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El Hotel Finca Santo Domingo está ubicado en el centro de la Isla de Ometepe.

El turismo agoniza en Ometepe

La paradisiaca isla de Ometepe es el botón de muestra de una crisis que alcanza a todo el turismo en Nicaragua, por la represión de la dictadura de Daniel Ortega y, ahora por la pandemia que agobia al mundo

En una terraza llena de mesas y sillas de madera que ahora lucen vacías, José Alcides Flores, propietario de Hotel Finca Santo Domingo, ubicado en la Isla de Ometepe, se acomoda frente al hermoso paisaje que ofrece el lago Cocibolca y empieza a narrar las dos crisis que le ha tocado vivir en su negocio. Una en 2018 y la otra desde marzo de 2020.

“Tenemos 27 años de existir… pero no sé si vamos a aguantar este segundo golpe. Primero cerramos cuatro meses en 2018 y ahora (en 2020) ya llevamos cinco semanas”, lamentó Alcides al iniciar la conversación con LA PRENSA.

El Hotel Finca Santo Domingo está ubicado en el centro de la Isla de Ometepe. El local, donde prevalecen los colores marrón, blanco y verde, se encuentra en una de las zonas más privilegiadas de la Isla, pues a pocos pasos de la terraza principal se puede apreciar la hermosa playa de arena blanca, donde ahora no se ve ningún turista, solo a lugareños que viven de la pesca.

El Hotel Ometepetl de Moyogalpa, en la Isla de Ometepe, también se encontraba cerrado. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

“Estamos cerrados desde hace cinco semanas. Ya no vienen turistas por la pandemia y tuvimos que despachar a nuestro personal que eran seis personas que ayudaban con la limpieza, la cocina y la atención”, detalló Alcides.
La situación de José Alcides, ingeniero agrónomo y exalcalde del municipio de Altagracia en la Isla de Ometepe entre 2000 y 2005, es una realidad que se refleja en toda la isla. El turista nacional que llega desde el puerto Moyogalpa y se desplaza por la calle principal empezará a notar las calles desoladas, los hoteles cerrados y los pocos lugares donde ir comer.

En un recorrido de, aproximadamente, una manzana a la redonda del puerto de Moyogalpa, el equipo de LA PRENSA vio al menos cuatro hoteles u hostales cerrados, además de varios restaurantes vacíos y otros cerrados. Uno de los más populares de Moyogalpa, que también estaba cerrado, es el Hotel y Restaurante Ometepetl y Casa Moreno.

El hospedaje Casa Moreno también tenía en su entrada principal un letrero de cerrado, ante la falta de turistas en la Isla de Ometepe. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

A tres kilómetros del centro de Moyogalpa se encuentra la Punta de Jesús María, ubicada entre Moyogalpa y la comunidad de Esquipulas, donde también es notable la falta de turistas. Chozas vacías, puestos de venta de comida cerrados, uno que otro kiosco abierto pero vacío, era parte de esa escena de la que los lugareños son testigos.

La crisis de 2018

El Hotel Finca Santo Domingo comenzó en 1993 con pequeñas modificaciones que lo mostraban como un pequeño hospedaje que era atendido solo por Alcides Flores y su esposa Mélida Luna, dentista de profesión. Los primeros que llegaron a hospedarse en el negocio turístico, que acababa de nacer, fueron una pareja de poetas alemanes: Monika y Michael Höhn, quienes llegaron a la Isla de Ometepe invitados por el poeta Ernesto Cardenal (q.e.p.d.), según cuenta Flores.

José Alcides Flores, dueño del Hotel Finca Santo Domingo, ubicado en la Isla de Ometepe. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

La llegada de lo alemanes, según el relato de Flores, coincidió con la donación de un área para hacer una ermita en Santo Domingo, por lo que el matrimonio de escritores se mostró interesado en el proyecto y así se vincularon con la idea y la ayudaron a crecer, convirtiéndose en el Proyecto Ometepe-Alemania.

“Esos primeros visitantes que tuve se convirtieron en personas que vinieron a transformar la vida de muchas familias de la Isla. Con ellos se inició uno de los proyectos más grandes que han habido en la Isla de Ometepe, Proyecto Ometepe-Alemania, como la conformación de escuela, casa comunal, apoyo en educación especial, la clínica, en fin han ayudado con todo lo que han podido”, detalló Flores.

La llegada de extranjeros no solo aportó al desarrollo de las comunidades, sino que centros turísticos u hoteles, restaurantes, también fueron creciendo, como el pequeño hostal de Alcides que fue avanzando hasta convertirse en un hotel con cabañas, habitaciones con aires acondicionados, terrazas, bar y restaurante. El Hotel Finca Santo Domingo llegó a tener, según su propietario, hasta 18 personas trabajando para poder atender a sus visitantes.

Sin embargo, el tiempo de vacas gordas que se vivió entre finales de los años noventa y 2017 empezó a cambiar radicalmente en 2018, luego que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo atacara las protestas sociales que surgieron ese año en abril.

“Con la situación sociopolítica del país aquí en la Isla cambió todo totalmente. El turismo se fue retirando y nos vimos precisados a cerrar. Estuvimos cerrados desde el mes de agosto hasta finales de noviembre. Fue hasta como en febrero de 2019 que empezaron a llegar turoperadoras nicas con estudiantes, chavalos, gente que quería conocer y así se empezó a recibir a los primeros visitantes”, recordó Flores.

Hotel Finca Santo Domingo se encuentra cerrado desde hace más de cinco semanas. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Esos cambios que sufrió la Isla de Ometepe no solo se enfocaron en la falta de visitantes, sino en la forma que ahora los lugareños eran tratados y asediados por la Policía Orteguista. Ese año se registraron detenciones ilegales de unos 11 isleños, además de la persecución a opositores, según reportes publicados por la Articulación de Movimientos Sociales.

Otro de los centros turísticos afectados ese 2018 fue el Ojo de Agua, uno de los destinos más concurridos de la Isla de Ometepe. El lugar tiene 13 propietarios y surgió en 2001. Jairo Cabrera, uno de los 13 propietarios, reveló en una entrevista con medios nacionales en 2019, que entre marzo y abril de 2018, al Ojo de Agua llegaron 5,800 turistas extranjeros; y en los mismos meses de 2019 solo ingresaron 308 visitantes extranjeros, destacando una reducción del 94% de visitas de extranjeros.

A su vez, el anuario estadístico 2018 del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) también reflejó el golpe que tuvo el turismo por la crisis sociopolítica que inició en el país. El informe revela que en 2018 se cerraron 123 establecimientos de alojamientos turísticos.

Los hermosos lugares que ofrece la Isla como el Ojo de Agua, la Punta de Jesús María o las Playas de Santo Domingo lucen vacíos. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Además, las cifras oficiales del Intur apuntan que en 2018 las visitas se contrajeron el 30 por ciento y los ingresos del sector se redujeron en un 35 por ciento, cerrando con 544 millones de dólares.

Los efectos de la pandemia

Es 18 de marzo de 2020 y las autoridades del Ministerio de Salud reportaron el primer caso de Covid-19 en Nicaragua. El propietario de Hotel Finca Santo Domingo recuerda que fue, precisamente, en esa semana cuando decidieron cerrar el negocio y no necesariamente por el primer reporte oficial de contagio, aunque también influyó, sino por la falta de turistas porque la pandemia ya estaba golpeando fuertemente a Estados Unidos y países europeos.
“Con esta situación de la pandemia del coronavirus prácticamente desde hace unas seis semanas estamos sin ningún huésped. Cerramos hace cinco semanas porque el coronavirus vino a cerrar prácticamente las visitas”, lamentó Alcides.

El también gerente del Hotel Finca Santo Domingo asegura que le dolió volver a despedir a su personal. En esta ocasión seis cabezas de familia, que habían sido convocados nuevamente con la reapertura entre finales de noviembre y diciembre de 2018.

Pequeños comedores de la Isla de Ometepe también se encontraban cerrados por la falta de turistas que ha ocasionado la pandemia del COVID-19. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

El cierre de 2018 le dejó muchas pérdidas a Alcides. Casi una docena de aires acondicionados se dañaron por falta de mantenimiento y algunas áreas del hotel también se deterioraron. Cuenta que tuvo que endeudarse para liquidar a sus 18 trabajadores, pero en esta nueva crisis de 2020, según reveló, optó por vender algunas vacas y así cumplir con sus obligaciones, pues la pensión de un poco más de C$5,000 que recibe no era suficiente para pagarle a los seis trabajadores que dejó en el desempleo por el impacto del Covid-19.

Ahora, en el Hotel Finca Santo Domingo solo se puede apreciar a uno o dos trabajadores que llegan una o dos veces a la semana para dar mantenimiento al local, “para que nos se nos caíga”, comentó Flores.

Negocios vecinos de Flores también están en cierre total, sin ningún huésped. Villa Paraíso, propiedad de Carlos Flores, primo hermano de Alcides, también está cerrado.

Flores explicó que Villa Paraíso no cerró en 2018, pues su pariente tenía más posibilidades para aguantar, pero en esta ocasión también tuvo que cerrar porque no hay visitantes y deben protegerse del contagio del Covid-19.

Los negocios de alquileres de motos y cuadraciclos también se han venido abajo desde hace más de cinco semanas en la Isla de Ometepe. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Danilo Ortiz, propietario de un negocio de alquiler de motocicletas y cuadraciclos en Santo Domingo, también resiente los efectos de la pandemia en el turismo. En mes y medio, según Ortiz, no ha logrado alquilar “absolutamente nada”.

El isleño asegura que antes que la pandemia entrara en su peor momento en el mundo, lograba ganar entre U$80 y U$100 a la semana, pero ahora solo las tiene parqueadas las motos bajo un toldo porque nadie las llega a alquilar.

Ortiz aseguró que ahora, con la pandemia del Covid-19, le ha servido tener otros negocios como la venta de ropa para subsistir, pues considera que en realidad “es mejor que por ahora no vengan los turistas, porque hay que mantener el distanciamiento social si no queremos ser contagiados”.

A unas cuadras del puesto de alquiler de motocicletas y cuadraciclos de Ortiz se encuentra el comedor Las Peñitas, pero también está cerrado. Seguido también está el comedor y panadería Café Campestre, uno de los pocos lugares abiertos, pero se encontraba vacío.

Uno de los pocos lugares abiertos en Santo Domingo, Isla de Ometepe, lucían vacíos por la falta de turistas. Foto: Óscar Navarrete/La Prensa.

Los trabajadores de Café Campestre comentaron que tienen semanas de no tener grupos de extranjeros, pero continúan horneando pan lunes, miércoles y viernes porque la gente de la isla también les llega a comprar.

La realidad de Ometepe es generalizada en el país, según los reportes del sector privado. Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), apuntó que la pandemia del Covid-19 ha dejado al país con “turismo cero”.

La presidenta de Canatur explicó que los departamentos más golpeados, por ser los destinos turísticos tradicionales más importantes de Nicaragua, son Granada, León, Ometepe, Catarina, Matagalpa y Corn Island.

Valenti detalló que al menos el 80 por ciento de los hoteles están sin operaciones y un 70 por ciento de los restaurantes están cerrados, aunque rescató que en mayo realizarán un trabajo junto a la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) con el que pretenden obtener detalles más específicos sobre el número de restaurantes y hoteles cerrados, las afectaciones económicas y el desempleo ocasionado por la pandemia.

A su vez, la Cámara Nicaragüense de Restaurantes y Similares (Canires) pormenorizó que desde marzo hasta la fecha registra más de un 70 por ciento de las empresas del sector que han tenido que cerrar operaciones por falta de clientes. Además, señalaron estar preocupados porque el gremio todavía estaba muy afectado por los acontecimientos sociopolíticos de los últimos 2 años, que se han reflejado en el cierre del 25 por ciento de los restaurantes existentes.

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El llamado urgente de Canires, tanto para instituciones privadas como gubernamentales, está enfocado en la adopción de medidas que den un soporte para la subsistencia del gremio que consideran estaría “seriamente comprometida en el muy corto plazo”.

Valenti, por su parte consideró que, aunque ya es bastante tarde porque muchas empresas ya están ahogadas tanto por la crisis sociopolítica como por la pandemia del Covid-19, lo esencial es que se tomen las medidas de alivio económico para todos los sectores más vulnerables.

“Medidas de salvataje económico se vuelven vitales para salvar a las empresas, entonces, es insistir en la necesidad urgente de que el Gobierno tome acciones para tratar de salvar a las empresas turísticas”, apuntó la presidenta de Canatur.

Mientras el régimen de Ortega se decide a actuar, los dueños de negocios como Flores solo dicen esperar que “todo pueda mejorar”.

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