Carlos Monjarrez, nica residente en Miami, decidió esperar al huracán Irma en su casa, a pesar de que habita en zona de evacuación A. Monjarrez envió a su familia a un refugio y permaneció en «plan vigilancia» tras el cambio de trayectoria del huracán, del que ahora se espera no cause desastres en el área metropolitana de la ciudad.
«Aquí unos a la bulla y otros a la cabuya. No quiero que los amigos de lo ajeno hagan lo que Irma no hizo, así que nos quedamos mi vecino y yo cuidando, ya que parece que a lo más nos quedaremos sin luz. Claro, a no ser que haya un tornado o una vaca voladora», comentó el nicaragüense a LA PRENSA, antes de irse a revisar si sus paneles antihuracanes estaban bien ajustados.
Desde las 4:00 de la tarde de este viernes, Ondina Olivas, otra nicaragüense radicada en Florida, se encuentra en el refugio de la escuela secundaria Rubén Darío, de Miami, a la espera del Huracán Irma, que está previsto ingrese a Florida a la medianoche de este sábado, en categoría 4.
“A las 6.00 a.m. estuvimos trasladando todas nuestras pertenencias de valor a un almacén; con la idea de salvar la mayor cantidad de cosas posibles”, dijo Olivas.
La zona bajo advertencia del huracán incluye todo el sur de la península y los cayos. Sin embargo, a medida que se acerca el huracán, esta zona fue ampliada hacia el norte y la costa este.
Ondina Olivas, en compañía de su esposo, fueron primero al refugio de la Universidad de Miami, pero no pudieron quedarse porque estaba repleto de personas.
Cuando se registró en el refugio donde se encuentra había pocas familias. “Pasamos la noche ante la incertidumbre de no poder comunicarnos, ya que en el refugio la señal de Internet es prácticamente nula”, aseguró.
En horas de la noche del viernes, llegaron al refugio miembros de la Cruz Roja, Guardia Nacional y voluntarios. Olivas asegura que después de la medianoche continuaron ingresando más de 50 familias.
Hoy por la mañana la Guardia Nacional de la Florida organizó meriendas- una botella con agua y una barra de proteína- para todas las familias en el refugio. Olivas aseguró que todavía a esas horas ingresaban otras familias provenientes de zonas en riesgo.
En el refugio Rubén Darío hay numerosos nicaragüenses de Chinandega, Granada y Managua, según Olivas.
Un oficial informó que el refugio se cerrará a la medianoche de este sábado y ya nadie podrá salir ni ingresar hasta el lunes.
6.3 millones de evacuados por Irma
Las autoridades de la Florida informaron que el número de evacuados ya asciende a los 6.3 millones de personas.
Jesse Hamilton, otro nica residente en Miami, relató que tuvo que dejar el edificio donde vive, frente al mar, para trasladarse a un hotel cerca del aeropuerto, más al centro de la ciudad. “En el edificio que vivo es de 27 pisos, así que nos ordenaron evacuar. Así que nos venimos (con mi esposa) al hotel, donde nos encerramos, porque también hay toque de queda porque algunas personas andan en las calles”, dijo Hamilton.
Hamilton dijo que una de las razones que las autoridades argumentaron para evacuar a su familia es que el edificio donde vive es muy alto y está a lado del mar. “Eso seguro que se va inundar y entonces mejor nos fuimos”.
Agregó que los supermercados quedaron sin agua y alimentos porque todas las personas buscaron cómo preparase para la catástrofe que se espera. “Las gasolineras están sin combustibles. Aquí todo mundo está en pánico”, señaló Hamilton.

David Morales, nicaragüense residente en Miami, dijo que a eso de las 11:00 de la mañana se estaban sintiendo unas pequeñas ráfagas de aire, el cielo estaba nublado y las calles desoladas, a la espera de que entre el huracán en la noche.
Morales vive en Miami Lakes, una zona que está en el rango de afectación de lluvias y vientos fuertes. Él su familia decidieron asegurar sus casas y llenar los tanques de gasolinas de los carros y tener provisiones de alimentos, esperando que el huracán no haga tanto daño.