Dos delincuentes que la mañana de este jueves creyeron haber hecho su “agosto” en el inicio de septiembre robando en la casa de una señora de la tercera edad en el barrio San Judas, fueron apaleados y entregados a la Policía por los vecinos de Bernarda López, de 70 años.
“Uno de los maleantes lo agarramos en la esquina (a media cuadra de la casa donde robaron) y al otro lo seguimos hasta el puente que está en la entrada al barrio Tierra Prometida”, relató Edwin Ortiz, vecino de Bernarda López. El puente antes referido está a ocho cuadras del lugar del robo.
Los dos hombres cuyas edades oscilan entre los 25 y 30 años fueron amarados de las manos con mecates por los vecinos de doña Bernarda y entregados a patrulleros que los trasladaron al Distrito Tres de Policía.
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Gritos alarman a vecinos
Los vecinos se percataron del robo cuando la señora de la tercera edad comenzó a gritar pidiendo auxilio, una vez que los maleantes estaban en la calle con los objetos robados, relató Edwin Ortiz.
“Los ladrones se llevaban un televisor pantalla plana de 40 pulgadas, un tanque de gas y varias joyas “, precisó el hombre quien ayudó a la captura de los delincuentes, agregando que uno de ellos llevaba una pistola que botó en la carrera, pero que ya está en poder de la Policía.
Al momento del robo la anciana estaba sola en su casa, pues minutos antes la hija que vive con ella salió rumbo al trabajo, aseguró una pariente de la víctima. Esta es la segunda vez que roban en la casa de Bernarda López, agregó su familiar.
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Con la cabeza rajada
Una vez que los malhechores fueron capturados los vecinos les gritaban: “Degenerados, sinvergüenzas, no roben, vendan aunque sea agua helada y por última pidan, pero no jodan a la gente”.
Uno de los asaltantes vestía de camisa a cuadros, manga larga pantalón jean azulón y el otro camisa a rayas color café y pantalón de igual color y estilo. La identidad de los hombres no fue dada por las autoridades.
Al momento de ser entregados a la Policía el asaltante de camisa color café sangraba de una herida en la cabeza y el otro tenía raspones en el rostro que se causó al caerse cuando los vecinos de Bernarda López lo seguían.