Los Caciques del Diriangén están nuevamente en el trono. El conjunto diriambino hizo efectiva la venganza este miércoles al derrotar 1-0 al Managua FC en la final de la Copa Primera, gracias a un gol dramático que marcó Alexis Ramos con un cabezazo implacable tras un centro perfecto de Bernardo Laureiro, a cuatro minutos del final del partido. Así el Diriangén se consolida como el máximo ganador del torneo con nueve copas en su historial, y de paso rescata una temporada de irregular actuación en Primera División.
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La historia del partido empezó a escribirse con un primer tiempo en el que apenas se registró una gran ocasión de gol, la cual ocurrió minutos antes del descanso, cuando Danilo Zúñiga recibió un balón próximo al área, tuvo chance de acomodarse y realizó un disparo al ángulo derecho de la portería diriambina, hasta donde alzó vuelo Justo Lorente para realizar una monumental atajada y preservar el empate en el marcador.
Antes, en los primeros diez minutos del partido, el Managua FC dominó las acciones y en el minuto seis, cabezazos consecutivos de Kevin Serapio y Brayan Castillo tras un centro del incidente Pablo Gállego, pusieron en riesgo la cabaña de Lorente. Luego, el Diriangén, de la mano de Bernardo Laureiro, quien empezó a soltar disparos desde fuera del área, y de Erick Mendoza, quien se proyectaba peligrosamente por la banda derecha, empezó a fabricarse ocasiones, aunque ninguna considerada de mayúsculo riesgo para su rival.
Aparece el gol
Fue hasta en la segunda mitad que el Diriangén empezó a mostrar un perfil más ofensivo, generando mayores llegadas, aunque sin lograr definir. El ingreso de Luis Fernando Coronel le inyectó dinamismo a los diriambinos y la mayor soltura que exhibió Jeffrey Chávez también fue clave para el amplio dominio ejercido por el Diriangén sobre un Managua FC que se dejó robar la iniciativa y apenas inquietó a Lorente bajo los tres postes.
Tanto presionaban los Caciques, que el gol llegó a considerarse inminente. Al ritmo que avanzaba el tiempo, el Diriangén hacía más evidente su dominio y el Managua lucía más desorientado. Después de varias ocasiones claras desaprovechadas, los de Diriamba encontraron el tesoro perdido por medio de una jugada a balón parado.
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Como de costumbre, el uruguayo Bernardo Laureiro se dispuso a cobrar un tiro libre y con su pierna zurda colocó el balón hasta el poste izquierdo de la cabaña protegida por Lester Acevedo, a donde Alexis Ramos llegó sin estorbos y se alzó tanto como pudo para cabecear el balón, consiguiéndolo tan efectivamente que lo hizo entrar a la portería para poner el marcador 1-0 y hacer estallar de júbilo a la cuna del futbol nicaragüense.
Tras el gol, el Managua FC se volcó en busca del empate, pero aunque lo intentó hasta la última jugada, no tuvo la fortuna de forzar el tiempo extra. Así los Caciques hicieron efectiva la venganza y volvieron a ser dueños de un título del que son los máximos ganadores.
Aficionados del Diriangén durante el partido de la final de la Copa Primera. LA PRENSA/CORTESÍA MAYNOR GARCÍA
Centenares de aficionados del Dirinagén se hicieron presente en el Estadio Nacional este miércoles. LA PRENSA/CORTESÍA MAYNOR GARCÍA
También los niños se hicieron presentes en el Estadio Nacional. LA PRENSA/CORTESÍA MAYNOR GARCÍA
Los aficionados del Diriangén celebraron la victoria 1-0 sobre el Managua FC. LA PRENSA/CORTESÍA MAYNOR GARCÍA