Serias propuestas de la Alianza Cívica

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) dio a conocer este martes 28 de abril, una propuesta de medidas necesarias para enfrentar con responsabilidad y eficacia al Covid-19 o coronavirus, defender la economía del país y de las personas y, sobre todo, proteger a la gente ahora y después de que pase la pandemia.

El documento, titulado Demandas de la Alianza Cívica ante la Pandemia, contiene 8 puntos referidos a política social, comercial, monetaria, financiera, económica y fiscal, políticas sectoriales y medidas del sector privado. Se trata de acciones que el poder público debió haber planeado desde el comienzo de la emergencia, pero no lo ha hecho y ha optado por una oscura estrategia que nadie la entiende.

El régimen autocrático de Daniel Ortega y Rosario Murillo no oye consejos y recomendaciones, mucho menos si provienen de los sectores democráticos, porque en su paranoia los ve como intenciones de desestabilizarlo.

De todas maneras, las demandas de la Alianza Cívica no son una propuesta de acciones conjuntas del régimen con el sector político, la sociedad civil, la empresa privada y la Iglesia católica. Esto es algo que solo podría ser posible si Nicaragua fuese un país democrático, con un gobierno de personas normales que ejercen sus funciones con responsabilidad y sentido de nación, de funcionarios que se deben a todas las personas y no solamente a sus partidarios.

Ortega y Murillo ejercen el poder arbitrariamente, de manera completamente distinta y contraria a los gobernantes de la democracia, los que según definición de Warren Bennis, un antiguo profesor estadounidense de la Universidad de California del Sur, hacen las cosas adecuadas de manera adecuada.

Ante la emergencia creada por la pandemia del Covid-19, en los países democráticos hay una interacción sinérgica de los gobiernos con los sectores económicos, sociales y políticos, con el fin de reducir las consecuencias negativas de la peste, proteger a la gente —sobre todo a la más vulnerable— y salvar la economía.

Del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no se puede esperar eso, pero sería deseable que se apropiara de las propuestas de la Alianza Cívica, o por lo menos de las que son más importantes y de imperiosa necesidad, para evitarle mayor sufrimiento a la gente y daños a la economía nacional.

En cualquier caso, las propuestas de la Alianza Cívica enseñan a la población lo que tendría que hacer un buen gobierno para enfrentar la pandemia de manera apropiada. Solo que deberían haber sido una propuesta común de toda la oposición, de la que ya está asociada en la Coalición Nacional junto con el partido Ciudadanos por la Libertad, que sin duda es una pieza importante en el entramado de la democracia opositora nacional.

Los ciudadanos que repudian a la dictadura y quieren que se recupere la democracia, son sensibles a los mensajes e imágenes que transmiten y proyectan unidad de propósitos y de acción. La gente sabe que juntos todos, la oposición es más fuerte. Y que la unidad es condición para derrotar a la dictadura y abrir el camino a la nueva transición democrática.

Editorial Alianza Cívica covid-19 Crisis en Nicaragua archivo
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