Constitución para silenciar mediante la fuerza y no la razón, las quejas o críticas, justas o injustas, de nuestros ciudadanos contra la conducta de sus gobernantes”. Y prefiero una prensa sin gobierno que un gobierno sin prensa.

El autor es MBA de Indiana University.

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