Historia de Rionsito

En 1980, durante la primera dictadura de Ortega, el entonces editor de la página editorial de La Prensa, Humberto Belli, tuvo la genial iniciativa de ensayar una columna humorística en la página editorial, para lo cual dio hacer un logotipo apropiado en el Departamento de Arte de La Prensa, equivalente hoy en día a informática.

Como no se lo tenían listo, un día que regresó frustrado al Departamento de Arte encontró en el piso de Arte un “Happy Face” negrito que fue desechado para algún anuncio comercial. Lo recogió y lo pegó en la página editorial (página 2) y escribió su primer Rionsito el 5 julio de 1980: “Leyendo Gamma”. Según me contó Humberto, le puso así porque porque su esposa Rosario cuando amanecía de buen humor le decía: “hoy amaneciste rionsito”.

Siendo entonces codirector de La Prensa, después de ese primer Rionsito y pocos que allí salieron, comprendí que el buen humor era la mejor arma contra una dictadura que carecía de humor y me propuse mantener una columna de humor permanente en el diario.

Entonces pegué el Rionsito en la última columna derecha de la página de los pases y comenzó a salir diariamente, ya bajo mi cargo. Como la última columna de la primera sección era exactamente la última parte del diario que se cerraba, daba la posibilidad de improvisar un Rionsito con alguna noticia del momento, durante la hora de cierre.

La mayoría de las veces lo escribía yo, en otras, colaboradores externos que me enviaban propuestas de Rionsito, muchas de ellas eran descartadas porque el público suponía que, cobijados en el humor y el anonimato, podían decir cualquier cosa ofensiva o de burdo humor contra el gobierno, aunque no fuera graciosa.

En otras ocasiones, el Rionsito me lo proponía el personal del diario. Entre los más frecuentes colaboradores estaban: Roberto Cardenal (q.e.p.d.); mi tío Jaime, que con el fino humor que le caracteriza, adoptó sin reservas el apodo que le pusieron los sandinistas el tío “Jaimiton”, Humberto Belli y el editor Carlos Ramírez (q.e.p.d.), quien ideó el personaje de Maloso, para provocar un diálogo con Rionsito, pero todos los Rionsitos pasaron bajo mi lupa.
Rionsito no era humor negro, era simplemente un buen comentario humorístico de uno o dos párrafos, pero sin groserías, referido con fina ironía, a la noticia del día o a una situación de actualidad. Por decirlo de otra manera, el personaje de Rionsito era más sandinista que los sandinistas.

Fue un éxito rotundo. Era lo primero que la gente leía, después de leer el “headline”, le daban vuelta a la primera sección para leer Rionsito en el último espacio de la columna inferior derecha. Eso era fácilmente observable porque en la calle o en los cines, la gente le daba vuelta primero al diario para comenzar a leerlo con una sonrisa.

Algunos incluso lo recortaban diariamente y lo coleccionaban meticulosamente, como el historiador don Alejandro Bolaños Geyer (q.e.p.d.), quien hizo una colección completa de los 597 rionsitos y que ahora cualquiera puede leer en la biblioteca virtual fundada por su hermano, el expresidente Enrique Bolaños, ver enlace: https://sajurin.enriquebolanos.org/docs/RIONSITO.pdf

Lo del negrito no fue planeado del todo, ¿se acuerdan de los “happy face” amarillos? Pues algún creativo se le ocurrió hacer uno negrito y como no gustó para el anuncio comercial, lo tiró al piso y de allí lo rescató Humberto Belli para salir al paso con el logo del primer Rionsito.

El primer telón cayó sobre Rionsito el 15 de marzo de 1982 con imposición de la censura previa. “Ni siquiera pierdan el tiempo haciendo Rionsito”, me advirtió un día la Dra. Nelba Cecilia Blandón (q.e.p.d.), entonces la jefa de la Oficina de Medios de Comunicación, o sea de incomunicación, como cariñosamente la bautizó entonces el censurado Rionsito. Hubo otros Rionsitos publicados entre 1984 y 1988, pero fueron muy esporádicos y circunstanciales.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

Opinión editorial LA PRENSA archivo
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