La Nica Act y otras sanciones que podría imponer Estados Unidos (EE.UU.) al régimen orteguista, no se evitan insultando a los legisladores estadounidenses que han promovido esa iniciativa de ley.
Tampoco con invocaciones a la autodeterminación nacional, que carecen de validez porque ese principio básico de las relaciones internacionales no autoriza a ningún gobierno a destruir o falsear la democracia, ni a negar las garantías civiles y violar los derechos humanos de sus ciudadanos.
Lo que debería hacer Daniel Ortega es seguir el camino de Lenín. Pero no del Lenín ruso, que hace cien años dio un golpe de Estado en Rusia para tomar el poder, instaurar un totalitarismo y realizar una revolución comunista. Nos referimos al Lenín del Ecuador, al presidente Lenín Moreno, quien está impulsando una transición para el retorno a la democracia plena en ese país.
En Ecuador, país afiliado al grupo de países izquierdistas Alba, el expresidente Rafael Correa impulsó hasta principios del presente año la denominada “revolución ciudadana” (versión ecuatoriana del socialismo del siglo XXI) e impuso un régimen político de corte autoritario. Pero Lenín Moreno, quien sucedió a Correa en la Presidencia de la República el 24 de mayo pasado, en vez de seguir llevando al país por la deriva autoritaria ha iniciado un proceso de reconciliación y redefinición de la revolución ciudadana, que solo puede conducir a la restauración democrática.
Con ese propósito, Lenín Moreno ha convocado a una consulta popular que se realizará en enero o febrero del próximo año, en la cual los ecuatorianos responderán a siete preguntas esenciales que fueron escogidas de entre 2,739 propuestas presentadas por al menos 700 organizaciones sociales. Entre esas preguntas sobresale la de dejar sin efecto la enmienda constitucional que permite la reelección presidencial indefinida.
Acerca de esto Lenín Moreno dice que “el excesivo deseo de poder hace daño, vuelve a la gente siniestra”, obviamente en alusión a Rafael Correa pero aplicable también a Daniel Ortega.
La consulta popular en Ecuador ha motivado el entusiasmo de los ciudadanos y el respaldo de las fuerzas políticas democráticas que se opusieron férreamente al régimen autoritario de Rafael Correa y han impugnado los extremos radicales de la revolución ciudadana.
La iniciativa de Lenín Moreno es apoyada también por la prensa independiente, a pesar de que en las preguntas para la consulta no se incluyó derogar la ley de comunicación que impuso Rafael Correa para reprimir a los medios independientes y restringir la libertad de expresión. Pero el tema está en la agenda de las mesas de diálogo creadas por el Gobierno. Además, el presidente Lenín Moreno aseguró este miércoles a los representantes de medios de comunicación, que la ley de prensa requiere de una reforma para eliminar sus aspectos represivos.
Este camino de transición promovida desde arriba, ordenada y pacífica, es el que debería seguir Daniel Ortega. La Nica Act le ofrece la oportunidad de hacerlo y si la aprovecha se ganaría el reconocimiento de Nicaragua y el mundo democrático.