Mientras a la Asamblea Nacional de Costa Rica llegaba un proyecto de ley para la aprobación de un histórico préstamo a ese país, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) anunció este lunes varios lineamientos relacionados con este empréstito, que contempla recursos por 550 millones de dólares para la construcción de un tren eléctrico, que modernizará la ciudad y que generará más de dos mil empleos.
Según lo anunciado por el BCIE, los fondos se desembolsarán a medida que se vaya avanzando en la construcción de las cinco líneas ferroviarias. La ventaja de este préstamo es que el repago se hará 12 años después desde la aprobación del crédito en octubre pasado.
Eso permitirá “un importante lapso para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, permitiendo el ajuste de las finanzas públicas y el desarrollo de infraestructura sin aumentar el endeudamiento inmediato”, explicó el BCIE en un comunicado.
La idea, según el presidente ejecutivo del BCIE, Dante Mossi, es que Costa Rica tenga espacio fiscal para que estos recursos “sean invertidos en obras que podrán ser utilizadas inmediatamente por los ciudadanos, así como finalizar la construcción y ponerla en operación lo más pronto posible”.
El crédito se pagará en un plazo de 25 años más cinco años de gracia “y no tiene comisión de compromiso, lo que significa que al Gobierno de Costa Rica no se le acumularán cargos financieros adicionales durante la ejecución del proyecto”.
“Los desembolsos que realice el Gobierno al concesionario con los recursos del crédito del BCIE serán proporcionales conforme esté lista cada línea férrea para operar; incluyendo todos los elementos de calidad para el uso de la ciudadanía”, explicó el organismo regional centroamericano.
Sobre el tren eléctrico
Pero en ¿qué consiste el moderno tren eléctrico que pretende construir Costa Rica y cuyo pasos avanzan agigantadamente? El tren recorrerá 84 kilómetros y en su trayecto unirá San José, Cartago, Heredia y Alajuela, que son las ciudades más pobladas del país. Serán 42 estaciones a lo largo de la red ferroviaria, con una frecuencia en el servicio de entre 3 y 5 minutos.
Habrán diez estaciones intermodales, que conectarán con terminales de autobuses y ciclovías. El tren será ciento por ciento eléctrico y bidireccional, es decir tendrá un carril de llegada y otro de retorno.
Son 4.5 millones de personas las que beneficiaría este moderno transporte ferroviario. Según estimaciones del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) a diario 200 mil pasajeros se movilizarán por días, es decir más de 50 millones en el año.
Ofrecerá el servicio 18 horas al día, los siete días de la semana. “Será la mayor obra por concesión del país y transformará a nuestra nación en movilidad, salud y competitividad”, dijo este lunes el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada, durante la introducción del proyecto de ley para avalar el préstamo del BCIE.
Alianza público-privado
En total, el proyecto costará 1,550 millones de dólares, de los cuales 550 fueron aportados por el BCIE, cuyo fondo será la contrapartida del sector público y el restante lo hará el sector privado.
La meta de Costa Rica es ejecutar la obra mediante el modelo de asociación público-privado, un sistema que existe por ley en Nicaragua desde el 2016, pero nunca se echó a andar.
A través de este modelo de alianza, Costa Rica logró que el BCIE aprobara el préstamo más grande que esta entidad ha hecho en su historia, según reseñó el diario costarricense La Nación en octubre del año pasado, cuando se conoció que la entidad asistiría al país con recursos para el proyecto.
La obra ya está en marcha
Previo a esa aprobación, el BCIE donó un millón de dólares para el estudio de factibilidad, el cual tuvo un costo de 1.3 millones de dólares. La contrapartida de este estudio fue aportada por el Estado y este incorporó un análisis de impacto ambiental y social de la obra.
El estudio de factibilidad, según La Nación de Costa Rica, estuvo a cargo de la empresa Idom Consulting Engineering Architecture. La idea es que el proyecto sea adjudicado en el 2022 y esté operando en los próximos seis años.
Además de agilizar el tránsito de pasajeros y las conexiones entre ciudades, el BCIE prevé que este proyecto encadene otras actividades económicas como “turismo, comercio, manufactura, industria alimentaria, construcción, entre otros”.

El beneficio indirecto para Nicaragua
Se espera que durante la etapa de construcción, en Costa Rica se generen 1,200 empleos directos temporales (operador de vías y estructuras, operadores de maquinaria pesada, capataces, albañiles, ingenieros, financistas, arquitectos, administrativos, seguridad) y una vez que comience a operar se crearán 1,470 puestos de trabajo (tripulación de tren, operarios del centro de control, ingenieros, personas de servicios generales y de mantenimiento de vías y estructuras, oficinistas, financieros, de seguridad y limpieza).
Este proyecto beneficiaría a la mano de obra nicaragüense de manera indirecta, tomando en cuenta que la construcción es uno de los sectores que más connacionales absorbe en ese país.
En el 2017, en una entrevista con LA PRENSA, la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) explicó que en ese país este sector genera 140 mil empleos directos, de ese total el 25 por ciento es mano de obra extranjera y de este grupo el 95 por ciento es nicaragüense.
Para Nicaragua, mayor empleo en Costa Rica significa más ingresos por remesas a la economía nicaragüense. Después de Estados Unidos, el país vecino del sur es el segundo destino de origen de los envíos desde el exterior.
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Costa Rica mejorará competitividad
El BCIE indicó que esta obra permitirá a Costa Rica, además de movilizar la inversión extranjera de grandes firmas a nivel mundial, mejorar sus indicadores de competitividad.
“Hemos venido apoyando al Gobierno desde hace cuatro años con estudios de prefactibilidad y factibilidad, los cuales nos han demostrado que todas las decisiones en torno a esta obra están basadas en un criterio técnico sólido y con el principal objetivo de beneficiar a la población costarricense”, dijo Dante Mossi, según cita un comunicado de la Presidencia de Costa Rica.
Los “cuentos chinos” en Nicaragua
Y mientras Costa Rica avanza a paso firme con su proyecto de impulsar una mega obra ferroviaria, en Nicaragua múltiples obras de gran envergadura continúan solo en el discurso oficialista del régimen de Daniel Ortega, ninguna se ha materializado.
A los nicaragüenses Ortega prometió un canal interoceánico, un satélite propio en el espacio, una hidroeléctrica conocida como Tumarín, una refinería, puertos de aguas profundas en el Caribe, redes ferroviarias, construcción de más de 120 mil viviendas en cinco años y su última promesa fue una planta de gas. Ninguna de estas obras se han materializado y hasta ahora no hay estudios de factibilidad ni recursos para financiarlas.