Las acusaciones y difamaciones contra monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, hombre que ha dedicado su vida al servicio de Dios, son absurdas. Le difaman por ser profeta en su tierra, por atreverse a exhortar al impío que cese en su impiedad, por las exhortaciones a los feligreses católicos y evangélicos, ambos practicantes de la cristiandad, del deber que nos manda Dios, de abstenernos de llamar a lo malo bueno, por hacer verdaderas obras apegadas a la fe, justicia y en caridad. Esas reflexiones disgustan al régimen. Ya lo dice la sagrada Biblia en Salmos y Proverbios: “La corrección es molestia en oídos del impío, en cambio el justo la ama”.
Monseñor Báez, es una víctima más de las falsas acusaciones y de la elaboración de falsas pruebas, Nicaragua es un pueblo religioso, conoce la verdad. El ataque contra el obispo solo evidencia la incapacidad y aumento de represión de este gobierno, que está buscando como prohibir la libertad de culto y religión. Es conocido el agrado y aceptación de las homilías de monseñor Silvio Báez, y es precisamente eso lo que quiere arrebatarnos el régimen de Ortega. Ya no le basta lo que nos ha despojado: la libertad, la vida, la libertad de expresión, de reunión, de opinión, manifestación, ahora busca arrebatarnos nuestra fe.
El servicio de la fe es dada al humano para honra y gloria de Dios, no para los gobernantes. En el Viejo Testamento el Libro de los Profetas tiene muchas enseñanzas. El profeta Juan Bautista es apresado y asesinado por el rey Herodes, por cuestionarlo en sus actos, y otros, también apresados por decir la verdad, (Mt. 14:3, Lc. 3:19, 20, Mr. 6:14, 20).
Los sacerdotes de la fe, representan para reyes, presidentes y cualquiera que aborrezca lo bueno proveniente de Dios, un estorbo para sus propósitos, pero no por eso el profeta dejará de señalarles los abusos, atropellos y crueldades que acometen contra los hijos de Dios.
Agitar, promover o incitar nuevamente ataques a los sacerdotes, no es ni será un acto que depare buenos resultados.
Como feligreses estamos convencidos que la Iglesia no será dividida, ni removida de sus cimientos. Monseñor Silvio José Báez seguirá siendo nuestro pastor y guía.
Seis elecciones han transcurrido desde 1990 hasta el año 2018, de las cuales tres han ganado los partidos democráticos. El sandinismo ha sido tradicionalmente el 38 por ciento de la población votante y el 62 por ciento restante no es, ni ha sido, ni será sandinista. Es tiempo, de que entiendan que no puede gobernar el 20 por ciento a 6,500,000 nicaragüenses. Que dejen de acusar, enjuiciar, perseguir, con delitos y pruebas falsas, que es denigrante e ilegal. Que demuestren que desean la paz y, por Dios, dejen tranquila a nuestra Iglesia católica.
El autor es abogado.