Controlar la inflación es una tarea difícil y de mucha relevancia para los bancos centrales de los países del mundo, dado que es un indicador macroeconómico que refleja equilibrio económico y por ende seguridad para los inversionistas, comerciantes y sobre todo el sistema financiero. Pero controlar la inflación también tiene un precio y se las cobra con crecimiento económico lento, estancamiento y desaceleraciones en la economía.
Desde ese punto de vista, el análisis se centra en que sopesa más en ese momento el reflejo de mantenerse en equilibrio, con fluctuaciones controladas o desactivar las políticas monetarias y de rentas que hagan que la economía se libere y tome su rumbo, sin controlar las tasas de interés, los salarios y la especulación.
En Nicaragua, la inflación se mantiene por debajo de un dígito, es un excelente dato de control inflacionario, pero desde finales del año 2017 se evidencia que negocios, servicios y empresas han venido aumentando el precio de sus bienes y servicios, tal es el caso de los restaurantes, televisión por cable, combustibles, mensualidades escolares, hasta productos de consumo básico, pero de una forma generalizada, como si se han puesto de acuerdo para empujar los precios, produciendo así un efecto inflacionario en los demás sectores en este arranque del año.
Este efecto dominó que se activó en el mes de diciembre 2017, a mi juicio es producto de la especulación en el mercado, que puede tener consecuencias en los indicadores de crecimiento económico, puesto que en principio la ley de la demanda establece que, a mayor precio, menos demanda, y segundo que si no hubo aumento directo en la productividad del país, habiendo suficiente circulante para absorber otros o los mismos bienes y servicios, acelera aún más el proceso antes mencionado, debido a que si hay aumento de circulante sin aumento de productividad, es igual a inflación.
Ahora bien, hay muchas financieras que actualmente ofertan dinero con muy pocos requisitos para acceder al crédito, y muchos bancos que ofertan sus créditos hasta para pagar vacaciones en la playa. Todo ese dinero que circula, sin producir bienes de forma directa, se convierte en el bumerán que desata el aumento de los precios, debido a que hay más dinero en el mercado y los mismos bienes y servicios ofertados; si estos bienes y servicios que se ofrecen aumentan, entonces el equilibrio regresa.
Si la producción aumenta y la productividad del país mejora, la economía va a continuar creciendo y más que el año anterior, considerando que de parte de los trabajadores del Estado, el aumento en la cantidad de córdobas circulando en el país en este mes de febrero y otra cantidad más por parte de la empresa privada, así mismo se observa que continúa la inversión nacional y extranjera, la generación de empleo y el aumento de los precios de los bienes raíces, haría que en los siguientes trimestres este fenómeno inflacionario se desacelere y se vuelva a la estabilidad de los precios.
En el libro El capital Marx expresa que el dinero en sí no tiene valor intrínseco, que lo que tiene valor son los bienes y servicios que se producen en una economía y el dinero tiene la función de medio de cambio o medida del valor, por tal razón pensar que fabricar y distribuir papel moneda es la solución para que una economía crezca, es equivocado, puesto que si este no se invierte para que genere más dinero, si no contribuye al crecimiento de la producción, tiene un efecto dañino a la economía.
El autor es docente universitario de economía.