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Israel y Líbano celebraron el viernes la firma de un acuerdo bajo el auspicio de Estados Unidos que busca allanar el camino hacia la paz entre los dos antiguos adversarios de Oriente Medio, un trato que el movimiento prorainí Hezbolá rechazó.
Líbano se vio arrastrado el 2 de marzo a la guerra en Oriente Medio cuando Hezbolá atacó a Israel en apoyo a su aliado iraní, tras la ofensiva estadounidense-israelí contra Teherán del 28 de febrero.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirmó que el acuerdo trilateral establece «un marco para una paz y una seguridad duraderas».
«Es el comienzo del comienzo. Queda mucho trabajo por delante», agregó Rubio durante la ceremonia de firma en Washington, a la que asistieron enviados de Israel y Líbano.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebró el documento marco como una victoria contra Irán.
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Las dudas sobre su aplicación
La firma del acuerdo representa un importante avance diplomático, pero no está claro hasta qué punto podrá implementarse mientras Hezbolá siga armado y conserve influencia en el país.
El marco del acuerdo está concebido para poner fin, con el tiempo, a la ocupación israelí del sur del Líbano y restablecer la integridad territorial del país, aunque ese objetivo parece aún lejano, escribió el medio digital Axios.
Un alto funcionario israelí manifestó, citado por Axios, que tras la firma del acuerdo que «Israel mantendrá su zona de seguridad dentro de los límites de la Línea Amarilla en el Líbano hasta el día en que Hezbolá y las demás organizaciones terroristas en el Líbano sean desarmadas y deje de existir una amenaza desde el territorio libanés contra el Estado de Israel».
Por su parte, Hassan Fadlallah, un alto legislador afiliado a Hezbolá, condenó el acuerdo y afirmó que las autoridades libanesas tendrían que librar una «guerra civil» si pretendían hacerlo cumplir.
Más de 4 mil muertos por ataques israelíes
La cifra total de muertos en el Líbano ascendía a 3,912 desde el inicio de la ofensiva israelí en marzo, informaron fuentes oficiales libanesas el pasado 18 de junio.
El Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria, dependiente del Ministerio de Salud Pública libanés, dijo en un comunicado que «el balance total acumulado de la agresión desde el 2 de marzo hasta el 18 de junio es el siguiente: 3,912 muertos y 11,873 heridos».

Teherán defiende a Hezbolá
Teherán sostiene que el conflicto de Israel en Líbano contra su aliado Hezbolá es inseparable de la guerra más amplia, y debe formar parte del acuerdo final que están negociando Washington y Teherán.
Bajo presión de Estados Unidos, las autoridades libanesas iniciaron en abril conversaciones directas con Israel en Washington, y el 17 de abril se anunció una tregua, pero no logró detener los combates.
«Zonas piloto»
Netanyahu afirmó que, en virtud del acuerdo, se permitiría al ejército libanés tomar el control de «dos zonas piloto» para empezar a asumir el control de partes del sur de Líbano.
Una zona está situada al sur y la otra al norte del río Litani, a unos treinta kilómetros de la frontera con Israel.
Netanyahu, sin embargo, agregó que las fuerzas israelíes permanecerían en la zona de seguridad hasta que Hezbolá sea desarmado y no se permita el retorno de los civiles desplazados.

El presidente libanés, Joseph Aoun, saludó el acuerdo y lo calificó como «un primer paso» hacia la restauración de la soberanía de Líbano, sin «ocupación», «subordinación» ni «tutela».
«El acuerdo marco firmado hoy es un primer paso» que debe permitir a los libaneses «volver a sus tierras completamente liberadas y a sus casas, que sin duda serán reconstruidas (…) bajo la soberanía del Estado libanés», declaró Aoun en un comunicado de la Presidencia.
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Las objeciones de Hezbolá
El diputado del Hezbolá Hassan Fadlallah estimó poco después de la firma que aplicar el trato entraña un riesgo de «guerra civil».
Las «autoridades libanesas no podrán imponer la aplicación del acuerdo firmado en Washington a menos que se encaminen, con apoyo estadounidense, hacia una guerra civil», afirmó el miembro del Hezbolá.
El diputado también calificó el acuerdo de «intento de perturbar» el concluido el 17 de junio entre Washington y Teherán para poner fin de manera duradera a la guerra.
El acuerdo en Washington se produjo en un contexto de renovadas tensiones en el Golfo, donde Irán intenta ganar influencia en el proceso de negociaciones con Washington. Teherán ejerce presión sobre el transporte comercial a través del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro energético mundial.
Los buques siguen saliendo del Golfo, algunos de ellos atreviéndose a utilizar una ruta no autorizada por Teherán, pese a un ataque contra un carguero que obligó a suspender una evacuación de la ONU, según mostraron el viernes las plataformas de rastreo.
La operación de la ONU había liberado 115 buques y 2,500 marinos atrapados por la disputa sobre el control del estrecho de Ormuz, antes de que el ataque alcanzara a un barco en el golfo de Omán, indicó la agencia marítima de la ONU.