El reloj marca las 10:00 de la mañana y Victoria Obando está lista con un vestido blanco, delantal negro y zapatos blancos. Con su cabello arreglado y rostro sonriente está a la espera de la clientela que ese día prefiere degustar un desayuno nicaragüense tradicional: gallopinto, huevos revueltos, queso frito, tortillas de maíz y como compañía, una taza con café.
Obando, activista y defensora de derechos humanos, afirmó a LA PRENSA que los obstáculos a los que se enfrentan los excarcelados políticos en Nicaragua, tras la crisis sociopolítica de 2018, sumados al creciente desempleo por la actual crisis sanitaria por el Covid-19, la llevaron a «emprender cocinando». Ella es mujer trans, blufileña y excarcelada política, sus opciones laborales se vieron reducidas y abrió su propio negocio.
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De entrada, Obando reconoce que emprender en un negocio, por muy pequeño que sea, bajo una dictadura es un «riesgo», sin embargo, más allá de eso dice estar consciente de que en la actualidad «no voy a conseguir trabajo en una institución del Estado —dominadas por el régimen—, que no fácilmente voy a entrar a trabajar en una empresa, porque hay posibilidades muy altas de que la Policía llegue a asediar todos los días y hasta dañar el local», señaló.
¿Se le antoja un café?
Antojos, Café y Postres es un pequeño comedor, ubicado en el corredor de la casa que alquila, en Los Robles, Managua. En el espacio alcanzan entre 7 y 8 mesas, con 4 o 5 sillas cada una, frente a un jardín que le da realce y vuelve más agradable la estancia en el lugar.
«Le pedí permiso al dueño —de la casa que alquila— para poder vender primero café y postres, palmear tortillas y también vender frijoles cocidos, pero la gente me comenzó a pedir comida, entonces decidí emprender cocinando, horneé pudín, hice arroz de leche, enrolladitos de canela, alitas de pollo, nachos, fue así que surgió el comedor», contó Obando.

Obando atiende en su comedor de martes a domingo, de 10:oo a.m a 9:00 p.m . Ofrece desayunos a 80 córdobas y a 100 córdobas los almuerzos. Para antojitos y deditos de pollo el costo es de 150 córdobas e incluye en su menú sopas de gallina o costilla de res a 150 córdobas (los domingos). Además refrescos naturales con frutas de temporada.
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En la actualidad la universitaria ha establecido una alianza con Dilon Zeledón y Roberto Büschting —también exreos políticos— para vender el café con el que ellos están emprendiendo para ayudarse mutuamente.
Emprender bajo asedio, doble desafío
Obando manifiesta que la principal situación que comparten muchos exreos de conciencia es «vivir con miedo» por el asedio, persecución que aún sufren, debido a la dictadura que vive Nicaragua, que vulnera todos los derechos de los ciudadanos que no comparten su política.
«Yo vivo con el miedo de que un día o de pronto tenga a la patrulla de la Policía afuera de mi comedor, o peor aún, que entren y hagan daño. Porque el trauma que cargamos —los excarcelados— es tan fuerte, porque ya nos parece que si la Policía anda rondando es porque viene por nosotros. Lo complicado es aprender a controlar los nervios y mantenerse concentrado en tus quehaceres, sabiendo de que ellos andan al acecho», aseguró Obando, quien se describe como una persona innovadora, que aprovecha toda sus habilidades y que no se da por vencida.

Pese a ese miedo, dijo que mantendrá firme sus convicciones de una ciudadana autoconvocada que exige el respeto a los derechos humanos, la libertad de los presos políticos, la democracia para el país y la autonomía de las universidades y de todas las instituciones estatales. «No dejo de participar en reuniones universitarias y con personas excarceladas porque estamos haciendo trabajo territorial, porque deseo contribuir con la construcción de una nueva Nicaragua, y pienso que yo no puedo vivir huyendo porque no he hecho nada malo, yo solo exijo que se respeten los derechos humanos», concluyó.
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En agosto de 2018, Obando, a sus 26 años, fue apresada y acusada de terrorismo, homicidio, incendio, secuestro, robo con intimidación, entre otros delitos, por lo que estuvo encarcelada durante 9 meses y 10 días, en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo. En la cárcel para hombres más grande del país, fue castigada doblemente por ser mujer trans, además fue víctima de torturas y discriminación por parte de los custodias en la prisión, al igual que los demás presos políticos.

Fue liberada bajo la recién aprobada Ley de Amnistía por la dictadura orteguista y en diciembre de 2019 la exrea de la dictadura se convirtió en la primera mujer trans y en la primera persona centroamericana en recibir el galardón «Tulipán de Derechos Humanos Centroamericanos», otorgado por el Gobierno de Holanda. El premio fue entregado en Costa Rica por el embajador de los Países Bajos, Peter Peter-Derrek Hof, quien destacó su compromiso y valentía en pro de la justicia. Victoria recibió el galardón vestida con el uniforme de los presos políticos de Nicaragua.