El gobierno de Nicaragua avanza en su política de censura, ahora para el control de las redes sociales. LA PRENSA/U. Molina.

Nueve opositores, muy activos en redes sociales, afirman que no sienten temor por «Ley Mordaza»

Faltan 46 días para que la Ley Especial de Ciberdelitos entre en vigencia, pero ellos aseguran que no se autocensurarán. Conoce aquí su postura sobre esa ley.

Saben que el régimen orteguista podría aplicarles la «Ley Mordaza» por opinar en las redes sociales y que, además, este pretende amedrentar a la población para que deje de expresarse en las plataformas digitales. Pero aseguran que no renunciarán al derecho de expresarse libremente, como lo establece la Constitución Política de Nicaragua.

LA PRENSA les preguntó a nueve opositores, muy activos en redes sociales, sobre sus posturas ante la «Ley Mordaza» y todos coincidieron, por separado, en que no se van a autocensurar, aunque esa legislación amenace con penas de uno a diez años cárcel a quien supuestamente publique noticias falsas. Asimismo, aseguraron que no dejarán de criticar y denunciar los constantes actos de violación de derechos humanos cometidos por la dictadura en el país.

El economista y sociólogo Irving Larios Sánchez expresó que a él no le gusta la publicidad, por lo tanto casi nunca da entrevistas en medios de comunicación, pero usa sus redes sociales para exponer su pensamiento y defender sus derechos ciudadanos y los de los demás.

«Esas leyes son para amenazar y usarlas para negociar con el Cosep y los partidos políticos que siguen prestándose al aterrizaje suave, y en última instancia para perseguir a los que se opongan a estas maniobras politiqueras. A quienes acusarán serán a los mismos ciudadanos y periodistas honestos que trabajen por un verdadero cambio», señaló Larios.

Desde finales de septiembre de 2018, la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, censuraron las protestas cívicas en Nicaragua y cerraron toda posibilidad de expresión ciudadana en las calles a punta de represión armada, sin embargo, no han podido controlar las manifestaciones de críticas y protestas en redes sociales y medios de comunicación digitales.

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El régimen aprobó la Ley Especial de Ciberdelitos, conocida como «Ley Mordaza», con la que, según analistas pretende callar a sus críticos y opositores en los espacios virtuales, afectando no solo la libertad de prensa, sino también la libertad de expresión. Esta ley fue aprobada el 27 de octubre por los 70 diputados sandinistas que dominan la Asamblea Nacional y publicada en La Gaceta, Diario Oficial, el 30 de octubre del presente año.

El artículo 48 de la ley establece que «entrará en vigencia 60 días después de su publicación en La Gaceta», para lo cual sólo faltan 46 días. Esta amenaza con penas que oscilan entre uno y diez años de cárcel a los ciudadanos y medios de comunicación que, según los caprichos de la dictadura, propaguen «noticias falsas».

Redes sociales han servido para desenmascarar a la dictadura

La abogada y defensora de derechos humanos Yonarqui Martínez señaló enfáticamente que esta amenaza del régimen no la callará y recalcó que continuará denunciando, a través de las redes sociales, las arbitrariedades cometidas por el régimen y los abusos de los que son víctima los presos políticos.

«Yo seguiré trabajando y denunciando a este régimen le guste o no al Gobierno, inventen leyes o no. Al final yo no hablo mentiras y si me van a meter presa, por decir la verdad, bienvenido sea. El régimen piensa que todos mentimos como él y por eso hace ese tipo de leyes para querer callar a la gente, pero por mi parte voy a seguir sin temor», aseguró Martínez.

Al respecto, el excarcelado político Carlos Silva, conocido popularmente como «el basquetbolista», manifestó que la Ley Especial de Ciberdelitos o «Ley Mordaza» es un «bozal» para los ciudadanos. Sin embargo, él no se callará y no dejará de denunciar «las atrocidades» que ocurren en el país.

«Siempre gritaremos por justicia y libertad. Tengo 11 años de hacerlo y nueve de usar redes sociales. No puedo callar ante tanta injusticia. Por lo menos, a mí no me callarán. No estamos cometiendo ningún delito (con expresarse), estamos en nuestro derecho. Más bien, ellos (la dictadura) usan las redes sociales para espiar, amenazar, son ellos los que tienen odio, son ellos los que mienten. Yo solo pido justicia y libertad», agregó Silva.

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El cronista deportivo, Miguel Mendoza, quien desde sus redes sociales critica permanentemente al régimen y denuncia los abusos, reveló que no se ve en el plan de suspender sus publicaciones. Señaló que no lo considera un delito y que es un derecho constitucional que tienen todos los nicaragüenses.

«No miento en mis publicaciones, en mis tuits, en mis post, tanto en Facebook, como en Twitter, por lo tanto no me siento en peligro. Lo que yo hago es comentar sobre noticias sucedidas y estoy en todo mi derecho. La Constitución me protege en ese aspecto. No invento y no comparto fake news (noticias falsas)», explicó Mendoza.

Opinó que la dictadura pretende generar miedo al imponer «los ciberdelitos», ya que el espacio de las redes sociales es el único que no ha podido controlar.

«Con esto de los ciberdelitos, creo que la dictadura lo hace para provocar miedo, para bajarle el gas, para tratar de no ganar, ni empatar, sino que bajarle los decibeles en las redes sociales, que es un terreno perdido desde el mismo arranque de las protestas cívicas en el 2018. No han podido superar, no han podido derrotar las redes sociales, porque ahí es donde se desenmascaran», señaló.

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Por ejemplo, «ahorita con lo del huracán Eta, si no fuera por las redes sociales, si no fuera por los medios digitales, no supiéramos la realidad de lo que está pasando. Tuviéramos solo la versión oficial y engañarían a la gente. Ellos (el régimen) lo que quieren es que se diga una versión, su verdad, pero la otra verdad, la de verdad, la que sí vale, esa que no se divulgue, que nadie la cuente», argumentó Mendoza.

«Vamos a desafiar al régimen»

Ivania Álvarez, del Consejo Político de la Unidad Nacional, dice que lejos de sentir temor lo que tiene es «valentía» para desafiar una vez más a la dictadura. «Imaginate que a mí me echaron presa por regalar agua», expresó, por lo que no se ve «bajando el gas» en las redes sociales.

«La gente se aferra a las redes sociales para evidenciar la violación de derechos humanos, entonces no tiene un asidero de legitimidad y no creo que la gente deje de ocupar las redes como un medio de denuncia. No nos queda otra arma más que las redes sociales y no podemos abandonarlas, más cuando tenemos visibilidad en los medios, no podemos decepcionar ni mostrar temor al régimen», remarcó la opositora.

El abogado y analista político Eliseo Núñez tampoco se ve variando sus opiniones contra el régimen Ortega Murillo, debido a la «Ley Mordaza», ya que considera que «hay que seguir adelante», pues el país necesita tener y mantener una voz clara desde las redes sociales.

«Yo creo que hay un compromiso, es un compromiso personal con el país, y vamos para delante. Ortega tendrá que tomar la decisión de cuántos presos quiere y por cuánto tiempo los quiere. Tenemos que acordarnos que él es un anciano de 75 años, una persona que realmente tiene sucesión en su partido y que por donde lo mires va de salida, y que lo único que lo sostiene es la gente dispuesta a morir y a matar por él. Pero que cada vez son menos, como los policías y militares que son la cara violenta del régimen», comentó Núñez.

Por su parte, la opositora Violeta Granera, del Consejo Político de la Unidad Nacional, tampoco ve posible que haya una modificación en su discurso crítico en contra de Ortega y calificó esta medida como «absurda», y no cree que con esto el dictador logre amedrentar a la población.

«No tengo temor, si ya he recibido todo tipo de presiones. El otro día no me dejaron salir de mi casa, es decir, nosotros sabemos a lo que nos estamos enfrentando y de todas maneras es poco en relación a lo que está enfrentando este pueblo valiente. Así que no siento ningún temor. Seguiré ejerciendo mi derecho y me declaro en rebelión cívica contra este régimen y no voy a claudicar», manifestó Granera.

El periodista David Quintana, director del medio digital Boletín Ecológico, también considera que la «Ley Mordaza» es un nuevo mecanismo de represión, creado por el régimen para callar las voces independientes y que critican a la dictadura.

Quintana está siendo acusado por el supuesto delito de injurias y calumnias por un extrabajador de un medio de comunicación oficialista y su esposa.

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El comunicador, que ha sido el blanco de ataques de simpatizantes del régimen de Ortega, asegura que no se va a autocensurar ante una «ley aberrante». «Nosotros seguiremos trabajando, porque nunca hemos mentido. Nuestro trabajo ha sido apegado a la verdad, a denunciar las violaciones de derechos humanos que se cometen en Nicaragua. Incluso, la misma ley es motivo de noticias. Vamos a enfrentarla y a seguir informando. La amenaza de cárcel no es motivo de que cambiemos nuestro estilo de comunicación, así como lo hemos estado haciendo desde abril de 2018 hasta ahorita», expresó.

Incertidumbre, no temor

La «Ley Mordaza» facultará a la Policía Orteguista (PO), al Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos de Nicaragua (Telcor) y la Fiscalía para intervenir los sistemas operativos de las empresas, organizaciones y medios de comunicación. También podrán decomisar la base de datos y acceder a la información de celulares, computadoras y cualquier equipo tecnológico con la excusa de que se investiga «un ciberdelito».

A Miguel Mendoza eso no le genera temor, pero sí incertidumbre de lo qué pueda pasar, ya que por su parte él no cambiará la forma de usar sus redes sociales.

«No da temor, sino incertidumbre, duda de lo qué va a pasar, sobre cómo nos tendremos que defender, porque ciertamente los jueces de la dictadura, la Fiscalía, todo, lo controla el gobierno, y el sistema judicial es el encargado de determinar qué es falso y qué no, qué es ofensivo y qué no», manifestó.

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«No lo siento (temor), porque creo que aun sin la ley ya te condenan; aún sin ley, ya te pueden meter preso, como a Miguel Mora y Lucía Pineda (de 100% Noticias). Los metieron presos con el argumento de que usaban las redes sociales, usaban los medios para ofender. Igual, es como la cadena perpetua, a Medardo Mairena ya le aplicaron la cadena perpetua, porque nadie vive 200 y tantos años (preso), y así sucesivamente… que ahora es ley, pero quiero ver los argumentos para meter preso a alguien», cuestionó Mendoza.

La estudiante Dolly Mora, integrante de la Alianza Cívica, no cree que, al menos por ahora, vaya a cambiar su dinámica de presión y crítica contra el régimen de Ortega, pues asegura que no ha cometido ningún delito. «Yo voy a seguir con el mismo nivel de denuncia, seguir mostrando la realidad, yo creo que ellos intentan poner un bozal pero no hay manera que puedan callarnos», aseguro la joven universitaria.

Coincide con los otros opositores en que el interés de la dictadura es silenciar y meter en miedo. «Y entre menos miedo se tenga, menos resultados les va a dar, porque aquí en este país, vos entrás a las redes sociales y sabés de qué parte es cada quien. Yo voy a continuar de la misma manera, no sé que es lo que tiene que suceder para que yo me censure, ponerme un bozal, un stop», expresó.

Por su lado, Irving Larios reconoció que, conociendo el actuar del régimen, la «Ley Mordaza» origina inseguridad. Sin embargo, resaltó que «como luchador social, las desconozco (las leyes represivas) y seguiré publicando las exigencias de mis derechos a la dictadura y poderes fácticos. Sin duda (genera incertidumbre), pero es el costo de amar a Nicaragua y ser luchador social», expresó.

El excarcelado político, Silva, recordó que día a día en el país se vive con temor, bajo amenazas y está claro de lo que la dictadura es capaz de hacer. «Claro que existe el temor, mi vida no es la misma desde que fui excarcelado», mencionó.

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En tanto, Núñez indicó que las personas cambiarán sus medidas de seguridad, pero que no dejarán de expresarse en las redes sociales. «Una muy buena parte de los opositores en Twitter ya tiene seudónimos y otras medidas. Creo que ahora se va a usar el VPN (Red Privada Virtual), para aminorar los riesgos», comentó el analista político.

Por otra parte, Mendoza insistió en que si el periodismo independiente va a tener miedo, se corre el riesgo de regresar a lo que ocurría en los años 80, cuando solo había una versión oficial y no existía una contraparte como los medios de comunicación independientes de hoy.

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