Las enfermedades psiquiátricas aumentaron de manera dramática en Nicaragua del 2018 a la fecha, según datos del Ministerio de Salud (Minsa).
Según la más reciente actualización del Mapa Nacional de Salud de Nicaragua, en 2017 los pacientes diagnosticados con enfermedades psiquiátricas eran 6,748, pero este año se llegó a 13,718 casos, por lo que entre 2018 a la fecha se experimentó un crecimiento de 103.29 por ciento.
En 2018, la cantidad de personas con enfermedades psiquiátricas aumentó a 8,546 casos; en 2019, llegó a 8,797, por lo que los saltos mayores en las cifras se dieron en 2018 y 2020, coincidiendo con la crisis sociopolítica del país y la crisis sanitaria por el Covid-19.
En 2017, de acuerdo con las cifras oficiales, había 10 casos de personas con enfermedades mentales por cada 10 mil habitantes, pero en la actualidad son 34 personas por cada 10 mil habitantes.
Minsa no cubre enfermedades psiquiátricas
Según la doctora Carmen Torres, especialista en salud pública, entre sus pacientes ha notado desde 2018 el aumento en los trastornos psiquiátricos y síntomas relacionados.
“Entre mis pacientes viene mucha gente con ansiedad, insomnio, falta de concentración, sobre todo algo que se parece mucho al delirio de persecución”, dijo vía telefónica.
La especialista manifestó que desde que estallaron las protestas de abril de 2018, las afectaciones a la salud mental de los nicaragüenses se han disparado.
Lea: OPS alerta de los efectos de la pandemia en la salud mental
Además, Torres señaló que el sistema público de salud y el privado carecen de cobertura para este tipo de enfermedades. “Si uno va a un hospital público o al seguro social no se encuentra con un psicólogo, un psiquiatra o un especialista en estas ramas. El paciente debe buscar como pagarse su tratamiento”, explicó.
Al no poder pagar estos tratamientos, explica, muchas personas recurren al alcohol y a las drogas más fuertes para tratar de evadir sus dolencias, sin saber que se puede recurrir a la medicina natural, a la actividad física, la acupuntura y otras terapias para normalizar la actividad cerebral.
“Esto no es de ahora”
El psicólogo Róger Martínez, desde el exilio en Costa Rica, aseveró que los números del Ministerio de Salud no solo evidencian la crisis en el país, sino que también reflejan una necesidad de atención de la salud mental que se viene arrastrando desde hace años.
“El número de casos de 2020 no significa que en los otros años la gente no tenía problemas. Simplemente no buscaban atención. Ahora que las crisis se han venido agravando, tanto económica, sociopolítica y sanitaria, la gente ha sentido la necesidad de buscar asistencia”, dijo Martínez a LA PRENSA.
Le puede interesar: Guía para saber que tan afectada está su salud emocional
El psicólogo también confirmó que hay una relación entre el aumento de esas enfermedades con la pandemia del Covid-19. Entre los casos más frecuentes que ha recibido en los últimos meses, de pacientes nicaragüenses exiliados, están personas con “estrés postraumático por el coronavirus”. Según Martínez, las personas se han sentido vulnerables ante esta enfermedad y las imágenes de personas fallecidas, intubadas o la idea de que muera un familiar o la misma persona, han generado un fuerte impacto emocional.
El Covid-19 afecta la mente
Diversos estudios entre ellos un informe científico-técnico sobre el Covid-19, del Ministerio de Sanidad de España, han indicado que casi la mitad de los pacientes que han sido hospitalizados han tenido secuelas psiquiátricas.
Lea: Una de casa dos personas sufrirá afectaciones mentales por la pandemia
“El 43.9 por ciento de los pacientes hospitalizados por Covid-19, padece algún síntoma psiquiátrico, el 12.2 por ciento trastorno por estrés postraumático (TEPT) y 26.8 por ciento ansiedad o depresión”, detalla el informe.
De estas secuelas tampoco se salvan los trabajadores de la salud, que en los últimos meses han sido expuestos a fuertes cargas de trabajo y estrés. Una encuesta realizada en China, entre más de 1,200 sanitarios reveló que el 50 por ciento de ellos sufría síntomas de depresión y el 44% de ansiedad e insomnio.