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“Bien, estoy aquí. Siempre he estado aquí”, dijo Gerrit Cole y cuando los asistentes a la conferencia de prensa en la que fue presentado como un jugador de los Yanquis, intentaban indagar a qué se refería, Cole sacó el cartel.
“Yankee fan today, tomorrow, forever” (Fanático de los Yanquis hoy, mañana y siempre). Y en medio del júbilo provocado en la sala del Yankee Stadium, fue claro el mensaje: tarde o temprano los sueños se cumplen.
El hombre enfundado ahora en un uniforme a rayas, es el mismo niño que hace 18 años mostró su simpatía hacia los Yanquis en Phoenix, mientras se jugaba la Serie Mundial del 2001 contra los Diamondbacks. Tenía entonces 11 años.
“Este es un sueño hecho realidad”, dijo el lanzador de 29 años, que viene de registrar un espectacular récord de 20-5 y 2.50 con 326 ponches durante 212.1 innings para Houston y que está llamado a liderar una nueva rotación en el Bronx.
Es claro que el componente económico es siempre un factor decisivo en estas situaciones, sin embargo, uno de los equipos en la puja por Cole, dijo que el lanzador “simplemente quería ser un yankee porque el dinero nunca fue un problema”.
Cole, quien creció al sur de California y tuvo afecto por los Angelinos, es yanquista por su padre Mark, quien estudió en Nueva York y alimentó en su hijo el entusiasmo por la tropa del uniforme a rayas que siempre quiso vestir.
Cole también agradeció a Marvin Miller, antiguo líder del sindicato de peloteros y al exjardinero Curt Flood, símbolo de la lucha para abolir la cláusula de reserva, que ataba a los jugadores de por vida a un equipo. Eso acabó en 1969.
“Vine a Nueva York por un sueño. Deseo lanzar para los Yanquis y ganar la Serie Mundial”, dijo Cole, mientras el mánager Aaron Boone elogiaba su talento sobre el box y la influencia que va a tener dentro del clubhouse de los Mulos.
Cole se presentó sin barba y con el pelo corto como está establecido en los códigos de los Yanquis, pero sobre todo llegó con mucho entusiasmo y consciente de las altas expectativas que le van a perseguir ahora en adelante.
«Me gusta lanzar bajo presión y sé que en Nueva York tendré ese privilegio de hacerlo a menudo», dijo el carabinero, seleccionado por los Yanquis en el 2008, pero optó por ir a estudiar a UCLA, para luego unirse a los Piratas en el 2011.
Posteriormente pasó a los Astros vía canje desde Pittsburgh, cuando el paquete ofrecido por los Yanquis no satisfizo las expectativas de los bucaneros, quienes tomaron la oferta de los Astros, donde Cole alcanzó el máximo nivel en su desempeño.
Pero como dice Reggie Jackson, «ahora los Yanquis tienen al hombre que tan deseaban». Y ese hombre, es el mismo niño fotografiado por Bill Perlman de The Newsday con el cartel en el 2001, y que ahora se alista a cumplir su sueño de jugar con los Yanquis.
Es claro que el salario es monumental, pero cuando la buena paga va unida al sentimiento, hay más razones para esperar que Cole brille intensamente en la Gran Manzana.
Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR
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