La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en Managua, anunció que el inicio de clases del segundo semestre de este año se mantendrá por encuentro, debido al comportamiento de la pandemia del coronavirus en el país. Esta noticia contrasta con la posición del Ministerio de Educación (Mined), que apuesta por recuperar la asistencia de los estudiantes este 21 de julio, cuando regresan de las vacaciones intersemestrales.
De acuerdo al comunicado de la UNAN, firmado por el secretario general Luis Lobato Blanco, el Consejo Universitario decidió «modificar» el calendario académico de este año, señalando que el inicio de clases para el turno matutino y vespertino será el 24 de agosto, conforme a las fechas de encuentro establecido por cada facultad. Para la carrera de Ciencias de la Salud de segundo a sexto año iniciará el 3 de agosto y los turnos sabatino y dominical el 29 y 30 de agosto, respectivamente. La medida de las clases por encuentro fue anunciada por esta universidad el pasado 24 de abril.
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La autoridad universitaria llamó a la comunidad estudiantil a realizar sus matrículas de segundo semestre en línea, sin mencionar que esto sería una medida por la emergencia sanitaria que vive el país.
En mayo LA PRENSA conoció que debido al conocimiento de más casos por Covid-19 en el país y de la muerte de un docente de Historia, la asistencia de estudiantes se vio notoriamente reducida debido al temor de contagio.
Mined se quedará esperando
Por otro lado, pese a que el Mined busca cómo normalizar las clases en los colegios públicos, la institución se quedará esperando la asistencia de los alumnos puesto que los padres de familia mantienen su decisión de que no enviarán sus hijos, indicaron fuentes educativas.
Esta semana, la institución capacitó a los docentes para el inicio del segundo semestre educativo y según profesores, recalcaron garantizar «la continuidad y permanencia» del estudiante, pero maestros están a la expectativa de lo que ocurra el próximo 21 de julio.
«A partir de la otra semana vamos a ver la realidad de cuántos (alumnos) se presentan», dijo una profesora de tercer grado de un colegio del Distrito IV.
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De acuerdo a dos maestras de primaria de diferentes colegios públicos, quienes omiten su nombre por temor a represalias, ahora la orientación es que luego de recibir las guías de estudio se le realizará al alumno una prueba diagnóstica presencial para evaluar el nivel de conocimiento.
«El padre cree que las guías son: me llevo la guía, la hago y que me lo promuevan (a su hijo) al otro año (escolar), pero que él no lo va a presentar ningún día», compartió la profesora de tercer grado.
Por su parte, una maestra de un colegio público del Distrito VII explicó: «Si el alumno no llega (a clases), entonces no sabemos si la guía la vamos a retomar como notas o no, porque nos están pidiendo hacerle la prueba diagnóstica en el aula. Por ejemplo, si le dejé 10 preguntas, voy a tomar cinco de esas y ellos las van a contestar; si no me la contestan indica que ellos no lo hicieron. Dependiendo del resultado, les va a valer la guía, pero ahora, ¿los que no llegaron (a retirar la tarea)?», preguntó la docente.
Según la profesora del centro educativo del Distrito VII, la situación de la asistencia y evaluación del alumno es compleja porque en el centro educativo donde labora solo el 20 por ciento de los padres fueron a traer las guías de estudios, por lo que consideró que la baja asistencia se mantendría en el segundo semestre.
Este escenario evidencia que la decisión del Mined, sobre las guías de estudios, no fue la más acertada para recuperar la asistencia del alumno ni para reforzar su conocimiento.
De acuerdo a las fuentes educativas, el Mined orientó que dependiendo de esa prueba diagnóstica se llevaría a cabo un «plan remedial», en la cual el docente realizaría un reforzamiento a los estudiantes.