Jorge Luis Avellán dejó su nombre bien marcador en la histioria del beisbol nacional. LA PRENSA/ARCHIVO

Jorge Luis Avellán construyó un nombre de respeto dentro y fuera del terreno de juego

Fue un jugador versátil en el infield y un bateador de mucho tacto que demostró su calidad a nivel nacional e internacional.

Jorge Luis Avellán jugó por última vez en la temporada del 2009, a los 37 años de edad. Una lesión en sus rodillas aceleró su retiro como pelotero, pero luego de un par de años de descanso regresó para convertirse en un referente en el beisbol menor nicaragüense como instructor, siendo una pieza fundamental en el éxito de las selecciones menores de nuestro país en eventos internacionales, y ahora trabajando está en esta misma función en El Salvador.

Desde su inicio cuidó, Avellán su imagen y fue un jugador de respeto, tanto así que era considerado por sus compañeros como un probable líder para una eventual asociación de peloteros, algo sigue en agenda y no han logrado concretar los jugadores de ninguna época.

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El destacado jugador de cuadro originario de Potosí, Rivas, debutó en el beisbol superior nicaragüense en la temporada 1991-1992 con los Búfalos y luego pasó como refuerzo al San Fernando para colaborar en el primer título de las Fieras en justamente medio siglo.

Por su destacada actuación, fue reconocido como el Novato del Año, el segundo de la familia, porque su hermano Víctor lo consiguió primero en 1988.

Dos años después de su debut, saltó a la Selección Nacional. “Fue un gran orgullo para mí alcanzar en ese equipo porque allí estaban Julio Medina, Ariel Delgado, Nemesio Porras, Bayardo Dávila y Henry Roa en plenitud de facultades”, recuerda Jorge Luis.

Aunque no se le puede catalogar como un bateador de poder, su estreno en Mundiales fue espectacular, al disparar jonrón ante Italia en el Estadio Nacional en 1994. Sin embargo, el momento que más recuerda con la Selección es el juego inaugural de las Olimpiadas de Atlanta en 1996 frente a los Estados Unidos.

“Los Juegos Olímpicos ha sido lo mejor que he vivido. Frente a Estados Unidos estaba jugando el campo corto e hice una jugada de doble play que mereció el aplauso de los más de 40 mil fanáticos que estaban en el Fulton County Stadium de Atlanta. Jacques Jones estaba corriendo en primera y Travis Lee conectó un roletazo encima de la segunda base. Yo me lancé por la pelota y esta dio un rebote alto, pero como por instinto yo también levanté mi guante y la engarcé. No me había dado cuenta de la magnitud de la jugada hasta que miré la repetición en cámara lenta en la pantalla gigante del estadio. No lo podía creer. Es algo que nunca se me va a olvidar”, rememora con orgullo.

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“A nivel local, recuerdo con mucho aprecio el Juego de Estrellas de 1995, en el cual batié de 5-5 con dos jonrones, cinco anotadas y cinco empujadas”, asegura. Naturalmente fue el Jugador Más Valioso.

Jorge Luis disfruta trabajar con los niños y está orgulloso de haber sido parte de un exitoso proyecto con el beisbol menor que todavía tiene vigente la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba). Tan bueno fue su trabajo que los salvadoreños se lo llevaron para ayudar a desarrollar el beisbol en ese país.

“Es de mucha satisfacción trabajar con niños. Ellos se entregan de corazón y están deseosos de aprender y los buenos resultados que tuvimos con las selecciones menores de Nicaragua, fue una motivación para seguir adelante”, apuntó Avellán.

Carrera

Jorge Avellán tuvo promedio de por vida de .316 en los campeonatos nacionales de beisbol y pertenece a la lista de bateadores de mil hits, con 1,188 exactamente. Quedó a tres jonrones de los cien, anotó 736 carreras y empujó 577 en 995 partidos.

También jugó en la Liga Profesional y registró promedio vitalicio de .279, con 194 hits en 184 juegos, más cuatro jonrones, 78 anotadas y 99 remolques.

El dato

1 ponche cada 16 turnos al bate, hace de Jorge Luis Avellán uno de los bateadores con la menor frecuencia de abanicados en la historia de nuestro beisbol.

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