Cualquier momento es bueno para establecer propósitos de cambio para mejorar en alguna área de nuestra vida pero enero, por ser inicio de año, se conoce como el mes de propósitos. Considero oportuno darles algunas sugerencias sobre cambios en nutrición y alimentación.
Lo general y más común es que digamos “voy a bajar de peso”, es mejor ser específico y detallar lo que podemos hacer para lograr la pérdida de peso que deseamos.
Cada persona puede interiorizar e identificar los obstáculos que le han impedido lograr los cambios en su cuerpo. Por ejemplo, consumo excesivo de gaseosas, cervezas, licor y refrescos, comer compulsivamente en fiestas, celebraciones o reuniones familiares, caer en atracones cuando ha tenido un mal día, añadir sal a las comidas preparadas, no comer frutas y vegetales sin almidón, no resistirse al consumo de dulce y postres, comer a la media noche o en las madrugadas, comer a escondidas, ingerir chips, galletas, productos procesados y ultraprocesados, sedentarismo, en fin la lista puede ser más extensa.
En vez de someterse a “una dieta super drástrica” lo que conviene hacer es trabajar en la modificación de al menos uno de esos hábitos, definirlo, ponerlo por escrito y comenzar a ponerlo en práctica inmediatamente, no esperar el lunes próximo o el primer día del mes siguiente.
Esta lista de propósitos que incluye el beneficio potencial que usted puede obtener, será de gran ayuda para iniciar el año mejorando su alimentación, nutrición y por ende su cuerpo.
¿Qué debes hacer?
Evitar el azúcar añadido, mejora el control metabólico de la glucosa, triglicéridos, grasas, disminuye la sensación de hambre, los niveles de insulina y la formación de en el cuerpo. Consiste en eliminar el consumo de jugos, refrescos, bebidas azucaradas, postres, golosinas, galletas, panes dulces y otras golosinas.
Controlar el consumo de sal y sodio, ayuda a controlar la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares. El sodio junto con el azúcar retienen agua en el cuerpo y esto incrementa el riesgo de agravar dichas enfermedades. Abandone el hábito de usar salsa de tomate porque aumenta la sal y el azúcar que ingiere.
Suprimir el consumo de productos ultraprocesados, estos comestibles son totalmente artificiales, alteran la sensorialidad y el sistema de recompensa y nos hacen adictos a consumirlos, dañan la nutrición y la salud. Sustituir la ingesta de estos productos por alimentos naturales es muy buen propósito.
Aumentar el consumo de vegetales, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y alimentos naturales sin procesar o mínimamente procesados. Los alimentos de origen vegetal frescos son fuente de fibra, potasio, vitaminas, minerales y fitoquimicos que regulan las funciones del cuerpo, protegen la salud, mejoran la digestión, disminuyen estreñimiento, desintoxican y ayudan a regular la sensación de hambre y saciedad.
Activarse físicamente. Caminar, bailar, hacer algún deporte, moverse un poco más es indispensable para prevenir enfermedades crónicas, disminuir el estrés, dormir mejor, regular el peso y la composición corporal.
Haga su propia lista de cambios que se propone implementar, priorice iniciar con lo que considere que es el cambio que más incidirá en los resultados que espera, no tienen que poner en práctica todos los cambios que ha identificado, uno o dos serán un buen comienzo. Recuerde: “pequeños cambios conducen a grandes resultados”, sea perseverante, manténgase motivado, usted puede lograrlo!