El sector de la oposición nicaragüense despojado por el régimen orteguista del derecho de participar en las elecciones, ha acusado al secretario general de la OEA, Luis Almagro, de aplicar un doble rasero en Venezuela y Nicaragua. Almagro fustiga a la dictadura de Nicolás Maduro y demanda que se le aplique la Carta Democrática Interamericana, pero no hace lo mismo con el régimen dictatorial de Nicaragua.
Almagro, con sus propias declaraciones públicas ha confirmado la validez esta crítica. Este lunes, al repudiar el fraude electoral perpetrado por la dictadura de Nicolás Maduro en los comicios regionales del domingo pasado, denigró a la oposición venezolana por haber participado en dichas elecciones. Lo que dijo exactamente el secretario general de la OEA fue lo siguiente: “Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude, y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente. En este caso, el voto”.
La declaración de Almagro ha golpeado severamente a la oposición venezolana que participó en las elecciones sucias del domingo pasado, mucho más que a la misma dictadura de Maduro que perpetró el fraude electoral.
Desde antes de las elecciones regionales del domingo pasado, la alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), explicó las razones por las cuales decidió participar a pesar de la falta de garantías legales y políticas. Según los dirigentes de la MUD sería peor abstenerse, se quedarían sin hacer prácticamente nada al no haber en este momento condiciones para continuar la lucha callejera, después de las agotadoras jornadas diarias de abril a agosto de este año que lamentablemente fueron aplastadas sangrientamente por la dictadura. Además, en la etapa de nueva acumulación y recuperación de fuerzas hay que aprovechar todos los espacios de lucha, aún los más inciertos. Y el mismo Almagro advirtió el 20 de marzo de este año, a una delegación opositora venezolana, que en la actualidad de las dictaduras solo se puede y se debe salir por medio de elecciones.
Independientemente de que la oposición de Venezuela cometa equivocaciones al tomar decisiones de mucho riesgo, el secretario general de la OEA no tiene derecho de denigrarla porque participó en las elecciones del domingo pasado. Y mucho menos que tenga razón de acusarla de ser parte instrumental del fraude y no tener reflejos democráticos para defender los derechos de la gente. Quienes han luchado heroicamente contra la dictadura sanguinaria de Nicolás Maduro no merecen esa grave acusación de Luis Almagro.
El secretario general de la OEA se contradice —y por eso se le critica de tener un doble rasero—, al avalar en Nicaragua la participación opositora en las elecciones municipales montadas por el régimen de Daniel Ortega, a sabiendas de que no se ajustan a los estándares de legalidad y limpieza establecidos por la misma OEA y por tanto son fraudulentas. La exigua y timorata presencia de la OEA no es ninguna garantía de que los comicios orteguistas serán justos y limpios.
¿Será que para Almagro hay elecciones fraudulentas malas, como las de Maduro en Venezuela, y elecciones fraudulentas buenas, como las de Ortega en Nicaragua?