Como consecuencia de la crisis sociopolítica y sanitaria el proceso de mecanización en el campo se ha estancado, según reflejan datos de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), que revela una caída del 56 por ciento en la venta de maquinarias y equipos agrícolas.
Funides en su estudio “Situación y perspectivas del sector comercio y servicio”, señala que en el primer trimestre del año hubo una contracción del 32 por ciento en las ventas de maquinaria agropecuaria, pero con la llegada del coronavirus la caída en el segundo trimestre se profundizó en un 56 por ciento.
El estudio que fue realizado en conjunto con la Cámara de Comercio y Servicio de Nicaragua (CCSN) indica que la venta de maquinarias y equipos agropecuarios ha tenido un bajo desempeño producto al poco acceso al financiamiento y la reducción en el número de clientes.
Y aunque “las ventas en los equipos agroindustriales se han mantenido estable, la prioridad ha sido la reparación de maquinaria por encima de adquirir una nueva”.
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Lo expuesto por Funides lo reafirma Eduardo Martínez Silva, propietario y gerente de Alternativas Agropecuarias (Agricons), quien señala que la situación del sector es bien complicada, porque no se está vendiendo nueva maquinaria y no hay financiamiento para invertir en repuestos.
“Las maquinarias hay que repararlas todos los años y se cambian mínimo cada cinco años, pero la gente que este año iba a comprar ya no lo hizo, porque no hay dinero, no hay financiamiento y nosotros tampoco tenemos para comprar nueva mercadería, yo ya llevo dos años sin comprar y todavía tengo, hay algunas máquinas y repuestos que son necesarios, pero ya no tengo para ofrecer”, dijo Martínez.
El empresario considera que esto va a causar un retroceso en el agro, que ha venido avanzando a paso lento, pero había perspectivas de crecimiento.
Reforma fiscal agravó retrocesos
Cabe destacar que el sector ya venía lastrado por la crisis del 2018, prueba de ello es el reporte de Comercio Exterior de enero a abril del 2019- es más actualizado del Banco Central de Nicaragua- donde se observó que las importaciones de maquinarias se redujeron un 72 por ciento.
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El año pasado la situación fue más complicada debido a que el régimen de Daniel Ortega decidió quitar la exoneración a las maquinarias agrícolas, lo que hizo que se encarecieron cerca del 25 por ciento, en medio de una fuerte restricción del crédito.
Martínez considera que lo que más les afectó fue la reforma tributaria que se aplicó en el 2019 y desde entonces el sector no ha levantado cabeza.
De igual forma Gerardo Watson, de Agro Alfa, señala que la reforma sigue afectando al sector porque los equipos están mucho más caros y los productores se resisten a pagar más.
“El mercado está contraído porque tenemos un efecto negativo que es producto de la reforma tributaria donde productos que antes eran exonerados ahora han sido gravados con impuestos y el mercado no ha logrado aceptar esa realidad y no hay inversión en equipos nuevos, solo reparan el viejo”, dijo Watson.
Esto es confirmado por Mario Amador, gerente del Comité Nacional de Productores de Azúcar de Nicaragua (CNPA), quien expresó que el sector lo que está haciendo es reparando las máquinas o alquilando.
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“En gran parte lo que se está haciendo es reparando, porque la exoneración se ha vuelto complicada, pero además tenemos contratos de arrendamiento de maquinaria, entonces si se te vence el contrato lo podés renovar, esa política la tenemos desde el año pasado después de la reforma tributaria, además lo hacemos así porque el arrendamiento es un costo que los podés deducir de impuestos, porque no es una inversión”, dijo Amador.

Futuro incierto
A criterio de Funides la proyección para el segundo semestre es incierta tomando en cuenta la estacionalidad de las actividades agroindustriales.
Asimismo Martínez considera que el panorama es desalentador porque no se ve una salida a la crisis sociopolítica y eso perjudica aún más la economía.
“El sol no está claro, yo vislumbro para el 2021 será peor si no hay una solución política, porque antes por lo menos teníamos inventario, ahorita ya me estoy quedando sin el repuesto que es lo que más se vende y no tengo plata para traerlo y yo converso con gente del sector y están igual o peor, algunos han cerrado”, dijo Martínez.
A eso se suma la crisis económica que generó el coronavirus, “la pandemia fue un aditivo, pero lo que más nos afectó fue la reforma fiscal, porque los costos subieron y desde entonces las ventas cayeron, ahorita están contraídas un 25 por ciento”, sostuvo Watson.
Se venían haciendo esfuerzos
En el mercado local a pesar de la crisis, las empresas siguen ofreciendo diversas maquinarias agrícolas para la preparación de la tierra, la siembra, el manejo del cultivo, fumigación, corte y transporte de la producción, que al ser utilizados adecuadamente elevan la productividad.
También se siguen ofreciendo equipos de baja potencia que son accesibles a los pequeños y medianos productores, como los minitrillos, desgranadoras manuales o limpiadoras de frijol.
En los últimos años se venía haciendo un esfuerzo para impulsar la mecanización en otros cultivos, para ayudar a los productores a aumentar los rendimientos a menores costos.
Falta de crédito
Para ello, antes los medianos productores podían recurrir al financiamiento, para adquirir las maquinarias agrícolas, pero desde el 2018 el crédito se ha restringido.
De hecho, el crédito agrícola hasta junio de este año cayó un 10.13 por ciento con respecto a diciembre del año pasado. Estadísticas de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif) revelan que hasta diciembre del 2019 se habían entregado 14,082 préstamos vigentes en el sector agrícola, pero hasta la primera mitad del 2020 este se había reducido a 10,173.
Martínez expresó que con la crisis se le ha dificultado honrar las deudas, de manera que de ser cliente A ahora es B, y si se sigue deteriorando su capacidad de pago no podrá acceder a otro financiamiento.
“Tengo crédito con el banco, pero no he logrado honrar mis deudas a cabalidad y eso me preocupa porque el próximo año el banco no me va querer prestar”, dijo.
Lo cierto es que esto puede afectar las cosechas futuras, lo que les preocupa a los productores, que también han lidiado con el incremento de los insumos agrícolas.