Unos 148 nicaragüenses que llevaban más de 15 días varados en la frontera de Peñas Blancas, lograron entrar al país la tarde de este domingo 2 de agosto, luego de dar negativo en la prueba de Covid-19.
De las 169 pruebas de Covid-19 que organizaciones no gubernamentales realizaron a los nicaragüenses que se encontraban varados, 148 resultaron negativas y 21 positivas, informó Raquel Vargas, directora de Migración y Extranjería de Costa Rica la tarde de este domingo.
«A las personas (que resultaron) positivas se les va a dar atención a través de sociedad civil, alimentación y el servicio médico va a correr por parte de esas organizaciones. Migración (de Costa Rica) lo que ha provisto es un lugar para que puedan las organizaciones de sociedad civil entrar a atender a estas personas», informó Vargas.
#Loúltimo Directora de Migración de Costa Rica Raquel Vargas informa que 148 nicaragüenses resultaron negativos en pruebas #Covid_19 y 21 positivos que serán asistidas por ONGs incluyendo gastos médicos https://t.co/c5dRYgSiMV pic.twitter.com/sxdty4f5sr
— 100%NOTICIAS (@100noticiasni) August 2, 2020
Los nicaragüenses recibieron con alegría los resultados y empezaron a prepararse para finalmente entrar a su país.
Con los resultados de la prueba en mano, los nicas finalmente ingresaron a Migración de Nicaragua, donde les tomaron sus datos personales y les entregaron una especie de ticket.
En el caso de los nicaragüenses que dieron positivo a la prueba de Covid-19, ya fueron trasladados a un albergue preparado por la municipalidad del cantón fronterizo de La Cruz, en Costa Rica, donde cumplirán una cuarentena, informaron fuentes en el lugar.
Esta prueba era el requisito que el régimen de Daniel Ortega les exigía a los varados para permitirles en ingreso a su propio país, aunque diversas fuentes aseguraron que era responsabilidad del Estado realizar los exámenes.

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca + compartió un video donde se ve a varios de los varados llorar de la emoción al saber que podrían regresar a sus hogares. En el puesto fronterizo donde se hallaban vivieron bajo sol, lluvia y aglomerados.
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La Fundación Arias, de Costa Rica, es la que está coordinando toda la logística que implica la toma de muestras. Los recursos para las pruebas de Covid-19 provienen de organizaciones humanitarias e individuos que respondieron al llamado de la Fundación y del Centro de Derechos Laborales, además de la contribución de la Clínica Bíblica junto al gobierno de Costa Rica, que les ha facilitado el espacio para la instalación de la clínica móvil en el límite fronterizo.
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Desde el viernes 31 de julio, un equipo de especialistas del hospital Clínica Bíblica se encargó de la toma de muestras para las pruebas moleculares de 169 nicaragüenses de los casi 500 que se estima están varados.
Ni un córdoba para el régimen
Las pruebas de Covid-19 fueron financiadas por organizaciones costarricenses de Derechos Humanos que trabajan con la población inmigrante, señaló Braulio Abarca, coordinador de Comunicación y Relaciones Públicas del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +. Entre esas organizaciones se encuentran la Fundación Arias para la Paz y el Centro de Derechos Laborales.

Además, las pruebas fueron practicadas y analizadas por un laboratorio privado costarricense, el de la Clínica Bíblica, asegura Abarca. De manera que el Gobierno de Nicaragua, que estableció un costo de 150 dólares por cada prueba, no percibió ni un solo córdoba por las que se hicieron en la frontera.
«El total de las pruebas llegó hoy (domingo) a las 2:00 de la tarde a la frontera», apuntó. «Esa prueba no se le va a pagar ni al Gobierno de Nicaragua ni al de Costa Rica, sino al laboratorio privado. Incluso parte del costo lo asumió la clínica privada. Si la prueba valía 120 dólares, la dejaron en 80, por ejemplo. Se practicaron también a las personas que tuvieron contacto con los nicaragüenses».
Violación de derechos humanos
Abarca estuvo tres días en la zona fronteriza y recuerda que «el pavimento estaba tan caliente que te destrozaba los zapatos». Con temperaturas mayores a 38 grados centígrados, durmiendo a la intemperie y bajo permanente asedio de la Policía Orteguista, muchos prefirieron aventurarse por puntos ciegos para poder ingresar a su propio país.
De acuerdo con el monitoreo del Colectivo, al inicio había más de 500 personas varadas en la zona y las filas para usar el baño duraban hasta cuatro horas. 12 solicitaron refugio en Costa Rica y el resto, más de 300, habría intentado entrar de manera irregular.
Para Abarca, el comportamiento del régimen nicaragüense es una completa «violación a los derechos humanos y libertades fundamentales de la población nicaragüense». Tanto en el articulo 31 de la Constitución Política de Nicaragua como en el artículo 22 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, firmada por Nicaragua, «se determina que ningún nacional puede ser expulsados de su país de origen ni restringido de entrar al mismo. Los derechos humanos tienen su base fundamental en la dignidad de la persona y esta situación es completamente inhumana», subraya.