Solo una mano poderosa y bajada del cielo salvaba a Walter Castillo de la derrota segura. Jamás se sintió cómodo frente a la velocidad de Devon Alexander y lució desajustado ante su guardia zurda. Así, entre intentos de furia y frustración, el nicaragüense fue derrotado por una decisión unánime la noche del martes en Florida, Estados Unidos.
Las puntuaciones de 100-89 en dos tarjetas y 96-93 en la tercera, son una aproximación a lo mostrado por Castillo, derribado en el segundo round por una combinación potente y en corto, llevado al vértigo por un upper cut a la barbilla.
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Llevaba un año y cuatro meses sin pelear, y Castillo no tuvo de otra que centrar su golpeo al cuerpo, porque la cabeza de Alexander fue como una pera loca, yendo de un extremo a otro, invitando a la frustración al “Martillo”, que jamás pudo acertar un golpe de piedra ni desequilibrante.
¿Cómo ganar si el rival no es un punto fijo, si sus golpes los envía con rapidez y llegan a destino, y a eso había que sumársele su intrincada guardia zurda? Las interrogantes no fueron descifradas, y la oportunidad dorada de Castillo se desvaneció entre round y round, abriendo el camino a la deriva, ese punto donde el boxeador intenta hacer pero consigue poco.

Un rival sagaz
Alexander fijó la distancia desde el principio con su jab, rápido y certero, y al sentirse cómodo descargaba sus ráfagas, a la vez que se esfumaba de la línea de tiro, huyendo del contragolpe.
Faltando veinte segundos para el final del segundo round, Castillo fue enviado a la lona, se levantó y sonó de inmediato la campana. Del tercero al quinto trató de trabajar en corto, al cuerpo, ganando confianza, pero después caería en la incomodidad de Alexander, en su boxeo resbaloso y rápido que fue el que lo llevó en el pasado a la conquista de dos coronas del mundo.
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Volver de dos años de inactividad lo hizo ver nada complicado Alexander, quien demostró buen ritmo y reflejos chispeantes. Como poco pudo intimidarlo con su poder, Castillo lo invitó varias veces a fajarse en el centro del ring, pero la viveza le dijo que no al norteamericano, al que ahora le sonríe el futuro en la división de las 147 libras.
A pesar de la derrota, el récord de 26 victorias (con 19 KO´s), cinco reveses y un empate, no parece tener números de adiós para alguien como Castillo, de 29 años, pero ciertamente lo mutila del mapa para oportunidades ambiciosas de cara al futuro.