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Félix Maradiaga: “Le estamos quedando mal a la población”

El politólogo explica el principal problema de los opositores y asegura que se están preparando para todos los posibles escenarios a los que se puede enfrentar Nicaragua

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La oposición nicaragüense no termina de unirse y en esta entrevista Félix Maradiaga lo señala. Incluso él mismo tiene muchas veces que aclarar que habla en nombre de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), y no de la Coalición Nacional.

El politólogo explica el principal problema de los opositores y asegura que se están preparando para todos los posibles escenarios a los que se puede enfrentar el país. Además, recuerda el trabajo que hizo antes de abril de 2018 documentando y señalando la “descomposición acelerada” de la Policía Nacional y del Ejército de Nicaragua.

Recuerdo que usted encaró al grupo de policías que estaban reprimiendo la primera manifestación por lo del incendio en la Reserva Indio Maíz.

Recuerdo ese episodio con mucha tristeza. Yo venía desde hace muchos años identificando una descomposición acelerada de la Policía y lo veníamos denunciando. Publicamos varios trabajos e hicimos varias alianzas con periodistas para ir a la zona de Nueva Guinea, la Costa Caribe y Jinotega para documentar algo que nadie estaba viendo. Pero, por otro lado, también identificamos que la Policía tenía buenas calificaciones a nivel centroamericano por otros parámetros. Mi conclusión en aquel momento fue que no todos los miembros de la fuerza policial estaban de acuerdo con eso. Logramos en esos años darle cursos a la Policía Nacional sobre derechos humanos. Cuando comenzaron las primeras agresiones, no sé si llamarlo ingenuidad, pero siempre intenté hablarle al policía joven, de línea, y hablarle al corazón. Y ese episodio que mencionás fue la ruptura definitiva de la poca esperanza que yo todavía guardaba de que la Policía se enrumbara a un respeto a la Constitución. No he perdido la fe de que los hombres y mujeres con uniforme militar y policial tengan una conciencia que en determinado momento les deba orientar hacia el lado correcto.

Antes de 2018, ya la Policía y el mismo Ejército eran acusados de ejecutar a campesinos y violar los derechos humanos. ¿Sigue teniendo esperanzas luego de dos años de represión?

El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) siempre fue de las principales organizaciones investigadoras de esas violaciones. Por eso fue a la primera organización a la que se intentó callar, luego le siguieron otras organizaciones de derechos humanos, pero nosotros no perdimos la esperanza. Precisamente, por nuestro conocimiento profundo del estamento militar y policial de que había algunos elementos que no estaban de acuerdo con el rumbo que llevaban las instituciones. Te hablo de antes de 2018 y eso te lo puedo asegurar con toda precisión.

¿Qué pasó con esos militares y esos policías?

Pocos imaginamos y es un tema que se ha investigado muy poco, y es que la Policía no solamente destituyó de manera acelerada en 2018 a los pocos oficiales que lucharon por mantener su apego a los derechos humanos. Otros que fueron asesinados por resistirse a reprimir a la población y policías que fueron encarcelados. De esos y otros casos, nosotros no hemos publicado nada de información reservada porque no queremos perjudicar la vida de las personas que nos han dado su testimonio, que son claves para documentar las torturas cometidas por la Policía, casos de uso político de las instituciones y otros tipos de represión y todo esto gracias al testimonio de muchas personas con uniforme. Estos datos los hemos hecho llegar a los medios de comunicación y a las mismas organizaciones internacionales de derechos humanos. Pero la verdad va a salir a flote y se conocerá el verdadero nivel de podredumbre al que han llegado estas instituciones. Debo resaltar que hay oficiales, que desafortunadamente están en retiro, que no han estado de acuerdo.

¿La oposición nicaragüense está estancada en pleitos internos?

La unidad de las expresiones de oposición avanza con fuerza en donde es más importante que avance, que es en los territorios. Te puedo asegurar con gran satisfacción que, a pesar de los atrasos, en los encuentros departamentales de la Coalición Nacional se ha dado una gran confluencia. Impresionante. Por otro lado, y en ánimo de la transparencia a la que nos hemos comprometido, es cierto que el paso de esa unidad debería de ser más rápido. Desde la Unidad Nacional hemos insistido en el sentido de urgencia que demanda el país para lograr una plataforma unitaria que logre enfrentar la triple crisis en Nicaragua de desempleo, salud y la dictadura. Solo en plena unidad podremos librarnos de esa triple crisis. En conclusión, no unirnos contra Ortega sería casi un acto de traición al sacrificio de las víctimas.

Esta es una pregunta frecuente: ¿Qué los atrasa?

Durante muchos años no existió una oposición cohesionada y se está intentando resolver las diferencias y desconfianzas de muchos años en un corto tiempo. Creo que sigue la desconfianza, que tengo la esperanza de que vamos a resolver. Eso es lo que nos ha atrasado. Pero no hay que ver solo la parte negativa, ya existe una Coalición Nacional, que con todas sus debilidades es la plataforma más incluyente y que sigue de brazos abiertos.

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¿Ya tienen lista la propuesta de reformas electorales?

Este ha sido un aspecto complejo. Nosotros hemos considerado fundamental lograr un consenso nacional que permita crear una propuesta de reforma para restablecer la confianza y garantizar elecciones libres. Desde la Unidad Nacional hemos considerado a este un gobierno ilegítimo y que, por tanto, las condiciones actuales electorales no permitirían elecciones creíbles ni competitivas. Por eso la Unidad Nacional preparó hace más de un año unas propuestas de reforma, pero considerábamos que no podía ser de la Unidad Nacional. Por tanto, se hizo una en conjunto con la Alianza Cívica y con la ayuda del grupo Pro-Reforma Electoral y se generó un documento de consenso nacional que fue firmado por el pleno de la Coalición Nacional. Sin lugar a dudas, los tiempos están contra nosotros. Desde la Coalición Nacional nosotros insistimos que, además de las reformas, es fundamental la liberación de las presas y presos políticos y el restablecimiento de los derechos fundamentales.

¿Qué harían si Ortega ignora la propuesta?

Ese es un escenario de mucha probabilidad para el que también nos estamos preparando. En ese sentido, desde la Unidad Nacional, porque yo no soy vocero de la Coalición Nacional, pero desde la Unidad Nacional nos estamos preparando para todos los escenarios. Creemos que frente a las dictaduras todo se vale, solamente descartando la vía armada. Si Ortega no permite o no acepta la escalera que la comunidad internacional le está ofreciendo, porque la presión internacional es básicamente para doblarle el brazo al régimen y que el régimen acepte una reforma electoral, entonces si el régimen desoye la resolución del Parlamento Europeo, que es contundente, lo que va a hacer es abrir un escenario de desasosiego nacional que nadie quiere repetir. En el caso de la Unidad Nacional, estamos listos para combatir y no estamos para aceptar bajo ningún punto el alargamiento de la dictadura de Ortega. Creemos que la desobediencia civil es otra de las vías que tenemos que seguir persiguiendo.

¿Qué están preparando?

Quiero ser muy responsable. Sería un acto de irresponsabilidad de mi parte dar detalles de lo que estamos planeando. El régimen está escuchando cada cosa. Al buen entendedor pocas palabras. Estamos preparados para todos los escenarios. Hay una decisión indeclinable de que Ortega se vaya y si no permite elecciones con observación internacional, incluso sin que sea una acción coordinada de la Coalición Nacional, este país viviría una explosión social. No es algo que estemos provocando o conduciendo. Este es un pueblo bravo y que ya tomó la decisión de salir de Ortega. No se necesitó de ninguna coordinación central para la insurrección cívica de abril. Lo que sí creemos es que ante cualquier escenario nacional es fundamental la organización, la unidad y la no violencia.

Parece el mismo pueblo aguerrido, pero reprimido, con pandemia, desempleo, cierto desgaste y desesperanza.

Yo creo que las críticas son normales y yo, lejos de sentirme desanimado, debo reconocer con alegría que existe ahora una ciudadanía más activa y vigilante. Como un opositor al régimen sandinista desde mi adolescencia, una de las debilidades que he señalado ha sido el silencio de muchos. Hemos trabajado incansablemente en el plano internacional para que no se repita el triste escenario en el cual Ortega usó las elecciones para legitimarse. Si Ortega quiere optar por la ruta del fraude o de elecciones sin garantía, básicamente no sería reconocido y estarían las puertas cerradas.

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Hay regímenes supersancionados y que no tienen reconocimiento como el caso de Maduro en Venezuela, Corea del Norte y la misma Rusia sancionada, pero ahí están.

Maduro tiene prácticamente petróleo ilimitado y aunque estén sancionados por el mundo, tienen la posibilidad de mantener operativo el sistema represivo y el aparato estatal. En todo caso, se parecería a Corea del Norte. Pero creo que las condiciones son distintas y el pueblo de Nicaragua no creo que pueda ser comparado con poblaciones como la de Corea del Norte. Ortega tendría difícil un escenario en el cual no tendría acceso a fondos internacionales. Incluso cabe la posibilidad real y que sería devastadora, que es la suspensión de los acuerdos de libre comercio tanto con Estados Unidos como con Europa. Entonces, ¿cuáles serían las alternativas de Ortega? ¿Existe acaso una Venezuela en tiempos de auge como antes que enviaba fondos hasta por 600 millones? No existe. Tampoco Cuba o una Unión Soviética como en los años 80, ni la Libia de Gadafi que le prometía subsidios para mantener el aparato del Frente Sandinista como lo hizo, pues no. Recordemos que Ortega ha sido el principal agente extranjero de Nicaragua. Daniel Ortega ha estado en el poder gracias al injerencismo de factores geopolíticos internacionales como la Unión Soviética, Cuba, Libia y lo intentó con China, pero le dieron la espalda. Ortega está aislado, es indefendible y para muestra un botón: en la reciente resolución del Parlamento Europeo nadie habló por él, ni siquiera los grupos más radicales de la izquierda europea.

Hablando de agentes extranjeros, ya se aprobó esta ley que viene a arrinconar más a organismos no gubernamentales y a los mismos periodistas.

Ortega sabe que si la oposición nicaragüense se une, sus días están contados. La única posibilidad que tiene Ortega es que la oposición continúe dividida. Por eso quiere cerrar toda posibilidad de participación ciudadana para desmovilizar a los autoconvocados y los que procuran la unidad.

¿Está oposición está a la altura de las circunstancias?

Yo lo he dicho antes: le estamos quedando mal a la población. A estas alturas de la lucha ya debería existir una plataforma unitaria frente a Ortega, a estas alturas ya debería existir un pleno consenso nacional alrededor de un plan de nación y del método para la selección de liderazgos a nivel nacional, departamental y municipal.

Por un lado, hablan los de la Alianza, por otro los de la Unidad Nacional, luego por la Coalición, y la población mira esa división.

Por eso estoy insistiendo en la importancia de un método de consulta para llegar a ese grupo de voces visibles, pero más que eso con legitimidad, se requiere de un proceso. Se necesita la plena unidad, organización territorial, plan de nación, y en esos pendientes está la definición mediante métodos democráticos de los liderazgos que conduzcan a la próxima fase de lucha.


Plano personal

Félix Maradiaga Blandón nació el 23 de septiembre de 1976 en Jinotega, pero por azares de la vida sus padres lo registraron en Matagalpa.

Estudió sus primeros años en el Colegio San Luis Gonzaga de esa ciudad del norte.

Su padre murió cuando él tenía solo ochos años y, tras ver confiscaciones y el servicio militar obligatorio, su madre decidió sacarle con apenas 12 años del país. Lo llevó hasta Guatemala y luego cruzó con una caravana de indocumentados hasta llegar a Estados Unidos.

Regresó a Nicaragua en 1990. Comenzó a trabajar con la pastoral juvenil. Estudió ciencias políticas y relaciones internacionales. Ha estudiado en Noruega y Washington.

Desde 1997 hasta 2006, trabajó durante nueve años en el recién creado Ministerio de Defensa.

Está casado con Berta Valle y tienen una hija de 7 años, Alejandra.

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