Al entendido por señas…

La tanda de sanciones que el gobierno de los Estados Unidos (EE.UU.) impuso la semana pasada a la dictadura de Daniel Ortega, ha sido evidentemente uno de los golpes más contundentes que ha recibido en este campo.

Para tratar de evadir las graves consecuencias económicas de la sanción a la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP), y más bien sacarle beneficio, la dictadura aprobó a toda carrera una turbia ley para estatizar la empresa petrolera que funcionaba como propiedad familiar de los Ortega Murillo. Sin embargo, a juicio de los expertos con esa maniobra el régimen no podrá evadir el impacto de la sanción, además de que están por venir otras sanciones más demoledoras.

Portavoces del gobierno de los EE.UU. han dicho en distintas ocasiones, que el objetivo de las sanciones no es derrocar al régimen orteguista; que su propósito es obligar a Ortega a negociar un acuerdo político con la oposición, que permita la celebración de elecciones de acuerdo con estándares internacionales para abrir el camino a la restitución de la democracia en Nicaragua.

Ahora bien, ha llamado la atención que la Administración Trump comenzara a mencionar al Ejército de Nicaragua en el contexto de las sanciones a la dictadura. El pasado viernes 13 de diciembre, el asesor especial de seguridad nacional para el hemisferio occidental, de la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, declaró que “vienen sanciones más fuertes” contra la dictadura de Ortega y Murillo. Y señaló que el gobierno de los EE.UU. ve al Ejército de Nicaragua como cómplice de la dictadura.

“Las fuerzas armadas (de Nicaragua) han querido en el pasado jugar un rol un poco de lavarse la cara, en decir que ellos son independientes de los grupos de represión… pero nosotros vemos complicidad de las fuerzas armadas y obviamente buscamos que ellos (los militares) tomen un papel civilizado, basado en su Constitución… que sea de proteger a la población, no de ser un brazo represor de Daniel Ortega que es lo que fundamentalmente estamos viendo”, aseguró el asesor presidencial estadounidense.

Que sepamos nosotros esta es la primera vez que un funcionario del poder ejecutivo de los EE.UU. menciona al Ejército al hablar sobre las sanciones. Anteriormente solo legisladores, en particular el senador Marco Rubio, lo habían hecho y pedido al presidente Trump que sancione también a miembros activos del Ejército.

Suponemos que el alto mando militar nicaragüense ha tomado nota de esa desagradable posibilidad y de que, por lo tanto, le conviene desmarcarse más claramente de la dictadura, para evitar las posibles sanciones. Como dice el antiguo y muy conocido refrán, “al entendido por señas y al rústico ni con palabras”. Esto significa que para entender un mensaje no hace falta que sea explícito.

Que basta un simple gesto y una indirecta para darse por aludido y entender la advertencia.

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