De pie ante las adversidades

Las adversidades son aquellas situaciones desgraciadas que a veces se tienen que vivir,  algunas de ellas por causas naturales como los huracanes Eta y Iota que azotaron recientemente al país.

Pero también pueden ser sanitarias, como las provocadas por la pandemia del Covid-19; y políticas, como la dictadura, o específicamente la represión que sufren los ciudadanos democráticos nicaragüenses en general y los opositores, disidentes y críticos  en particular.

LA PRENSA soporta con estoicismo la adversidad de la dictadura y la represión, junto con la población en general y la clase política democrática, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación independientes, el sector empresarial privado y la Iglesia católica de Nicaragua.

Unos más que otros,  pero todos sin excepción las instituciones y sectores mencionados son víctimas del acoso represivo constante y sistemático del régimen orteguista. La dictadura es perezosa e ineficiente cuando se trata de atender emergencias humanitarias,  como las de la pandemia y los huracanes, pero muy activa y eficaz, tratándose de agredir a la oposición, dictar leyes represivas, menoscabar la libertad religiosa, atentar contra el derecho a la libre expresión e información, etc.

Y además la dictadura es obsesiva e incansable en esta maligna tarea. No descansa, no deja de planear y ejecutar agresiones represivas contra sus adversarios y críticos –a quienes considera y trata como enemigos de guerra–,  ni siquiera en situaciones de emergencia nacional y social como la pandemia y las catástrofes causadas por fenómenos irregulares de la Naturaleza.

Los medios de comunicación independientes, durante el transcurso de la pandemia y la emergencia por los huracanes, no han dejado de sufrir el furor represivo de la dictadura. Hasta en una actividad periodística elemental como la cobertura del funeral colectivo de las víctimas mortales de  un deslave provocado por las intensas lluvias, los periodistas de un noticiero de televisión de Matagalpa sufrieron la agresión de los esbirros civiles –pero incivilizados–  de la dictadura.

LA PRENSA, tal como informó ayer, no pudo circular el recién pasado miércoles 18 de noviembre, en su versión impresa “debido a un ataque cibernético que botó varios de nuestros sistemas y nos impidió el acceso al sistema editorial y de edición de ambos diarios”, es decir, de LA PRENSA y el diario Hoy. Como se dijo en la explicación a los lectores y clientes de este Diario, “desde hace varios años, pero con mayor intensidad desde abril del 2018, el sistema informático de LA PRENSA ha sufrido ataques con la intención de botar nuestra edición digital diaria, y otros tipos de ataques”.

Esos ataques maliciosos, que ocurren a menudo, dificultan mucho más nuestro trabajo y nos obligan a invertir mayores recursos y esfuerzos para defendernos y seguir cumpliendo el compromiso irrenunciable de informar con veracidad, denunciar la corrupción y demás abusos del poder, por mucho que se molesten los dictadores de turno.

Bajo dictadura, el ejercicio del periodismo libre, independiente y crítico  es un desafío muy complicado y riesgoso que debemos enfrentar todos los días. Pero igual que todo el pueblo de Nicaragua, estamos de pie ante la adversidad.

Editorial adversidades covid-19 ETA Iota archivo
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